La Coctelera

GALLOS DE MARZO

SOMOS POLLOS PIO PIO MUY POLLITOS www.gallosdemarzo@gmail.com

20 Mayo 2008

La Falange y las falanges

Cuando nacen las palabras, nacen con un significado. Toda palabra “define” una realidad concreta, pero el uso, el abuso y sobre todo el mal uso, en muchos casos interesado, acaba por cambiar el significado de las palabras. En unos casos este cambio es un cambio natural: cuando cambia la realidad que se nombra con esta palabra normalmente no se cambia la palabra, con lo que al cabo de un tiempo este vocablo puede definir otra cosa.
En otros casos el cambio es “interesado”, es propiciado para defender o justificar los intereses propios. Este último caso se produce con bastante asiduidad en la política.
La Falange también se ha visto inmersa en este fenómeno semántico, unas veces de forma “natural”, al cambiar la realidad nacional, también aunque halla quién no lo acepte, cambia el concepto Falange. Otras veces, las más, la actuación interesada de los unos y de los otros, de los de dentro y de los de fuera han conseguido que al decir Falange sea imposible reconocer a que realidad se hace referencia.
Ante esta realidad semántica que nos circunda cuando alguien (que alguien queda) se define como “falangista” ¿a qué se refiere?
En la Falange se ha reescrito su historia, unas veces por los de fuera que han querido confundirla con los fascismos, el franquismo, la extrema derecha y el pistolerismo. Y otras, y no las menos, por los de dentro, por los mal llamados neo-falangistas. Entiéndase por neo-falangistas todos aquellos que recogiendo de una forma parcial, sesgada o mal-intencionada el legado de José Antonio, lo usan como un chicle, que estiran allí donde les interesa, para hacerse una Falange a su medida, a la medida de su mediocridad y que han confundido, de forma interesada, a la Falange con la extrema derecha, el franquismo, el nacional-catolicismo, la internacional fascista (los Le Pen de turno) y recientemente con esa fauna semi demente de Skinds, Ultra Sur, rapados y ultra nacionalistas españoles retrógrados próximos al PP.
Los diversos y distantes grupos, grupúsculos y reuniones de amiguetes que componen el variopinto espectro falangista ¿de quién son herederos? Los espurios y variados jefes nacionales ¿son herederos de José Antonio? o ¿sólo lo son de ellos mismos, de su vanidad, de su estulticia o de sus bastardos intereses personales?
La actual atomización falangista no es casual y responde a diversos y complejos factores históricos y de identidad. La herencia recibida está tan enmarañada, que sólo con una reflexión seria y profunda podría ser una herencia fecunda, no sólo para la Falange, sino y, es lo más importante, para el devenir histórico de España.
En la concepción joseantoniana lo nacional y lo social –sindicalismo- han de ir irrevocablemente unidos. Toda separación es una traición al pensamiento fundacional, por eso algunos gustamos de escribir unidos los dos vocablos: Nacional-Sindicalismo. De la época de la falsificación de la Falange nos queda el énfasis en lo nacional y el olvido de lo social -el sindicalismo-, pero eso forma parte de la derechización interesada de la Falange.
Hoy no existe la Falange, hoy sólo existen falangistas, falangistas dispersos, desorientados y confusos. Las múltiples falanges actuales se distinguen por media docena de frases, no siempre bien asimiladas, del acerbo joseantoniano. La reflexión, el estudio, la organización, el trabajo callado y continuado y el estilo brillan por su ausencia.
La tragedia de la Falange es: que en las falanges no son todos los que están. Y eso hay que decirlo con claridad, en las falanges ha habido y hay falangistas y “fandanguistas”, que suena casi lo mismo, pero no es lo mismo. Las falanges también tienen (aunque no en la misma cantidad), elementos cuya única profesión conocida ha sido y es la de falangista, mangantes profesionales, recuerdo la acertada frase: “cuando oigo que alguien me llama camarada, echo mano a mi cartera”, y últimamente esa fauna asilvestrada de Skig y ultras de fútbol que usan entre su variada parafernalia los signos externos falangistas para sus litronas y sus fechorías.
También hay gentes de buena voluntad que sin ser falangistas, confunden y confundieron, por una falta total de formación o por una nefanda actuación de las falanges, el ideal Nacional-Sindicalista. Todas estas personas de origen reaccionario y de derechas, tarde o temprano, si la Falange recupera su pulso revolucionario, regresaran a los mal llamados frentes nacionales de los que nunca debieron salir.
