NOTICIAS DEL TIBURÓN
En la última tertulia del “Tiburón Convincente” se puso sobre el tapete el modelo de organización falangista. La “Cueva” donde habitualmente se reúnen los tiburoneros alcanzó el “no hay billetes”. Gran expectación para un tema complejo y sobre todo lleno de múltiples matices.
Nos preguntamos: ¿organización para qué? y al servicio ¿de qué?
Para lo cual habrá que definir previamente a donde va y sobre todo hay que conocer el “plano del tesoro”: la estrategia. Y la estrategia ha de venir condicionada por lo que se cree: la ideología, pero una ideología donde se diferencie claramente lo fundamental, que es poco, y lo accesorio, que es casi todo.
Recuperar la primigenia inspiración de nuestros fundadores y desechar las adherencias de tiempos, modos y modas pasados –militarismos, parafernalias y retóricas hueras y demagógicas- que han distinguido e increíblemente todavía distinguen al movimiento falangista, nos hará descubrir que las diferencias falangistas, en el fondo, no son sólo estratégicas (que también) sino ideológicas. Como alguien dijo en el Foro recientemente: “No son todos los que están”
En la Idea falangista la organización ha de ser un vehículo, un medio para conseguir un fin, nunca un fin en sí mismo. El sentido común, no muy habitual en las esferas falangistas, nos indica que: la “tradicional organización” –escuadras, centurias, jefaturas barias en especial la de recompensas-, así como sus denominaciones –Jefe Nacional, Jefe de acción política, Jefe de… (hay más jefes que indios), hacen obsoletas, además inoperantes a las organizaciones azules y seudoazules. Que gane la Idea no el partido.
Lo que ha de distinguir a los falangistas no es su organización, que ha de acomodarse a su época, a sus militantes y a sus objetivos y por lo tanto ha de ser cambiante según convenga, ni siquiera la distinción en la estrategia (para conseguir un mismo fin puede haber distintas estrategias), que conservando su estilo ha de estar al servicio de la consecución de la idea en cada momento, lo que distingue a los falangistas es la idea de servicio al hombre, a la justicia social y a la Patria: su ideología. La Falange, de una vez por todas para alcanzar sus objetivos: servicio al hombre, a la justicia social y a la Patria, ha de estar dispuesta a hacer política con todos los que las defiendan, aunque sólo sea parcialmente. Juntos pero no revueltos. Podemos coincidir en un caso determinado de defensa de la justicia social con los partidos de izquierdas o con algún partido de derechas en la defensa de la Patria o con quien sea mientras quede claro que nosotros somos la Falange. Sin perder la identidad y sin enmascararla en falsos frentes nacionales o izquierdas nacionales.
Ha de asumirse la realidad, la legalidad si se quiere estar en el mundo político. Asumirlo para cambiarlo: sólo desde la legalidad se puede cambiar la legalidad, todo lo demás son “capullos florentinos”. Si se quiere jugar al fútbol hay que aceptar las reglas de juego: balón, porterías, arbitro…, sino jugaremos a lo que queramos pero no al fútbol.
Mientras unos hablan de dialogo nuestros camaradas de
O. Cuadrado



Aquila-Imperial dijo
Este Sábado teníamos los de La Falange nuestro congreso nacional. Ya sabéis, cosas que no son del "día a día". Yo prometo que la próxima vez si no tenemos un acto-reuinión pendiente en mi formación me presento a la próxima tertulia. Claro está, si invitáis a este humilde servidor.
9 Junio 2008 | 10:23 AM