La Coctelera

GALLOS DE MARZO

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27 Febrero 2008

PORQUÉ SOMOS SINDICALISTAS

La crítica falangista al capitalismo es de orden moral y económico. En el segundo término de este doble rechazo se inscribe nuestro sindicalismo. La Falange acepta la teoría socialista de la plusvalía, según la cual el sobrevalor que adquieren las materias primas después de adicionársele el factor trabajo recae sobre quienes detentan la propiedad de los medios de producción. En el capitalismo esa propiedad pertenece a los individuos que arriesgan su dinero en la creación de sus propias empresas y, en buena lógica, a ellos corresponde las ganancias de la empresa. Una visión menos amable surge cuando esa especie de capitalismo popular cede su espacio a las grandes corporaciones y fondos de inversión. Pero en ambos casos, los falangistas mantenemos que la situación heredada parte de una concepción errónea ya que la plusvalía, la ganancia neta, procede siempre del esfuerzo del trabajador, sea del operario manual o de quienes ocupan puestos de gestión y planificación. En buena lógica, la propiedad de los bienes de producción debería recaer no en quien arriesga su capital personal en los negocios, a veces una sola vez en la vida, sino a quien entrega los mejores años de la suya en promover el éxito de su empresa.

Claro que en términos falangistas esta lógica fría de la propiedad resulta escasa para agotar todas las posibilidades inherentes a una concepción humanista de la economía. Por tal motivo recurrimos con creciente insistencia al concepto marxista de la alienación que, grosso modo, viene a denunciar las profundas y malsanas consecuencias psicológicas que para el hombre se derivan al verse privado de la parte más mollar de los frutos de un trabajo que se ve obligado a vender a bajo precio a sus empleadores capitalistas. Entre esas consecuencias no son las menores el desapego y la falta de interés hacia el bien de la empresa (que nunca podrá dejar de vivenciarse como algo artificial a lo que no se pertenece), o esa forma particular de animadversión que conocemos como “lucha de clases”.

Desde el punto de vista de la economía la Revolución falangista debe traer inexorablemente un cambio radical en la propiedad de los bienes de producción: éstos han de ser liberados de las manos de los grandes y los pequeños detentadores de capital para ser entregada a los trabajadores. “La tierra y la empresa para quien la trabaja”, reza el lema que sintetiza toda la doctrina falangista en esta materia. Ciertamente, la Falange aspira a una Revolución incruenta; pero los viejos conceptos de patrón, de dueño o de amo no sobrevivirán a este envite.

La Falange aboga por la fundación de unas estructuras intermedias que velen por la obtención de resultados económicos y entregue posteriormente la plusvalía a quines la han hecho posible. Esas estructuras son los sindicatos verticales revolucionarios, nada que ver con los sindicatos reivindicativos y “pactistas” que conocemos.

Verticales, en contraposición a los sindicatos horizontales o de clase, porque en su seno se acoge a todas las categorías profesionales implicadas en la producción de los bienes, a todos los trabajadores sin distinciones de cualificación sino de rama de producción, y donde tendrán voz y voto tanto los directores como el último peón.

Y revolucionarios, pues su instauración sólo puede correr pareja al desmantelamiento de la estructura capitalista que regula en la actualidad las relaciones de producción y pueden coadyuvar tácticamente en el proceso de cambio.

Los sindicatos por tanto estarán encargados de asumir en el futuro las mismas tareas que hoy competen a las empresas capitalistas (financiación, formación profesional, apertura de nuevos mercados, etc.). Su misión fundamental seguirá siendo la de producir bienes económicos: hacer negocios, hacer dinero. Cuanto más, mejor.