De una vez por todas hay que distinguir y separar lo accesorio de lo fundamental, lo anecdótico de lo intemporal.
Se puede comprobar, advirtiendo que el pensamiento de los “iniciadores” del movimiento Nacional-Sindicalista evoluciona progresivamente de un estatalismo –de influencia italiana- a una tendencia de autogestión sindical; son sintomáticas las conversaciones con elementos de la CNT (reducto español del sindicalismo revolucionario, bajo la influencia política del anarquismo) y, más concretamente, con el líder Ángel Pestaña, de los llamados treintistas, creador del Partido Sindicalista.
La herencia del sindicalismo tradicional español –incluso en su vertiente anarquista- se hace patente en la visión económica y social del Nacional-Sindicalismo; en síntesis, podemos decir que éste no es más que la nacionalización del sindicalismo, y si este se puede dividir en reivindicativo, que aspira a obtener ventajas dentro del sistema y revolucionario, que pretende sustituirlo por otro más justo; el Nacional-Sindicalismo, nacionaliza fundamentalmente el segundo, el revolucionario.
Asimismo, un sindicalismo, no es revolucionario, en cuanto a sus estructuras, sino, ante todo, en cuanto a sus principios; la estructura puede variar según lo aconseje las circunstancias, mientras que los principios sustenten toda la arquitectura social de la nación.
Hoy que hay “falangistas” reformistas, regeneracionistas o progresistas, hay que afirmar con rotundidad: “Que una Falange que no es revolucionaria no es la Falange de José Antonio, de Ramiro, de Onésimo y de Julio”. Una Falange que no es revolucionaria se convierte en una organización reaccionaria y de extrema derecha.
En la época fundacional el Diario ABC llamaba a la Falange la FAILANGE. A lo que años después David Jato añadiría: “Mientras no nos llamen otra vez Failangistas no será posible la Falange”.
Falange y Nacional-Sindicalismo son conceptos inseparables. La Falange es el continente y el Nacional-Sindicalismo es el contenido. El Nacional-Sindicalismo son aquellas formulas políticas y sociales que realizan la doctrina de la Falange. La Falange es una concepción política iniciada por Ramiro Ledesma Ramos, Onésimo Redondo Ortega, Julio Ruiz de Alda y José Antonio Primo de Rivera para salvar a España. La Falange, sin el Nacional-Sindicalismo no es nada, por más que algún reaccionario de derechas quiera hacer de la Falange una sucursal de alguna orden o movimiento religioso, que, en ningún momento estuvo en la mente de sus “iniciadores”. La Falange sin el Nacional-Sindicalismo se convertiría en un grupo de extrema derecha más, de esos que claman por los frentes nacionales, pero también hay que afirmar que el Nacional-Sindicalismo sin la Falange, tampoco es nada, pues cualquier contenido que se separa del continente se desparrama. Conseguir esta separación entre la Falange y Nacional-Sindicalismo, por estos grupúsculos de extrema derecha, que desde siempre han aspirado a que la Falange sea la fuerza zipaya del capitalismo, es el objetivo, incomprensible, de los que pretenden separar e, incluso, enfrentar a los iniciadores de Falange Española de las JONS.
Hay que descarnar a la Falange de las adherencias sufridas desde su fundación: las adherencias del tiempo fundacional: militarismo y fascismo, las adherencias de la guerra civil: gorritos cuarteleros, trinchas, botas militares, chapas (léase condecoraciones, distintivos de mando, etc.), las adherencias del franquismo: Nacional-Catolicismo, la retórica vacía y demagógica, derechización y de la obsesión de resucitar el Movimiento Nacional en forma de frentes nacionales, en especial con la extrema derecha. En la Falange de una vez por todas hay que enterrar tanto al franquismo como al antifranquismo de sus filas. ¡Franco ha muerto, descanse en paz!
Reitero: hoy es más urgente que nunca limpiar a la Falange de todo lo que le es ajeno.
Carguemos con nuestra historia, con toda nuestra historia, con sus errores y sus aciertos, pero no carguemos con toda la basura del estercolero político español. Esa no nos pertenece.
No basta con decirse falangista. No basta con comprarse una camisa azul. Hay que ser falangistas.
Hoy en día si se quiere que la Falange sea un movimiento político que pueda tener influencia en la España del futuro HAY QUE REFUNDAR LA FALANGE. Pero para refundar la Falange HAY QUE VOLVER A LA PRIMIGENIA INSPIRACIÓN DE SUS FUNDADORES, de “todos” sus fundadores y no sólo como erróneamente pretenden algunos “iluminados”de este o aquel (según sus preferencias o intereses personales) LA FALANGE O ES SINTEXIS O NO ES NADA.

