¿INDEPENDENCIA JUDICIAL?
La pasada semana se conoció el fallo del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en el que se absuelve al ex magistrado Javier Gómez de Liaño de un delito de prevaricación al que fue condenado en 1999 y que le costó el abandono forzoso de la carrera judicial.
Esta resolución ha dejado claramente al descubierto el alcance de la pretendida “independencia” del Poder Judicial en España. Recordemos los hechos: Liaño fue condenado en contra de la opinión del juez instructor de su caso, del fiscal y de la doctrina del Tribunal Supremo. Sin embargo, se impusieron las tesis de dos de sus juzgadores, los magistrados Bacialupo y García Ancos, que contaron con todo el apoyo de la “armada” mediática del Grupo Prisa de Polanco (Liaño había condenado a Sogecable por un caso de apropiación indebida, sellando con ello su sentencia de muerte profesional).
Hasta aquí todo se asemeja a un lío de togas. Pero las implicaciones del caso son mucho más amplias.
En primer lugar: Liaño fue quien instruyó el tristemente célebre “caso Lasa y Zabala”, un asunto de secuestro, tortura y asesinato de dos criminales de ETA a manos de miembros de las Fuerzas de Orden Público. A consecuencia de su paciente trabajo fueron condenados el laureado General de
En segundo lugar: los jueces que promovieron y lograron finalmente la condena de Liaño por prevaricación en el “caso Sogecable” fueron, como decíamos, Bacialupo y García Ancos. Tampoco resultan unos desconocidos pues ya habían “trabajado” juntos en
Finalmente: la sentencia da pie a recomendar una vez más la lectura del excelente libro de Jesús Cacho, “El negocio de la libertad” (Ed. Foca). En él, el polémico periodista “tira del hilo” del “caso Liaño” hasta poner en solfa la misma testa coronada del “intocable y constitucionalmente irresponsable” Juan Carlos de Borbón. Buena ocasión ésta del verano para refrescar la memoria con tan jugoso sorbete.
RONIN DE CONSTANTINA.


