La Coctelera

GALLOS DE MARZO

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19 Febrero 2008

PORQUÉ SOMOS REVOLUCIONARIOS


La Falange es un movimiento revolucionario. Y sorprende la indolente tibieza con la que a estas alturas de la historia lo mejor de la actual generación de militantes azules mira hacia ese concepto fundamental de nuestro modo de entender las cosas. Porque si mantenemos a la Revolución nacional-sindicalista en el horizonte de la utopía, si la demoramos en el limbo de su condición franquista de eternamente “pendiente”, nuestro discurso doctrinal pierde por completo su coherencia y sentido.

Somos revolucionarios en el orden de las ideas. La Falange no vio la luz para paliar los efectos perversos del sistema occidental liberal-capitalista sino para atajar sus causas desde la raíz. El propio Sistema se encarga de aplicarse sus propios remedios circunstanciales y sus parches provisionales. El socialismo postmarxista asumió para sí esa función y, dado su éxito, ha sido exitosamente imitado por la derecha liberal. Pero la Falange no comparte esa vocación, como de enfermera dispensadora de primeros auxilios. Lo suyo es más bien la cirugía intensiva, aquella que se dirige preferentemente no a aliviar el dolor sino a curar, a erradicar el mal del que deriva el sufrimiento. No es perita en algodón, sino en bisturí.

Valga esta imagen sanitaria para comparar las mentalidades reformista y revolucionaria. Es cierto que el Sistema ha demostrado recursos para hacernos vivir mejor, atento a las advertencias emitidas por aquel genio de la filosofía política que se llamó Karl Marx. El mismo que se frotaba las manos al apreciar la creciente distancia que separaba en su día al proletariado y de la burguesía, convencido de que esa tensión sólo podría conducir al estallido revolucionario. Temeroso de nuevas “revoluciones de octubre” o “marchas sobre Roma” en el futuro, el Sistema comprendió la necesidad de aburguesar progresivamente a los trabajadores para que también ellos tuvieran algo que perder con la caída del estatu quo. A esa tarea se ha empleado la derecha y la izquierda europeas desde finales de la Segunda Guerra Mundial, revistiéndola de la apariencia de un reformismo pretendidamente humanitarista que no debería distraernos de sus auténticas motivaciones de fondo.

El Sistema, pues, cuenta con excelentes soluciones parciales que administra a su antojo para modular el descontento. Soluciones que se aplican indistintamente por los políticos de uno u otro signo. Pero la Falange no debe aspirar a erigirse en un tercero en discordia. La Falange afirma que no es potestad de un Sistema radicalmente injusto la administración de la vida de los hombres, y se opone a esa manipulación de su libertad y su dignidad que logra con leves giros de muñeca sobre el dial de las concesiones sociales, subiendo un poco más los salarios según los índices de un IPC maquillado.

No es el problema que el Sistema esté funcionando mal y sea necesario arreglarlo o mejorarlo. El problema es que el Sistema es malo en sí, que no responde a una concepción auténticamente humanista de la realidad social. No hay que arreglarlo: hay que sustituirlo radicalmente por otra cosa, por algo mucho mejor.

Por eso somos revolucionarios, porque hemos identificado la causa del problema, sabiendo alzarnos sobre la niebla de los efectos, y la solución. La causa es el Sistema en sí y la idea de hombre que detenta: la del productor-consumidor al servicio de unos intereses que le son absolutamente ajenos. Y la solución sólo puede proceder de la Revolución que ubique de nuevo al hombre en el centro de un nuevo Sistema. La nuestra.

servido por gallos-de-marzo 10 comentarios compártelo

10 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Arturo

Arturo dijo

Es la diferencia entre el Nacionalsindicalismo y la gran Rosa Díez, jefa nacional. El paso hacia la revolución es la diferencia.

19 Febrero 2008 | 10:56 PM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

Bueno, en realidad es mucho más que eso: es la diferencia entre la Falange y cualquier otra ideología política "homologada" por el Sistema. Yo creo que en esta materia hay que tener el suficiente coraje para elegir. El Sistema, como los Evangelios, no ofrece una tercera posibilidad: "O conmigo o contra mí". En cualquier caso, como tú bien expresas, "el paso hacia la revolución es la diferencia".