Roberto Flechas

servido por gallos-de-marzo 65 comentarios compártelo

65 comentarios · Escribe aquí tu comentario

gallos-de-marzo

gallos-de-marzo dijo

Pienso que practicar el falangismo en nuestro circulo cerrado puede ser beneficioso, para reafirmarnos en nuestra idea, pero veo mas importante exportar nuestra idea aunque sea dentro de cierto ocultismo, ya que la falange es un medio y no un fin, y poner en practica nuestro pequeño microcosmos, seria un buen principio para luego recoger lo que hemos sembrado, creyendo de toda forma que la marca Falange Española esta muerta.

¿Queremos jugar a la política?, o nos convertimos en un grupo de amigotes que hacemos de la nostalgia la única manera de presentarnos.
Tenemos muchas cosas que ofrecer a la sociedad, pero vamos a dejar el lastre que nos persigue y vamos a centrarnos en lo fundamental.
Cuando de verdad hagamos algo en serio, no esta historia de opereta cómica que nos persigue, podremos decir que esto (lo que hagamos) es un verdadero resultado falangista.

Si solo pretendemos estar en los luceros, rebatirnos constantemente y sobre todo, vender utopías que no concuerdan en nada con la realidad, el fracaso será siempre nuestro fiel compañero, por eso el buscar nuevas vías para llevar nuestra idea a la sociedad española, no constituye ninguna traición a la doctrina nacional-sindicalista, sino una exigencia de cada generación de falangistas, que tiene que cumplimentar para que esto siga adelante. Unos pocos nos mostraron el camino a seguir, ahora sin traicionar sus principios somos capaces de aportar nuevas vías, sin avergonzarnos para nada de lo que somos, por lo tanto buscar un falangismo oculto para llevar nuestras ideas a la sociedad española, no es renegar en ningún momento de lo que nos legaron nuestros fundadores, es solo una estrategia, sin traicionar en ningún momento nuestra revolución ni nuestros objetivos finales, y repito nunca el partido puede ser un fin, sino un medio que debemos manejar a nuestro antojo.

Julián.

26 Mayo 2008 | 03:43 AM

goyo

goyo dijo

Lo siento pero yo no asumo que Falange Española este muerta , ni lo asumo ni lo asumire , puede que este equivocado , que sea joven o que quiza haya llegado ¨tarde¨ al nacionalsindicalismo, pero lo que jamas hare sera enmascarar mis ideales bajo otras señas de identidad.

En lo que si que estoy de acuerdo con tu comentario es en la parte en la que aludes a nostalgia...rebatirnos...luceros...utopia ,ahi es donde tenemos que poner un punto seguido y continuar con el proyecto para el que fue creado nuestro partido sin tener que llegar a hacerlo desde el anonimato , la clandestinidad , el engaño o el encubrimiento bajo otras etiquetas.

Un saludo desde El Escorial.

26 Mayo 2008 | 04:07 PM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

Goyo:

Por si no lo he expresado con claridad quiero dejar calro que no hay ciclos en la Historia. Hay ciclos económicos, de tendencia de voto, etc. Pero someter la Historia a esos ciclos es un palnteamiento mecanicista y, por tanto materialista, cmpletamente incoherente con la visión falangista del mundo. La Historia europea tras la época clásica ha conocido tres periodos diferentes: Teocentrismo (hasta finales de la Edad Media), Antropocentrismo (hasta la Edad Contemporánea) y Antihumanismo (a psrtir de la II Guerra Mundial). Como se puede apreciar, ninguna de las etapas anteriores ha retornado por lo que, tampoco experimentalmente, se puede hablar de ese pretendido movimiento cíclico.
Por lo que hace a la aparición de un líder, insisto en que la política ya no funciona según esos criterios. Los votos se entregan confiando en la capacidad de gestión de los equipos, no al carisma de un líder; en Esaña Felipe González fue el último ejemplo de esa especie, por lo cual la desaparición del modelo creo que debería alegrarnos. Otra cosa sería la de un líder aglutinador de los falangistas, pero visto lo visto tendría que estar dotado de facultades paranormales para poner orden en esta casa. El róximo sábado hablaremos en la tertulia sobre el modelo de partido, por lo que es verdaderamente muy frustrante no poder contar con tu asistencia.

Santiago:

El testimonialismo no vale para hacer política. La opción de quienes trabajan para mantener la presencia testimonial de la Falange en la sociedad puede resultar muy loable y éticamente irreprochable. Una vez más: aquí lo fundamental es la Revolución y el Estado Nacionalsindicalista. Todo lo demás es accesorio salvo que se revelara como un instrumento válido para lograr avances en esos dos sentidos. Pero hay más: nuestra Revolución no puede hacerse contra la gente sino con la gente. Y si el lenguaje que hablamos o las formas que adoptamos confunden a la gente sobre el verdadero sentido de la Revolución, entonces hay que cambiar lenguaje y formas. Radicalmente. Ya he comentado que la condición de falangista no viene dda por una determinada forma de vestir ni por la conservación cuasi-museística de un estilo exterior de moda hace casi 75 años. Falangista es quien busca el camino más corto para hacer la Revolución. Lo otro, en el fondo, es una forma de conservadurismo estético. Y no se trata de negar el valor de vinculación y cohesión grupal ni el poder del mensaje místico que atesoran esos símbolos. Se trata de afirmar que eso que tan valioso resulta para los viejos camaradas no iene nigún valor o sólo un valor negativo para la sociedad. ¿Que te da igual? Vale: es muy respetable. Pero, dinos: sin contar con la sociedad civil, ¿cómo piensas hacer la Revolución? ¿O es que para ti esa "ensoñación" de la Revolución carece de importancia?

26 Mayo 2008 | 04:53 PM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

Pido disculpas por los errores mecanográficos de mi anterior mensaje. Si elegís un teclado inalámbrico no dejéis de tener a mano pilas de repuesto.