Pero con unos límites: aquellos que los trabajadores de cada empresa tengan a bien imponerse. Porque si en el Estado Nacional-Sindicalista la propiedad de los bienes de producción y las empresas va a recaer sobre los propios trabajadores, entonces las decisiones que se tomen en su seno deberán contar con la aquiescencia de sus nuevos propietarios. El poder político, el Estado, se arrogará el derecho a marcar los grandes objetivos nacionales para cuya consecución espera contar con la solidaridad y lealtad de los trabajadores-propietarios de las empresas sindicales. Y ello, por simple patriotismo. En cualquier caso, las decisiones empresariales finales recaerán siempre sobre los hombres que se afanan en su trabajo cotidiano, que hoy constituyen la inmensa mayoría del pueblo español pero que, en el futuro, lo serán en su totalidad.

servido por gallos-de-marzo 15 comentarios compártelo

15 comentarios · Escribe aquí tu comentario

el genio de la cueva

el genio de la cueva dijo

La tierra y la empresa para quien la trabaja......
Y no seria mas apropiado decir: el producto de la tierra y de la empresa para quien la trabaja

1 Marzo 2008 | 06:59 PM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

No. Al menos por tres motivos:
1. Porque no vas a ancontrar empresarios ni capitalistas lo suficientemente tontos como para invertir su dinero sin esperanzas de obtener beneficios de ellos. Nadie ha tan altruísta como para asumir los riesgos renunciando a todos los beneficios.
2. Porque mientras las empresas permanezcan en poder de manos privadas, los propietarios tendrán un inmenso poder sobre las personas, regulando sus vidas y sus haciendas, privándolas de libertad y de una sana potestad sobre sus cosas (por ejemplo, sobre su trabajo).
3. Porque el capital es siempre apátrida y el Estado Nacional-Sindicalista requiere de un espíritu patriótico en el tejido económico para poder hacer frente a los grandes proyectos nacionales (de desarrollo interior y de proyección en el extranjero).

2 Marzo 2008 | 11:19 AM

el genio de la cueva

el genio de la cueva dijo

Por lo que esos tres motivos que mencionas tambien se pueden aplicar a la fase en cuestion ¿ no ?....

2 Marzo 2008 | 09:31 PM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

No veo en qué forma.
1. En el Estado nacional-Sindicalista la dotación económica procede de los sindicatos, a través de la Banca Sindical. Estos sindicatos tienen la misión de promover el crecimiento y desarrollo económico y luchar por el pleno empleo. Aquí la inversión no es una ocurrencia sino una obligación legal y moral.
2. Las empresas nacionalsindicalistas son asamblearias. Los trabajadores se impondrán el régimen de trabajo y producción que estimen oportuno (con determinadas limitaciones legales de duración de las jornadas, por ejemplo) una vez hayan tomado conciencia de que el bien de la empresa significa el bien de sus economías particulares. Pueden optar por no trabajar, pero sería una decisión suicida. En cualquier caso se hacen propietarios de su fuerza de trabajo y no están sometidos a la voluntad de un dueño.
3. Las empresas Nacional-sindicalistas no podrían ser exportadas sino a otras naciones cuyo sistema económico fuera igualmente nacionalsindicalista. Como las ventajas de producción serían las mismas en ambos estados gemelos no habría razón para desplazarlas. De este modo el producto del trabajo quedaría en España y produciendo efectos beneficiosos en la sociedad española.

3 Marzo 2008 | 10:42 AM

pedro-i

pedro-i dijo

Relacionado estaria la banca sindical que aportaría creditos a las empresas para su gestion y a los trabajadores para sus necesidades, sin ningun afan de lucro eliminando cualquier posibilidad de especulacion

3 Marzo 2008 | 11:08 AM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

Exacto. Por lo demás, os paso un párrafo de un ingeniero de telecomunicaciones español que con 28 años vendió su primera empresa nada menos que a Microsoft. Merece la pena lo que dice y referido ¡al sector más competitivo y volátil de la economía: Internet y las telecos!:

"Todos los empleados son accionistas de la compañía y eso es lo que hace que se queden en la oficina trabajando hasta la madrugada, es decir, están ahí para su lucro propio y no para que otros se hagan multimillonarios. No hay mejor motivación para trabajar que el ganar dinero para uno mismo".

3 Marzo 2008 | 12:28 PM

Aguila Imperial

Aguila Imperial dijo

Venga, vosotros no sois ni sindicalistas ni nada, en San Sebastián me hubiese gustado veros el sábado, y no comiendo y bebiendo, de verdad que esto es indignante.
Viva LA FALANGE Y MANOLO ANDRINO

3 Marzo 2008 | 05:07 PM

Gavilán-pollero

Gavilán-pollero dijo

Con 300 policías vascos detrás cualquiera y para hacer el ridículo 40 franco-falangitas trasnochados , mejor hacer cualquier cosa .Valientes que sois unos valientes

3 Marzo 2008 | 07:08 PM

don Melon, el marido de ¿doña?

don Melon, el marido de ¿doña? dijo

Unas palabritas insigne ave

1º Es de pesimo Estilo falangista ( ya que tanto alardeas de ello) la forma que tienes de expresarte en este Foro, amen de una falta de educacion total y absoluta

2º Puesto que tienes argumentos mas que sobrados para dudar de nuestro espiritu sindicalista, te animo a asistas a nuestras tertulias y nos deleites con tu amplios conociminetos sobre sindicalismo, que entiendo que son profundos.