20 Febrero 2008 | 01:40 PM

Arturo

Arturo dijo

Dime Juan Ramón: ¿Tú que opinas de Rosa Díez?. Para mí es el único caso en la política española de los últimos treinta años con vena popular suficiente como para movilizar un movimiento nacional profundamente social (el candidato de UPy D Alvaro Pombo fue el que definió este partido como un "movimiento nacional"). Rosa Díez tiene nervio y entraña popular. El manifiesto de su partido es bueno. "Nadie ha nacido siendo de izquierdas o de derechas", comienza diciendo. Rosa define a su partido como "nuevo, laico, nacional y progresista". Bien, perfecto, me apunto. Sin embargo, cuando he visto el programa de su partido para estas elecciones me ha desilusionado enormemente. Sí, todo muy técncio y voluminoso, pero todo queda perdido en un leve reformismo paniaguado que no emociona nada.
Yo a Rosa la veo más allá del reformismo, sinceramente.

20 Febrero 2008 | 11:00 PM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

Temo, Arturo, que no he conseguido entusiasmarme lo suficiente con UPD como para dedicarle más tiempo del debido. En España la solución política nació el 4 de marzo de 1934 con la fusión entre FE y JONS. Desde entonces no se reconocen sino refritos partitocráticos para negar la evidencia y demorar la situación. Si lo que se desea es administrar la decadencia vale tanto la UPD como el PSOE como el PP. Si se está por empezar desde cero y dirigirse al centro del problema, entonces hay que hacerse falangista.
Otra cosa es que, ciertamente, quienes nos reclamamos de esa condición tenemos que iniciar un profundo y urgente proceso para actualizar el mensaje en su forma de acercarlo a la sociedad.
Por lo que hace a Rosa Díez, entiendo que una socialista que se siente española es una cosa muy rara y por ello muy interesante. El propio José Antonio mostraba grandes esperanzas en esa misma deriva cuando comenzó a apreciarla en (el canalla de..) Prieto.
En cualquier caso, desconfío de los políticos profesionales. Por mi experiencia personal, su ideal nunca es servir al pueblo sino servirse de él. En cuanto a UPD, si bien sus declaraciones iniciales resultaron bastante motivadoras, tú mismo aprecias como todo se diluye a la hora de proponer "negro sobre blanco" sus soluciones. Y luego está la coletilla esa de "progresista"... Insufrible. (Te invito a leer mi artículo "Cualquier cosa menos progre" en http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=834)
Por lo demás, si vives en Madrid quizás te interesara asistir a la próxima tertulia de El Tiburón Convincente. Ponte en contacto a través del correo electrónico y te indicamos.

21 Febrero 2008 | 10:47 AM

pedro-i.

pedro-i. dijo

Max Weber ya lo definia en su libro "El politico y el cientifico", diferenciaba el politico que vive de la politica y el que vive para la politica. Y el 99,99% de los actuales engloban el primer caso

21 Febrero 2008 | 11:42 AM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

Y es que no puedes reprimir al sociólogo que vive en ti.

21 Febrero 2008 | 04:15 PM

Arturo

Arturo dijo

De acuerdo Juan Ramón. Intentaré acudir a esa cita, pero por favor mandame un mail tuyo que quiero enviarte algo. Envialo, si no es muy molesto, a este mail que imagino te llegará...Tus artículos muy buenos.

Yo no comparo a Rosa Díez con Prieto, no sé si canalla o no. Rosa Díez, sí, pertenece a la cepa hispana del socialismo y tiene cualidades para encabezar un movimiento de amplio espectro. Sabe tocar la fibra más corajuda de este pueblo, de TODO el pueblo dispuesto a escuchar. Su voz es actual y engancha con las zonas más angustiadas del pueblo español.

Creo que es un referente popular importante para los que creemos en un Estado fuerte y eticamente sano, para los que anhelamos una justicia social más efectiva y para los que estamos por una democracia con valores que no tolere la indignidad y que también se extienda al ámbito socioeconomico...Quizá todo esto la suene demasiado elevado a esta luchacora por su dignidad personal o por mantener una idea de España en Vasconia, o quizá no. Pero se la puede convender, claro que sí. Fijate en ella con atención. Prieto ya está en los libros, ella todavía camina. Nada más.