26 Mayo 2008 | 08:04 PM

goyo

goyo dijo

Juan Ramon , es posible que en parte alguna de las caracteristicas que proponeis como modelo de partido ya las hayamos puesto en practica los falangistas en la sierra de Madrid , concretamente en las localidades de San Lorenzo de el Escorial , Galapagar o Becerril de la Sierra ; yo personalmente participe activamente de ese proyecto como miembro de la lista por el partido que creo Nacho llamado Pacto por San Lorenzo y cuyo programa estaba basado integramente en nuestros ideales , el programa no era bueno , no , era buenisimo , cojonudo en varias materias asi como los proyectos para Becerril , Galapagar o includo Alpedrete aunque fuera del periodo electoral pero buscando repercusion politica para intentar implantarnos dentro de la politica municipal.
Juan Ramon , ¿cual crees que ha sido el resultado de todo eso ? , pero realmente, no maquillado , ni disfrazado ; el resulatado ha sido , agua.

Por otro lado me gustaria conocer exactamente si alguno de vosotros actualmente se encuentra implicado en la vida politica de vuestros municipios y en caso de ser afirmativa la respuesta me gustaria conocer cual es la posicion que adoptais .

Mira Juan Ramon , Julian , etc desde el respeto y con cariño, a mi lo que me gustaria es que el lugar de andar experimentando con gaseosa , dedicarais parte de vuestro tiempo a enseñar nacionalsindicalismo a los que verdaderamente se interesan por el ; desde los organos que estan creados para ello y seguramente con vuestra aportacion se pondria una piedrecita mas en nuestro camino.

Con respecto a lo de los ciclos y los lideres todo va en funcion de como lo plantees , claro , pero sigo sin estar de acuerdo contigo y te lo puedo rebatir , pero creo que nos desviariamos de lo que es la parte central de este debate , ademas los que me conocen lo saben y no me gusta entrar en debates ciberneticos donde al final la disputa termina siendo en cual de los dos es mas listo o sabe mas de historia ; prefiero dejarlo para cuando nos veamos personalmente o incluso hablarlo telefonicamente.

En cuanto a mi asistencia al debate, de veras, y eso lo saben varios camaradas que si no fuera porque mi actividad laboral se dispara durante el fin de semana , por supuesto que estaria ahi discutiendo con vosotros.

Un saludo a todos.

26 Mayo 2008 | 11:05 PM

SantiagoLC

SantiagoLC dijo

Juan Ramón:

Me dices que " nuestra Revolución no puede hacerse contra la gente sino con la gente"

Efectivamente y diciendole la verdad de quien está detrás de las cosas, ya que si no es así, no se está con ella sino contra ella.

Añades: " Y si el lenguaje que hablamos o las formas que adoptamos confunden a la gente sobre el verdadero sentido de la Revolución, entonces hay que cambiar lenguaje y formas"

¿Hacia que tipo de experimento porque no me ha quedado claro? ¿Hacia el Batzoki ? ¿ Hacia la creación de fundaciones ? ¿ O Cooperativas ? ¿ O talleres ? ¿ O trailers ?

Insistes en" la condición de falangista no viene dada por una determinada forma de vestir ni por la conservación cuasi-museística de un estilo exterior de moda hace casi 75 años"

Y yo insisto en que estoy de acuerdo. El hábito no hace al monje. Pero caramba, es que de llevar algunos la camisa azul hasta para ir al cuarto de baño pasamos a otros que solo se la ponen en el cuarto de baño y si es posible a oscuras.

Dices: " Falangista es quien busca el camino más corto para hacer la Revolución"

Dudo de los caminos cortos, de las vías rápidas y de los atajos.

Dices: " sin contar con la sociedad civil, ¿cómo piensas hacer la Revolución?

Por supuesto que hay contar con ella. Sin contar con ella no tiene sentido. Lo único que digo es que sea a las claras, de frente, sin ocultismos ni añagazas.

Termino con un buen comentario de Goyo:

"me gustaria es que el lugar de andar experimentando con gaseosa , dedicarais parte de vuestro tiempo a enseñar nacionalsindicalismo a los que verdaderamente se interesan por el ; desde los organos que estan creados para ello y seguramente con vuestra aportacion se pondria una piedrecita mas en nuestro camino".

No le quito una coma. Creo que ahí los Gallos jugarías un formidable papel

Un abrazo, Juan Ramón y creeme que no estar de acuerdo en estas últimas intervenciones no quita para que reconozca lo bueno del 90% de vuestras editoriales.

27 Mayo 2008 | 02:27 AM

Iker

Iker dijo

Bien, he seguido este debate desde el primer al último comentario y está tan interesante que aceptando la invitación de Juan Ramón, voy a mostrar mi punto de vista.

