CAPA
Por Eduardo López Pascual
Este año se cumple el centenario de un referente mundial de la fotografía como ha sido la de Endre E. Friedman, más conocido o solamente conocido como Robert Capa, autor de la celebérrima imagen de miliciano muerto en Cerro Muriano, Córdoba, durante la histórica guerra civil española; para los amantes de la historia y de la fotografía, la efeméride no ha pasado ni pasa inadvertida, no solamente porque fue testigo directo de aquella contienda con un trabajo realmente excepcional, sino porque a lo largo de toda su vida hizo de su vocación y profesión un testimonio físico de la realidad que le rodeaba. Por eso, artistas e intelectuales de cualquier signo político o de cualquier espacio y lugar, quieren reconocer a través de escritos y comunicados su fervor a este fotógrafo casi mitológico que trasladó al mundo entero, con su célebre fotografía del miliciano cayendo herido, el rostro aterido por el frío de la muerte, la sensibilidad una enorme tragedia.
Sobre este artista, sobre este singular fotógrafo - presente en tantos conflictos que le tocó contar y vivir, desde la segunda guerra mundial a la intervención internacional en Corea y Viet-nam-, ha escrito un intelectual y crítico tan admirable como lo es el escritor Soren Peñalver, quien apoyándose en el poeta falangista Luis Rosales, ha publicado un artículo verdaderamente extraordinario. Quizá la elección de este poeta, azul, por parte del escritor Soren Peñalver no haya sido hecha al azar, incluso la elección del título de su escrito, haciendo alusión de un verso de Rosales, puede contarnos como la sensibilidad y la creatividad pueden venir desde posiciones divergentes, aunque eso sí, respetando precisamente un principio de universalidad. Porque Capa, era antes que otra coa, un hombre que traspasaba limitaciones geográficas o ideológicas, para mostrarnos la verdad entera y absoluta.
Resulta interesante así que el recuerdo del fotógrafo del miliciano, además icono de una determinada parte de nuestra guerra civil, la frentepopulista, venga en cierta manera, modulada por la cita al poeta falangista Luis Rosales, tal vez o seguramente, como expresión ética para superar viejos dogmatismo de uno y otro lado, y salvar por tanto, esa humanísima capacidad para recuperar la mejor emoción, el más sincero afán de convivencia, la mejor forma de idealizar la belleza y la historia. Personalmente y como, miembro de un colectivo que ha buscado y busca compartir poesía y verdad, ética y estética, por más que me la ofrezcan personas como Capa, me siento feliz de que autores tan ilustres como mi amigo Soren Peñalver - siempre tan acertado, siempre tan crítico-, nos haya regalado este su estudio breve pero intensísimo de cuanto significó para el siglo XX el fotógrafo Endre, E. Friedman, alias Robert Capa, que por encima de su filia política, su origen judío, o su compromiso moral, vivió y obró como testigo de una época muy difícil y trágica. Hoy, en estos días, en que aparece un libro sobre la vida de su amada Gerda Taro, compañera y colega, hablar de este hombre ya inmortal, me ha parecido un tributo tan indispensable como justo y yo, que soy azul como Rosales, me siento plenamente reconfortado.





Ruperto dijo
Se ha demostrado que la foto del miliciano abatido es más falsa que un billete de 30 euros.
Hay que reconocer que los "rojos" en cuanto a propaganda y manipulación nos llevaban medio siglo de ventaja.
27 Julio 2009 | 12:55 PM