21 Febrero 2008 | 10:27 PM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

Arturo: no tengo tu dirección de e-m, pero si quieres enviarme algo puedes hacerlo a esta cuenta indicando que es para mí: secretaria-eugenio@hotmail.com

Es un hecho que Prieto se jactaba de haber asesinado antes del estallido de la guerra. Los falangitas propendemos a cierta indulgencia con este sujeto por la aparente simpatía que le profesaba José Antonio, porque fue el custodio de los documentos que tenía en la cárcel de Alicante y luego habló bien de él tras la contienda. Pero era un pájaro de mucho cuidado. En cualquier caso, no pretendía hacer una comparación con Rosa Díez: resultaría injusto en múltiples aspectos.

El poder de convicción de esta mujer, su capacidad para alcanzar la fibra sensible del alma española (tal como pareces confiar) lo vamos a comprobar dentro de muy poquitas semanas, tras las elecciones. Veremos en qué medida su aldabonazo es capaz de arrastrar votantes. Están las encuestas… y está también la cuestión de algunos de sus compañeros de viaje… En todo caso, no me ofrece el perfil de una revolucionaria sino de una reformista. Lo que nada tiene de influyente sobre la simpatía que me pueda o no despertar a título personal.

Desde una perspectiva revolucionaria, que es la que aquí mantenemos mayoritariamente, cualquier triunfo que se le de al Sistema (cualquier mejora, cualquier arreglo parcial, etc.) redunda en perjuicio de la Revolución. ¿Esto se puede mejorar o no? Para nosotros la respuesta es negativa, porque por mucho que el Sistema avance socialmente, caso de que tal cosa le interese que lo dudo, siempre estaría basado en un esquema en el que unos –los más- viven de su trabajo y otros de las rentas del trabajo ajeno. Y aún más: donde los menos detentan un poder absoluto sobre la vida y la hacienda de los más. Esto desde luego no es democracia, pero es que ni siquiera es lógico ni ético su mantenimiento, por referirme a algunos de los puntos de tu interés.

¿Se puede convencer a Rosa Díez de esta realidad? Te animo a que lo intentes. Una mujer así podría aportar mucho al progreso de nuestra Revolución, pues no seré yo quien le escatime sus evidentes virtudes humanas, éticas y políticas (en el sentido de públicas). Pero permíteme que lo ponga respetuosamente en duda pues quien a estas alturas no haya apreciado la necesidad de cambiar de modelo no creo que llegue ya a apreciarlo nunca. No hay peor ciego que quien no quiere ver, dice el dicho popular.

22 Febrero 2008 | 11:07 AM

Arturo

Arturo dijo

Juan Ramón: ha sido un placer mantener contigo este intercambio de puntos de vista sobre Rosa Díez. Solamente una última apostilla: su repercusión como nuevo fenómeno político no lo deberiamos medir por los resultados en las encuestas o finalmente el escrutinio electoral. ¿Y el muro de silencio que también a ella la imponen en cierta medida?. Por lo demás, me ha enriquecido tu punto de vista como siempre.

22 Febrero 2008 | 10:18 PM

Juan Ramón.

Juan Ramón. dijo

Pero, entonces, ¿de qué otro modo se puede medir ese "tirón" popular que le atribuyes? Si fuese una escritora, supongo que por el volumen de libros vendidos; si fuera una estrella mediática, supongo que a través de la cuota de pantalla de sus programas; si fuera una profesora universitaria, por el número de alumnos matriculados en sus calses. Pero es por voluntad propia una política profesional del Sistema. Y ahí los resultados se cuentan en votos. Es injusto, naturalmente, pero es así. Y en cuanto al muro de silencio, no estoy muy seguro: tanto Savater, como Boadella como ella misma han sido bastante mimados por los medios, auque es inevitable que en campaña alectoral deban someterse al amargo sistema de cuotas.

23 Febrero 2008 | 10:44 AM

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Somos muchos los que creemos que se pueden hacer las cosas de otra manera. Tuvimos como enlace común las Falanges Juveniles de España. Pero ahora nos sentimos falangistas sin falange y muchos que no estuvieron con nosotros al principio, comparten hoy nuestras inquietudes

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