El tema de las empresas es algo con lo que yo ya soñé en su momento, antes incluso de mostrarse aquí la idea por medio de Juan Ramón; y digo soñar porque no soy más que un ciudadano de a pie de clase media que ni por asomo puede montar una gran empresa. Se podría intentar montar una PYME intentando gestionarla mediante el programa económico del nacional-sindicalismo; esto es, llevando a la práctica los modelos aquí expuestos como el de que sean los propios trabajadores los que sean beneficiarios de la plusvalía que su trabajo genere, es decir, la autogestión. ¿Qué mejor propaganda puede tener un programa que el de llevar a la práctica su teoría? Una imagen vale más que mil palabras, y qué mejor ejemplo que ese y otros como él para dar a conocer un programa como el falangista. ¿Por qué no, una vez que se empiece a ver por una pequeña parte de la sociedad (los habitantes de un municipio donde esté ubicada la empresa) que el programa que proponemos mejora su calidad de vida, no van a elegir a un falangista como alcalde? Y no con ello estoy diciendo, como bien indicó Juan Ramón, que debamos de poner el escudo con el yugo y las flechas en la entrada de la empresa. No hace falta decir abiertamente lo que somos, sino ir mostrando con hechos que lo que proponemos es algo justo y noble, no en vano algo que caracteriza a la doctrina nacional-sindicalista es la búsqueda por la justicia social a todos los españoles y no sólo a ellos, sino también a aquellos que viven entre nosotros, incorporándose así a este empresa en común llamada España.

Dice Goyo que fueron un fracaso total los resultados electorales obtenidos por esos partidos políticos que montaron aun teniendo unas denominaciones en las que no aparecía nada relacionado con la Falange y mediante los cuales mostraban el noble mensaje nacional-sindicalista. La respuesta a tal fracaso es bien simple: vivimos en una sociedad bipolarizada electoralmente entre dos grandes partidos, PP y PSOE. La posible representación a obtener por partidos pequeños es prácticamente nula. Un buen ejemplo es el de IU, que aun no siendo pequeño, tampoco tiene representación propia en el congreso, teniendo que formar parte del grupo mixto. Además, nunca se ha considerado como una alternativa seria a la presidencia del gobierno a ningún candidato por IU, ya fuese Llamazares como anteriormente Anguita. El ganador siempre saldrá del PP o del PSOE. Bien es cierto que en las elecciones municipales se vota más a las personas que a los partidos, pero ¿quién se ha molestado en conocer los programas electorales del Partido Humanista; Alternativa Española; Partido Comunista de los Pueblos de España; Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía; Unión, Progreso y Democracia; Democracia Nacional; Por un Mundo más Justo; Partido Obrero Socialista Internacionalista; Partido Social Demócrata; Partido Carlista; Comunión Tradicionalista Carlista... y tantos y tantos más? De esa lista podríamos salvar a UPyD y en menor medida a Ciudadanos, y eso es por la repercusión mediática que sobre todo el primero han levantado. Pero el resto de partidos políticos no tienen medios económicos para dar a conocer su programa, ni políticos de renombre para darse a conocer como asociaciones políticas. Si todo eso ya es un agravante, más aún lo es con una denominación cuya sola mención provoca rechazo en la mayoría de la sociedad, primero por la utilización que de los símbolos falangistas (emblema, camisa... ) hizo el franquismo, y segundo por la imagen que dan quienes confunden el nacional-sindicalismo con el nacional-socialismo y no leen la doctrina falangista en la que bien claro se dice que "el hombre es portador de valores eternos", discriminando cuando no atacando a determinadas personas por el color de su piel.

Yo no quiero renunciar a un nombre ni a unos símbolos, pero también quiero dar a conocer un mensaje, y creo sinceramente que el tema de las empresas es un buen ejemplo porque es ahí donde ponemos poner en práctica la teoría que queremos transmitir a quienes viven entre nosotros. Decía también Goyo que con la aportación de Gallos de Marzo se pondría una piedrecita más en el camino. Yo pienso que ya hay demasiadas piedras en el camino, de ahí que hayamos tropezado tantas veces y aún hoy lo sigamos haciendo.

Nada de lo por mí expuesto debe considerarse como palabra de ley. Simplemente es la opinión de un veinteañero empapado de los valores e ideales que propugna el nacional-sindicalismo. También se me podrá decir que lo que he mencionado sobre la formación de empresas donde aplicar el programa económico falangista es una utopía, pero como dijo Anatole France, "la utopía es el principio de todo progreso y el diseño de un futuro mejor".

27 Mayo 2008 | 03:29 PM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

Bueno: a tenor de vuestros comentarios ya podemos decir que una de nuestras utopías ha dejado de serlo para convertirse en una realidad. Hemos demostrado que podemos hablar, entrar en una contundente polémica sobre nacionalsindicalismo y conservar, a pesar de ello, nuestro mutuo afecto y camaradería. En el contexto de nuestra historia, esto es un auténtico milagro. Aunque sólo fuera por eso esta iniciativa de Gallos ya hubiera merecido la pena.

Iker con sus veinte años ha llegado a la misma conclusión que a otros nos ha costado más de cuarenta, la mayoría de ellos vividos como militantes o en clave falangista. Suscribo su comentario punto por punto y me reconozco en todo cuanto expone.

Para Goyo:

Dejamos la parte del debate que indicas hasta la ocasión indicada. Tu alusión al proyecto de Nacho, que es un muy querido amigo de Gallos, entiendo que viene a darnos la razón. ¿Por qué no emplear esa energía en un proyecto diferente, aunque sólo sea por probar si nuestras soluciones verdaderamente funcionan (que yo creo que sí)? Y esto lo escribo haciendo un esfuerzo por "apearme del burro", ya que creo que es en realidad la única vía posible para traer la Revolución y el nacionalsindicalismo a España.
Respecto al trabajo pedagógico al que te refieres, hay un proyecto en marcha a través de Vieja Guardia pero de momento no podemos adelantar nada más.
Y sí: personalmente estoy involucrado en la política municipal... de Galapagar (somos vecinos). Supongo que a buen entendedor pocas palabras bastan.

