UN RELATO DE FAMILIA
A mis primos hermanos y familiares más cercanos.
Éramos una familia unida y bien avenida. Padre murió en 1898 tras perder sus últimas propiedades en las islas de ultramar y se cerró en si mismo muriendo de soledad y de pena. Madre mucho más joven que él, no se conformó ante la ruina de la familia y aunque quedó pronto viuda con todos sus hijos pequeños, tenía mucho valor y coraje desde su nacimiento y por eso la llamaron FE. Intentaron varias veces violarla y sufrió persecución tanto por villanos revanchistas como por los enormes prestamistas pero siguió siendo íntegra.
Sus tres hijos mayores eran lo que más quería: Pepe, Ramiro y Onésimo murieron los tres en un accidente. Ya nada volvió a ser normal en nuestra familia. Nuestra madre perdió la cabeza y comenzó a enfermar. Paco un cacique cercano, aprovechando su todavía juventud y hermosura así como su atracción hacia los demás una noche muy oscura y sin contar con su voluntad la violó y la hizo suya hasta al final durante 40 años. Manuel uno de mis hermanos mayores se enfrentó al nuevo padrastro pero lo mandaron a un internado. Los demás éramos muy jóvenes y débiles y aceptamos de mala gana la nueva realidad de esta pareja de hecho.
Madre cambió mucho. De ser jóven, impetuosa, arrogante, bella...acabó siendo acomodaticia, conservadora, fea incluso cómplice de adulterio y prostitución. Desde entonces en nuestro pueblo se la empezó a ver con otros ojos...sin conocerla fue juzgada de superficial y tirana; de bestia negra, de impura y despiadada y sus hijos perdimos el tiempo intentando justificarla, defendiéndola frente al padrastro que la maltrataba y la ultrajaba...Madre hace años que no pisa la calle, quedó enlutada una vez más y ya no conoce la realidad del pueblo. Las calles, las gentes, las plazas...toda ha cambiado y ella en su vejez solo vive de recuerdos.
Queridos primos que preguntáis que debemos hacer ahora....Madre ha de ir a una residencia para que tenga el debido cuidado porque hay todavía quien quiere aprovecharse de ella, de su nombre, de lo que un día fue y además reclaman su herencia cuando sus hijos sabemos que del testamento no quedan bienes, solo un legado.
A madre la enterraremos todos nosotros. Vosotros primos y los hijos que aun le quedan, pero el entierro ha de ser sobrio y en familia, con cariño, porque se lo merece y tenemos la deuda histórica con ella de hacerlo así para que nadie vuelva a intentar abusar de esta pobre anciana. Nosotros debemos coger el legado de transmitir a nuestros hijos lo que fue madre y lo que representó padre y hablarles con cariño de ellos para que conozcan la historia de la familia de nuestra propia voz en la intimidad del fogón de casa o en la noche abierta a las estrellas y al amanecer hay que volver a levantar la Hacienda para que propios y ajenos puedan decir que bien llevan estos hijos el apellido, que estirpe ésta que no se rinde y Dios mío que buenos vasallos si hubiera buen Señor. Sin renunciar a las raíces miremos al mañana que es el legado de la sangre de los nuestros.
Un abrazo a todos que vamos a conseguirlo.
Proscrito, camino del destierro.



Complutum dijo
Que relato tan bonito. Tan triste y jodidamente duro pero precioso (y realista). Me recuerda a aquello de "amamos España porque no no nos gusta". Durante años no quise aceptarlo, cerraba los ojos como diciendo, si no lo veo no existe. Y ahora, aceptendo que es la ùnica manera de llegar a ser algo me sigue doliendo y mucho, pero este relato o fàbula es la Realidad, la triste y jodidamente dura Realidad.
Leyendo estas letras uno se da cuenta que quedan Camaradas, con C mayùscula. Gentes con las que tienes una forma en comùn de ver la vida y mantener la esperanza.
De lo mas bonito e interesante que he leido en este blog.(Me da envidia nunca haberlo sabido expresar asì, jeje)
De nuevo: Enhorabuena Gallos, y perdòn por la parrafada :-)
3 Abril 2009 | 10:35 PM