La Coctelera

GALLOS DE MARZO

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17 Diciembre 2008

FELIZ NAVIDAD (ESTE AÑO, SÍ)

"Tanto va el cántaro a la fuente que, al final, acaba roto". Eso dice, cuando menos, el adagio popular y he aquí que a veces los acontecimientos cotidianos parecen empeñarse en darle la razón. Por fortuna. Así, nos desayunamos hoy con la noticia de que la Reserva Federal Americana "está que lo regala". Deberíamos sincerarnos y reconocer que jamás en la vida hubiésemos esperado ser testigos de una medida de esta naturaleza: el precio del dinero al 0%.

Por más que inesperada e inédita, la medida responde a una ecuación extraordinariamente sencilla. De tanto ir a la fuente, el cántaro se ha apeado del burro y ha acabado estampado contra el duro suelo de la realidad cotidiana, de la economía real. De tanto hacer recaer el peso de la economía sobre las sufridas espaldas de siempre, las de los ciudadanos, éstos parecen haberse acostumbrado -a la fuerza, que todo hay que decirlo- a los rigores del cinturón apretado y se descubren a sí mismos capaces de vivir felices sin tantas dosis de consumo. Ocurre entonces lo imposible: la amenaza de la deflacción, de la caída pronunciada y generalizada de los precios. Estampa típica de esta Navidad: la gente paseando por la Gran Vïa de cualquiera de nuestras grandes ciudades, mirando como siempre los luminosos escaparates pero con una indiferencia alarmante en la mirada: "Para qué me voy a hacer ilusiones, si luego no puedo pagarlo".

Las autoridades intentan conjurar la amenaza dándole a la manivela del dinero, poniendo dólares en las calles, animando como nunca en toda la historia el consumo. Para que todo siga igual, para que el sistema aguante en pie como un fantasma victoriano: derecho, pero frío y hueco. La gente (bendita gente en la que nunca dejaremos de confiar), se lo piensa; trae a la memoria la amplia nómina de decepcionantes experiencias asociadas a la moderación salarial, el euríbor galopante o la fluctuación en el precio del Brend le han hecho padecer; y, finalmente, con serenidad, sin aparato escénico, se conforma con el paseo, con el "escapartismo pasivo" y unas cañas en el bar del barrio, el de siempre... libres de deflacción, esas si que no bajan su precio.

Bajo la dictadura implacable del sistema, la Austeridad ha pasado de ser una virtud a convertirse en un mecanismo de defensa ciudadana y en uno de los signos externos más denotativos de la inteligencia individual. Sea usted listo: si desea que a medio plazo los precios se ajusten definitivamente a los salarios de risa con los que el Sistema pretende contentarnos, es ésta su gran oportunidad. Salvo para visitar el aseo o refugiarse transitoriamente de la nieve, durante las Navidades no se acerque a menos de 50 metros de las puertas de acceso a El Corte Inglés.

(Esta vez, sí; esta vez se puede liar. O jugamos todos o rompemos la baraja).

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Somos muchos los que creemos que se pueden hacer las cosas de otra manera. Tuvimos como enlace común las Falanges Juveniles de España. Pero ahora nos sentimos falangistas sin falange y muchos que no estuvieron con nosotros al principio, comparten hoy nuestras inquietudes

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