Para Santiago:

Nuestro diálogo, Santiago, está en punto muerto. Lo que voy a decirte ya lo he hecho anteriormente y no sólo yo. También Julián, por ejemplo. Lo que está para mí detrás de la Revolución es la doctrina nacionalsindicalista. Pero para ti está la doctrina y la institución de la Falange. Tú crees que ésta debe tener un papel protagonita y yo también lo creo. Pero tú entiendes a la Falange tal como la hemos heredado y yo no. Permíteme una sutileza. Tú defiendes que la Falange debe hacer la Revolución y yo digo que la Falange debe hacer falangistas que hagan la Revolución. ¿Cuál es la diferencia? Que en el primer caso te quedas con un único instrumento que ha demostrado su ineficacia revolucionaria. Pero en el segundo caso, existe una forma de ser falangista, de practicar el falangismo, al mismo tiempo que se busca un instrumento nuevo. ¿Cómo se puede hacer eso? Es fácil: dejando de utilizar a la Falange como instrumento de expresión social y limitándola a una función interna, válida sólo ara los líderes de la Revolución (que deben ser los falangitas) pero no mostrándola a una sociedad que ya no va a darnos una segunda oportunidad para mostrar su auténtico rostro. Porque contra el confusionismo, la propaganda y la manipulación de todos estos años, desengáñate, no odemo hacer absolutamente nada. Los Gallos de Marzo nos reunimos una vez al año, una sola vez al año, en un recinto privado; nos vestimos de azul y alzamos nuestra bandera; reproducimos exactamente el modo de hacer Falange que aprendimos en los 80; cantamos el Cara al Sol; dictamos una consigna y leemos unas páginas de la mejor literatura auténticamente falangista. Pero hay el compromiso de hacerlo, como digo, una sola vez al año. e aseguro que es más que suficiente para recargar las baterías y dar la batalla durante otro curso completo. No creo que en ningún grupo pueda llegarse a vivir con tanta intensidad y fidelidad nuestros signos externos. Pero eso sólo vale para nosotros, probablemente también para ti. Pero para nadie más. Somos, porpropia voluntad, la Falange clandestina, la resistencia, la guerrilla urbana que la Revolución necesita. Por eso no creo que actuemos de otra forma que, como tú indicas: "a las claras, de frente, sin ocultismos ni añagazas".
Es cierto que todavía no tenemos un proyecto articulado, sino sólo una idea de cómo podríamos llegar a ponerlo en práctica. Para eso necesitamos más colaboración, más gente ilusionada con la idea de la Revolución empresarial y silenciosa. Ese es el propósito de este blog: buscar sluciones y aunar voluntades.

27 Mayo 2008 | 07:05 PM

SantiagoLC

SantiagoLC dijo

Pues mira por donde Juan Ramón, hay cosas en las que estoy de acuerdo, aunque con matices. Pero te prefiero cuando entras en el debate de las ideas que cuando me hablas del mercado de las mismas o intentas dibujar medios extraños de rentabilizarlas. En esto último no te comprendo, pero en lo primero me gusta más. Además creo que das en la clave. Tu defiendes que el nacionalisindicalismo se puede hacer sin la Falange y para mi es incuestionable contar con ella. A ti, cierto es decirlo te ampara los hechos puros, duros y contumaces de lo que ha sido la historia hasta ahora. Yo sigo creyendo que la Falange (y hablo de ella como concepto y no como grupo concreto de presente) es el gozne, lo que nos engarza con un pasado heroico, con un presente lamentable y con un futuro que debemos de disponer en la mejores condiciones posibles a nuestros descendientes aunque sea en medio de la confusión reinante. es por ese presente que no nos gusta por lo que entiendo que nuestro tiempo debe de tratar de reconstruirla ideologicamente y no de abandonarla en los agujeros negros de la historia.
Tu, con buena intención quieres participar del presente y si este precisa que nos desprendamos de nuestros avatares y de nuestra liturgía pues bien venido sea. Yo interpreto que tal desprendimiento si solo se limitara a cánticos y camisas aún podría entender tu argumento pero si es para tapar nuestro nombre y quienes somos es una cesión hacia la derrota en la aceptación que el sistema vigente traza hacia nosotros. Yo reniego a entregar nuestra banderas ideológicas, banderas con sangre y miserias pero tambien con grandezas y heroicidades.

Dices que el protagonismo de la revolución lo tienen que tener los falangistas y no la Falange y yo creo que la tienen que tener la Falange con los falangistas. Yo no entiendo el nacionalsindicalismo sin la Falange ni a esta sin nacionalsindicalistas. Parece como si quisieras demostrar que falangistas y nacionalsindicalistas son dos entes distintos. Los primeros abrazan un partido y los segundos una idea. Yo no entiendo tal diferencia.

