NACIONALIZACIONES

Por EDUARDO LÓPEZ PASCUAL
Todos hemos podido leer o escuchar las declaraciones de importantes políticos de hoy mismo, no de los años treinta o cuarenta del siglo pasado, sino actuales, en las que se señalaba la conveniencia, por no decir necesidad, de que el Estado interviniera en las entidades bancarias, incluso con su nacionalización parcial o completa. Me gustaría señalar aquí la tremenda hipocresía de quienes hace muy poco tiempo se sentían prácticamente amenazados en su integridad, cuando los falangistas propugnaban, precisamente, la nacionalización de los bancos o, cuando menos, la del crédito. Hasta muy nombrados socialistas y otros devenidos en socialdemócratas, mostraban su temor y su asombro.
Ahora, sufriendo la situación que vivimos, ya no podrían calificar las propuestas de la Falange como proletarias o fuera de lugar, sino que algunos las exigen con prontitud aunque sea sólo para salvar sus maltrechas y especulativas economías capitalistas. Quiero recordarles unas palabras pronunciadas hace ya mucho tiempo, "Pero cabe transformación en el sentido de que ese manejo de los signos de crédito, en vez de ser negocio particular, de unos cuantos privilegiados, se convierta en misión de la comunidad económica entera, ejercida por su instrumento idóneo, que es el Estado. De modo que el capitalismo financiero se le puede desmontar sustituyéndolo por la nacionalización del servicio de crédito". Hasta aquí la cita.
Algunos podrán preguntarse a quién pertenece estas palabras tan atrevidas en un mundo capitalista de antes y de ahora, muy similar incluso al que se vive hoy mismo; pero aunque se lleven una sorpresa maliciosa, a los falangistas no las extrañan en absoluto, porque a pesar de que se las quiera ocultar, esas palabras corresponden al discurso pronunciado por José Antonio Primo de Rivera, y por tanto a la Falange, el 17 de noviembre de 1935 en el Cine Madrid, de la capital de España. Naturalmente y como se ve, esta aspiración falangista no es reciente ni se la puede acusar de oportunista, sino que forma parte del tronco principal de la doctrina fundacional. Por favor lean a José Antonio y no juzguen sin conocerlo.
No acierto a saber si alguna gente pretenderá negar esa declaración definitiva y convincente sobre la posición económica del nacionalsindicalismo, más evidentemente, el compromiso explicado no sólo en esa cita, pero también en otras numerosas ocasiones, el sentido transformador o si se quiere revolucionario - en el sentido de cambio profundo y continuo a que hacía referencia el profesor Aranguren-, resulta manifiestamente inolvidable. Y habría que explicitar esto, porque sin duda los falangistas están hartos de que se manipule su verdad o que se les someta a un reduccionismo tan injusto como inveraz. Recordemos entonces las palabras de José Antonio que hasta ahora no han sido de ninguna manera aparcada por sus seguidores, todo lo contrario- ven con mayor fuerza aquellas propuestas en razón del fracaso ético y material de un capitalismo inaceptable-, es cuando menos, de justicia.



Pasmao dijo
Pues no. Muchos de sus "seguidores" sí que aparcaron esos planteamientos.
Como un jefe nacional que llegó a sostener que el capitalismo era perjudicial para España, pero que funcionaba en Alemania.
U otro jefe nacional, que llegó a pedir en hora punta televisiva el voto para Alianza Popular para frenar el "avance socialista".
Que no, que no. Que para muchos "joseantonianos" el anticapitalismo falangista era retórica para disimular "nuestro" derechismo ante los "rojos".
22 Marzo 2009 | 10:51 PM