3º Supongo que no seras el relaciones publicas de la Falange esa y de de ese señor , porque !!! flaco favor estas haciendo!!!

3 Marzo 2008 | 07:48 PM

el genio de la cueva

el genio de la cueva dijo

Veamos que no estamos liando, si hablamos de hipotesis hablamos de hipotesis si hablamos de realidad pura y dura hablemos de realidad, no me cambies de Nacional-sindicalismo al Capitalismo a ultranza. Cuando me referi al producto...., evidentemente NO me referia que pudiera darse en un modelo de Estado actual.

3 Marzo 2008 | 07:48 PM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

No, por supuesto que no. El problema es que si dejas los medios de producción en manos del capital, aunque hagas un reparto de los beneficios (incluso de la totalidad de los beneficios) estás proponiendo un modelo de humanización del capitalismo y el mismo José Antonio enseña que eso no es posible. Yo añadiría que ni siquiera merece la pena: ya que vas a hacer una Revolución, ¿por qué quedarte a mitad del camino? En caso contrario, tarde o temprano los propietarios reclamarían lo que legalmente les corresponde, los beneficios asociados a la propiedad... y vuelta a empezar. Tampoco podemos defender que la propiedad recaiga en el Estado, pues eso es lo que proponen el Comunismo y el Fascismo. Sólo queda una posibilidad: que la propiedad sea de los trabajadores a través de los sindicatos. Y esa es nuestra opción.
Por lo que hace al pajarraco éste que viene aquí a pasarlo mal, ¿por qué no le pretáis la atención que merece (es decir: ninguna)?

3 Marzo 2008 | 08:28 PM

el genio de la cueva

el genio de la cueva dijo

Bueno acepto pulpo......ya lo discutiremos ante sendas birras, ya que esto esta lleno de matices que , por mi parte, deje en el tintero.

3 Marzo 2008 | 09:49 PM

Aguila Imperial

Aguila Imperial dijo

Mucho insultar, pero no os he visto a ninguno en San Sebastián, vamos ni allí ni en ningún otro sitio, en fin, vosotros a lo viuestro cervezas, cubatas y comilonas, por favor que vergüenza

4 Marzo 2008 | 08:43 PM

Gaviota de Donosti

Gaviota de Donosti dijo

Pajarito: lo único que da vergüenza es leer lo que dices. Entre otras cosas, porque críticas lo que no conoces.
Por contra, toda la actividad a la que te refieres, la conocemos y la hemos practicado por estos lares hace ya muchos años, cuando tú, probablemente, todavía jugabas a las chapas con tus amiguitos.

4 Marzo 2008 | 09:41 PM

el genio de la cueva

el genio de la cueva dijo

Aguilucho: eres tonto de solemnidad.....que pena.....

5 Marzo 2008 | 03:01 PM

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Sobre mí

Somos muchos los que creemos que se pueden hacer las cosas de otra manera. Tuvimos como enlace común las Falanges Juveniles de España. Pero ahora nos sentimos falangistas sin falange y muchos que no estuvieron con nosotros al principio, comparten hoy nuestras inquietudes

Quisisteis ser el ascua en otro cerco

que enciendan acampadas venideras

en pos de ese sueño... siempre terco

atisbado en románticas quimeras

No quisisteis jamás dejar de serlo

a pesar de ver arriadas sus banderas

...no se deja de estar por no entreverlo

... no se deja de ser, por quedar fuera

Cinco flechas en distintas direcciones

apuntan, soportando el mismo yugo

buscando así atinar blanco seguro

Cinco mil distintas opiniones

vivifican y atemperan al verdugo

que quisiera ejecutar... Nuestro futuro

(Sancies)

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