Y vuelves a las frases que me desencantan y dices:
" existe una forma de ser falangista, de practicar el falangismo, al mismo tiempo que se busca un instrumento nuevo. ¿Cómo se puede hacer eso? Es fácil: dejando de utilizar a la Falange como instrumento de expresión social y limitándola a una función interna "

Y yo te insisto que tal argumento es partir de reconocer una derrota. ¿ Derrota ? ¡¡¡De qué !! Pero si ganando no nos dejaron vencer¡¡¡. Yo en este punto de duda que como cualquiera simpre tiene sobre si estoy en el error o no hecho mano de un argumento que me dobla. ¿ Por que murieron tantos de los nuestros? ¿ que les movió a arriesgar sus vidas?. Tengo el pleno convencimiento que ellos SI sabían porque morían y tengo serías dudas que todavía nosotros a dia de hoy y olvidandonos de aquellos no sabemos porque luchamos. Es por esto que prefiera el homenaje a los que fueron más sabios que nostros, ellos sabían y nosotros no. No sabemos a donde vamos ni como ir. Generamos ideas peregrinas para subsistir, y este es el error. Es por ello por lo que me recluyo en lo que históricamente nos dio el ser y este fue la Falange. Inventar cualquier proyecto sin ella es olvidar muchas cosas y entre ellas a los que nos precedieron, y por esto no paso. E insisto que no me refiero a ninguna Falange de presente, sino a su concepto.

Dices otra frase tuya de las que no me gustan:

"contra el confusionismo, la propaganda y la manipulación de todos estos años, desengáñate, no podemos hacer absolutamente nada"

¿ Y qué ? ¿ Cual es la solución? ¿Volvemos a disfrazarnos de lagarteranas ? Apreciado Juan Ramón, con lo que he tenido que aguantar por pensar como pienso ¿me voy ahora a doblegar ante el sistema ?. Yo no se tu edad, pero yo soy un cuarentón con percebes entre las piernas y que le cuesta mucho ser tolerante con las gilipolleces del mundo que nos ha tocado vivir. Y no pienso tocar la gaita ni la lira para hacerme querer.

Concluyes con utilizar nuestra liturgia en medios privados y escondidos cantando nuestros cánticos y recitando nuestras poesias y nos hacemos llamar la falange clandestina. ¡¡Venga hombre !!. A mi me parece al escondite del onanista, el placer del solitario. El silencio de los corderos.

Juan Ramón: Perdona si mi tono es agrio. Pero solo me cabreo con quien le veo capaz de mejores empresas y se pone a lidiar en corralillos de tercera. Con todo, te respeto y aprecio y la caña sigue en pie.

Un abrazo.

28 Mayo 2008 | 12:25 AM

gallos-de-marzo

gallos-de-marzo dijo

Santiago: disculpas por la tardanza en responder. Ha habido problemas técnicos que no lo han hecho posible hasta ahora. Tendremos que ir pensando en migrar el blog hacia una página web.

Por falangista entiendo el que milita en una organización autodenominada falangista, más o menos ortodoxa. Y por nacionalsindicalista, quien asume como propia la doctrina política de la etapa fundacional, convenientemente matizada por las circunstancias de cada época. Desde este punto de vista, es un hecho que hay muchos falangistas que no son en absoluto nacionalsindicalistas. Y hay nacionalsindicalistas que estimamos que organizarnos en forma de Falange ya no sirve para hacer la Revolución. Es, como te decía, una cuestión de orden práctico o estratégico. Y no es una pataleta, sino la conclusión lógica de muchos años de militancia falangista (y no precisamente en posiciones relajadas o de segunda línea).

Hay una pequeña gran salvedad a este convencimiento: que la militancia en organizaciones falangistas nos aportó un determinado estilo y una visión ética de las cosas que es necesario seguir manteniendo para que la Revolución no se convierta en una simple cuestión económica o social, pues en la mente de los fundadores se incluye también una dimensión moral. La práctica de un falangismo ético o místico, que me parece que es en el fondo lo que tú propones, produce grandes beneficios morales personales. Nunca lo hemos discutido. Pero estamos igualmente convencidos de que los caídos de la Falange son mártires de la Revolución, y el mayor homenaje que se les podría rendir es seguir avanzando hacia esa Revolución. Lo que es especialmente aplicable al caso de José Antonio, que no paró de proclamar la urgencia de la Revolución ni en sus últimos momentos.

La única solución que hemos encontrado para seguir practicando el falangismo ético sin poner en grave riesgo a la Revolución es la clandestinidad. Lo lamentamos, pero no damos más de sí. Por lo demás, la actitud heroica de estar contra el mundo firmes no en los principios, que lo estamos todos, sino también en las formas lo llevamos practicando desde 1933 y dio gigantescos ejemplos sobre todo bajo el franquismo. Ejemplos humanos (Hedilla, Narciso, Patricio, Jato, etc.); literarios (“Rodrigo o defensa de la primavera”); institucionales (Sección Femenina y Frente de Juventudes, Falange Auténtica, FENAL), etc. Pero es una realidad que fuera del mundo azul no ha logrado nada, no ha avanzado nada, no ha hecho la Revolución. Y, además, ha conducido a la confusión entre las ideas y las formas en las que éstas han intentado expresarse. El ejemplo de los camaradas que nos precedieron es para consumo interno, y ni siquiera vale para los falangistas no-nacionalsindicalistas (franquistas, nacionalcatólicos, filofascistas, filomarxistas, etc). Pero, sobre todo, tampoco vale para la sociedad civil y sin sociedad civil no habrá Revolución.

