Para mis camaradas
- Por
¿por cual de las Falanges se decanta usted?
- Por ninguna, caballero,
a mí sólo me interesa el dinero.
- Está muy bien:
Recuérdeme que no le pregunte la próxima vez.
¿Y usted?
- Por la más heroica, la más gallarda:
la que me ponga más medallas en la parka.
- ¡Líbreme Dios!
Y usted, jovencito,
¿con cuál se queda de las dos?
- Con la que me haga sentir como un bendito
aunque sea más malo que un dolor.
- ¡Que no, que no! A ver, Julián,
Facheli, José María, Mar,
Pedro…, y alguno más:
a ver si es que, por ventura,
decís algo diferente de verdad.
- Pues así, a bote pronto y con premura,
verás:
poesía, aventura,
fidelidad y muy poco más...
Que ya es bastante,
si se masculla,
que estamos aburridos de tunantes,
iluminados, embaucadores, traficantes
desocupados y aprendices de curas.
- ¡Qué exageración!
Y todavía me barrunto
que os dejáis algo en el zurrón.
- ¡Cómo no! Si te parece poco,
y aunque nos tomen por locos:
aún andamos por el mundo
predicando
- Pues me sumo a la llamada.
Y para que del hecho constancia quede
firma este malicioso "quede"
vuestro camarada:
Juan Ramón.




