TREINTA AÑOS DANDO VUELTAS... PARA ACABAR EN EL MISMO SITIO
OPCIÓN 3 ¡YA!
José Antonio, una inteligencia clásica y clarividente, de quien Unamuno llegó a decir que era una de las mentes más lúcidas de Europa, refiriéndose a los clásicos afirma que ‘NO SE TRATA DE REPETIR LO QUE ELLOS HICIERON, SINO DE ADIVINAR LO QUE ELLOS HARÍAN HOY'. Si José Antonio viviera hoy no se enojaría tanto por la traición de quienes sabemos, cuanto por la torpeza de quienes desde el primer momento conocimos su mensaje y no supimos adaptarlo al presente. A los traidores, con su magnanimidad les hubiera olvidado, a los torpes, les habría apartado con ofendido desprecio.
A la luz de la Sociología hemos de convenir que cualquier movimiento ideológico, político o religioso tiene que evolucionar y adaptarse a la época so pena de quedar inerte. Solo hay un ejemplo de pertinaz pervivencia, sin que por otro lado no se hay visto afectado por la evolución, teniendo que recurrir al aggiornamiento. Este es la Iglesia Católica.
En un hipotético avance de nuestro ideario a escala nacional e internacional ¿podemos pensar que Europa habría de vestirse de azul, un azul que emparenta con el pardo y negro de la era nazi-fascista? ¿No será más fácil que acepte, ante el desmoronamiento de la democracia liberal y d su estructura económica, el capitalismo, nuestra alternativa pensamental de la Democracia de las entidades naturales y nuestros planteamientos sindicalistas de la economía? Pero sin fórceps uniformistas. El valor de la Falange no es un nombre, gastado en el uso indebido, sino la verdad de sus postulados doctrinales, aun sin practicar.
Muchos de los que seguimos fieles a esta doctrina no estamos aquí por sus lemas y símbolos, sino por el convencimiento pleno de que José Antonio halló una fórmula nueva para la convivencia. De no haber sido así estaríamos quizá en otra parte donde es más fácil el éxito político inmediato, y, en definitiva, si estuviéramos convencidos de esas otras ideas y no hubiéramos conocido la Falange, podríamos ser tan dignos, aunque no acertados en el cumplimiento de un deber. No intentamos comparar el estar aquí o allá sino afirmar que, cuando estamos aquí, es porque somos conocedores y conscientes de la superioridad de nuestra alternativa.
Pero volvemos a repetir: La superioridad está en el fondo y no en la forma, a la que por otro lado, también hemos pretendido salvar. Pero ante la imposibilidad de ello, sacrifiquémosla al pasto de los traidores. En la marcha dura de la historia, es necesario pagar el tributo de muchas ilusiones. Si estas son los alifafes, las galanuras, los nombres y los títulos, podemos alegrarnos. Lo peor sería perder nuestra esencia. Dejemos en el camino nuestros uniformes hechos jirones y marchemos desnudos con la verdad, nuestra verdad, impresa a fuego en la carne.
Hemos cometido un error de perspectiva. Cuando decíamos ‘hay que salvar a la Falange', mirábamos hacia atrás para recoger, de una forma u otra a quienes habían vestido aquella entrañable camisa... Como si todo fuera volver a desfilar en centurias, a sentir un pasajero calor de camaradería a la lumbre mortecina de un trasnochado fuego de campamento. Con ello negábamos todo el atractivo que tiene hacia el futuro toda la capacidad de evolución de una teoría de base científica. No se trata de hacer la Falange hacia atrás, como viejo cuadro de retales, sino ofrecer a las nuevas generaciones, a las juventudes que vienen y han de tomar opción política, un nuevo movimiento superador de los viejos esquemas. Y si que nos acepten en principio, y después nos comprendan, borrando deformadas versiones y distorsionadas imágenes, debemos abandonar el nombre mismo de Falange, es una obligación, una necesidad, una decisión racional, la renuncia.
O ¿es que, ni siquiera con un mínimo sentido de la oportunidad, no ya de la ética, podemos poner a las gentes en la disyuntiva de aceptar las formas o nada? Si han aceptado el fondo de la doctrina ¿qué más podemos pretender? ¡Qué importa el nombre cuando se tiene el ser!
No vamos a analizar la conducta de algunos miembros de la Organización que han hecho del uniforme toda su razón de ser y estar en la misma. Para estos, pocos por suerte, la camisa, el saludo, el himno son la cobertura de su indigente mlitancia. Para ellos, el riesgo del compromiso intelectual, la acción eligrosa por la justicia, el sentido revolucionario de la conducta, el indicalismo como base social dinámica de la doctrina, no cuentan. Eso les suena frases de retórica enfebrecida en discursos a cargo de alguno y en fechas de nostalgia.
José Antonio no hubiese vuelto a morir por la camisa azul, pero sí se hubiese dejado romper el pecho por las balas por las mismas creencias. Por ello, las circunstancias dirán en cada momento la estrategia y la táctica a seguir, debiendo pasar sin duda, por etapas intermedias oscuras y dolorosas, pero que han de permitirnos el avance hacia nuestra idea final."
PEDRO CONDE SOLADANA
(De la Ponencia de Bases ideológicas del Congreso de FEJONS-AUTËNTICA de 7 de Diciembre de 1979)






camarada harpo dijo
Unos se dedican a regenerar degenerando y otros queriendo hacer la revolucion involucionando, es hora de soltar lastre
Opcion 3 es el futuro
14 Julio 2009 | 01:19 PM