29 Mayo 2008 | 02:07 PM

SantiagoLC

SantiagoLC dijo

Estimados Gallos de Marzo:

Concluyo mis comentarios ya que el tema no da mas de si. No estoy de acuerdo con vosotros, aún reconociendo que de todo se aprende y en esta discusión he aprendido. Pero no me siento partícipe de vuestras querencias, ilusiones, interpretaciones, definiciones y estrategias.

No pasa nada. A pesar de loas discepancias, que son profundas, teneis en mi un amigo. Sinceramente,

Un abrazo

Santiago

29 Mayo 2008 | 10:50 PM

Iker

Iker dijo

Quiero pedir perdón por mi tardanza en escribir, más aún viendo que el tema no da más de sí, pero quisiera hacer una aclaración y formular una pregunta, ambas a Juan Ramón.

Juan Ramón, soy un veinteañero, pero no de veinte años sino de vientisiete. Desgraciadamente el tiempo pasa volando y sin darme cuenta. ¡Ojalá tuviera veinte! Desgraciadamente, no es así.

Sigo contigo, Juan Ramón, por la pregunta que te voy a formular, y es una pregunta directa. Después de leer todos los comentarios que se han vertido sobre este tema, creo coincidir contigo en los planteamientos, pero quiero confirmarlo o desmentirlo. Aquí va la pregunta: después de todo lo dicho, ¿crees que es posible aplicar el nacional-sindicalismo como modelo económico en una empresa dentro del sistema capitalista en el que nos encontramos?

Un saludo y muchas gracias por la atención prestada.

6 Junio 2008 | 11:29 PM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

Me alegra volver a saber de ti, Iker. Por cierto, si nos mandas tu dirección de e-m a través de www.gallosdemarzo@gmail.com te pondremos en la lista de contactos internos de Gallos.
El pasado sábado, en la tertulia, llegamos a la conclusión de que las empresas nacional-sindicalistas NO pueden funcionar bajo el sistema capitalista. Hay problemas técnicos (fundamentalmente la capitalización) y también de índole -digamos- psicológica (pues la Revolución requiere de un cambio de mentalidad que aún no se ha dado, una toma de conciencia sobre la dimensión social de la propiedad).
Así que de manera transitoria las empresas de las que hablamos se asemejan sobre todo a cooperativas de productores. Pero, insisto, eso sólo es una solución intermedia.
Un abrazo.

7 Junio 2008 | 09:54 AM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

Me alegra volver a saber de ti, Iker. Por cierto, si nos mandas tu dirección de e-m a través de www.gallosdemarzo@gmail.com te pondremos en la lista de contactos internos de Gallos.
El pasado sábado, en la tertulia, llegamos a la conclusión de que las empresas nacional-sindicalistas NO pueden funcionar bajo el sistema capitalista. Hay problemas técnicos (fundamentalmente la capitalización) y también de índole -digamos- psicológica (pues la Revolución requiere de un cambio de mentalidad que aún no se ha dado, una toma de conciencia sobre la dimensión social de la propiedad).
Así que de manera transitoria las empresas de las que hablamos se asemejan sobre todo a cooperativas de productores. Pero, insisto, eso sólo es una solución intermedia.
Un abrazo.

7 Junio 2008 | 09:54 AM

Iker

Iker dijo

Muchas gracias por tu respuesta, Juan Ramón. Entiendo, por lo que cuentas, que no sería posible una empresa que funcionara económicamente mediante el nacional-sindicalismo dentro del sistema capitalista.

Ya os he mandado mi dirección de correo electrónico a la vuestra.

Un saludo.

7 Junio 2008 | 09:53 PM

Página 2 de 2

Escribe tu comentario


Sobre mí

Somos muchos los que creemos que se pueden hacer las cosas de otra manera. Tuvimos como enlace común las Falanges Juveniles de España. Pero ahora nos sentimos falangistas sin falange y muchos que no estuvieron con nosotros al principio, comparten hoy nuestras inquietudes

Quisisteis ser el ascua en otro cerco

que enciendan acampadas venideras

en pos de ese sueño... siempre terco

atisbado en románticas quimeras

No quisisteis jamás dejar de serlo

a pesar de ver arriadas sus banderas

...no se deja de estar por no entreverlo

... no se deja de ser, por quedar fuera

Cinco flechas en distintas direcciones

apuntan, soportando el mismo yugo

buscando así atinar blanco seguro

Cinco mil distintas opiniones

vivifican y atemperan al verdugo

que quisiera ejecutar... Nuestro futuro

(Sancies)

relojes web gratis
Gallos de Marzo

Crea tu insignia

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera