La Coctelera

GALLOS DE MARZO

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21 Octubre 2007

LIBERTAD PARA JOSE ANTONIO

A finales de la década de los 70, con gran escándalo de los falangistas de la “revolución pendiente”, se pudo ver en algunas paredes un cartel con el siguiente texto: “Libertad para José Antonio, 40 años preso en la cárcel franquista del Valle de los Caídos”.

Lo firmaba FE de las JONS (Auténtica), alguna de sus escisiones o de sus herederas. En cualquier caso, el tiempo ha mostrado cómo en esto, al igual que en casi todo, la gente de Pedro Conde tenía la razón.

Como antiguos miembros de las FF.JJ.E. hemos marchado varios años consecutivos a rendir aquel impresionante homenaje nocturno a José Antonio que suponía el traslado de LAS coronas. Muchos eran quienes, ciertamente, aprovechaban la ocasión para hacer gala de su peor “horterismo” paramilitar, pero ese defecto no se contagiaba a las formaciones de las FF.JJ.E., del SEU o de la Primera Línea de Madrid.

La fascinación por la profundidad de aquel acto inmenso, que desde luego supuso lo mejor que sabía hacer la Falange de los tiempos de Raimundo y de los primeros compases del eterno mandato de Diego Márquez, que llegó a provocar la admiración y el reconocimiento público de un Sánchez-Dragó, nos ocultó las indeseables implicaciones de todo aquello. Porque la conmemoración anual del fusilamiento de José Antonio en la titánica basílica de Cualgamuros suponía ante todo, “hoy como ayer, mañana como hoy, y siempre igual”, el mantenimiento de una vinculación sentimental y simbólica con el régimen de Franco que ya en lo teórico estábamos lejos de mantener.

Un régimen éste hecho a la medida de una derecha ávida de “placidez”, pero responsable de malgastar la última posibilidad real de hacer la Revolución en España, tal como intuyera el propio José Antonio algunas jornadas antes de ser fusilado.

Hoy, pasados treinta años, lo sabemos: no deberíamos haber colaborado con aquella pantomima; nuestros jefes de entonces no deberían habernos confundido con sus palabras encendidas e inspiradas. Nuestro homenaje estaba dirigido a ensalzar la figura de José Antonio pero, sin querer, contribuíamos con nuestra presencia en el Valle a prolongar el falseamiento de su doctrina. Nuestro homenaje se dirigía a ratificar nuestra fidelidad inquebrantable al Jefe, al camarada y al pensador, pero sin pretenderlo representábamos año tras año la bufonada urdida por los administradores únicos de aquella doctrina durante el largo túnel franquista.

En Alicante, la gente de Pedro Conde se reunía para realizar una conmemoración mucho más sobria y con una significación estrictamente falangista mucho más sincera. Nunca la apoyamos. El “autenticismo” de algunos en el Valle se limitaba entonces a realizar algún gesto de desprecio ante la tumba de Francisco Franco, poco ostentoso por lo demás para no ofender a ninguno de esos Consejeros Nacionales o Jefes Provinciales híbridos entre falangista y franquista, y para guardar el debido respeto a la memoria de los muertos, aunque fuese la de aquel traidor.

Gallos de Marzo mantiene una deuda impagable en lo doctrinal con FE de las JONS (Auténtica). Pero, al menos en lo testimonial, sí podemos ajustar algunas cuentas. Así que este 20 de noviembre nos vemos en Alicante. Ojalá lo hubiésemos hecho así desde el principio.

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28 comentarios · Escribe aquí tu comentario

nacionalsindicalista

nacionalsindicalista dijo

Tranquilos dentro de poco descansará en el cementerio de san Isidro, junto a la de su padre y otro héroes españoles, como los de el cuartel de la Montaña, la guerra de Filipinas y la de Cuba, si no lo conocéis es una verdadera preciosidad, hace un a año al comienzo de ésta polémica ya escuché decir a la sobrina de Jose antonio, Casilda Primo de Rivera decir que habían realizado una reunión familiar al respecto y se había decidido hacer eso y no dejar a Jose antonio dentro de un parque temático sobre el fascismo europeo, la verdad es que yo estoy de acuerdo con vosotros, en el pasado me he enfrentado con alguno que lo reivindicaba y yo no entendía el porque de sus quejas, pero visto lo visto, tengo que darles la razón........ de sabios es rectificar

21 Octubre 2007 | 09:30 PM

Eusebio

Eusebio dijo

Fenomenal artículo, de quien sea, valiente, y tripero.

Rezuma dignidad y autocrítica.

Desde este tipo de actitudes, el Falangismo puede encontrar la salida del callejón donde la ultraderecha "franquistablaspiñarista" lo ha metido.

Algo se mueve.

A.E.

22 Octubre 2007 | 02:02 PM

javier

javier dijo

Es una alegría leer esto. Pues eso, este año nos vemos en Alicante...

28 Octubre 2007 | 11:57 AM

xaigon

xaigon dijo

Leo impresionado el análisis que se da del Valle de los Caídos y las conclusiones y apreciaciones siguientes.
Según parece, el Valle de los Caídos viene a ser como un segundo templo del “Palmar de Troya”. Un mausoleo fascista para mayor gloria de Franco y sus seguidores. Coincide además, con la interpretación que durante décadas lleva cacareando la izquierda, los menos informados y algunos falangistas que padecen la terrible enfermedad del elitismo cadavérico.

Tengo la “desgracia” de ser católico, y vaya por Dios, cuando veo que una Iglesia consagrada como tal, con su cruz y su Cristo, son ninguneados por tal o cual personaje allí sepultado, salto airado. Y ya el colmo, cuando hay un Cristo tan sublime como el de Beovide –nacionalista vasco-, y una cruz, que es la más grande del mundo, y ni aún con esas… Esta claro, se hace cierto aquello de “No hay más ciego que el que no quiere ver, ni sordo que el no quiere oír”.
Pues bien, ya va siendo hora de informar que el Valle tiene de fascista lo mismo que la basílica de San Pedro del Vaticano: nada.
Se trata de una basílica-cripta-abadía, así proclamada por el Papa Juan XXIII, quien sobre ella, declaraba admirado:
“En este monte sobre el que se eleva el signo de la redención humana ha sido excavado una inmensa cripta, de modo que en sus entrañas se abre amplísimo templo, donde se ofrecen sacrificios expiatorios y continuos sufragios por los caídos de la Guerra Civil de España. Y allí acabados los padecimientos, terminados los trabajos, y aplacadas las luchas, duermen juntos el sueño de la paz, a la vez que se ruega sin cesar por toda la Nación Española”

De Franco no he encontrado más símbolo que su tumba, a no ser que la cruz o el escudo de los Reyes Católicos sean también, símbolos suyos….
Frente a los que no ven más que un monumento fascista dedicado a Franco, yo ofrezco mi opinión, que es coincidente con la de los frailes de aquella abadía y el propio Papa Juan XXIII. Además, es sabido -para colmo-, que Franco no tenía pensado enterrarse allí. El lugar que ocupa –tras el altar-, es bastante indicativo de lo improvisado e inesperado de su enterramiento.
Entre los casi 100.000 restos allí presentes, -en su mayoría del bando republicano-, están Francisco Franco y J.A.Primo de Rivera. Un muerto no vale más que otro, porque los muertos no guardan la vida en los huesos. ¡Y Dios mío, hay casi 100 mil! ¿Qué se necesita para respetar aquel lugar y concebirlo como lo que es? El cuerpo de Franco y el de José Antonio allí presentes, valen lo mismo que los restantes allí enterrados: ni más, ni menos. La elite cadavérica es el colmo de la estupidez y la majadería.

He leído a alguno que si José Antonio se viera enterrado frente a Franco: se revolvía. Sin embargo, de momento, la única forma en que he visto removerse a un muerto, es moviéndolo de la tumba.
Además, una de las últimas voluntades de José Antonio fue que su tumba reposase sobre una cruz, y no sólo una, sino dos tiene encima, una de ellas, la más grande construida: no esta mal.
Lo que suponga ahora su familia, o los futurólogos falangistas, es cavilar sobre hipótesis. Y cláusulas anti-franquistas, que sepa, aún no se han encontrado en su testamento.
Más años lleva allí, y con más razón, los restos José Antonio que los de Franco, con más derecho se podría reclamar, -si hubiese tal justificación-, de que fuera un traslado inverso, ¿no? ¿Y si movemos a José Antonio, por qué no mover a los restantes 100 mil? También, tiramos la cruz, echamos a los frailes, dejamos a Franco sólo, y así se cumple el cutre-análisis realizado.

Sobre su construcción, arrastra tanta leyenda negra, como la que suelen los mejores actos de nuestra historia. Y como sucede en estos casos, los españoles los primeros en echar tierra encima. La construcción, aparte de de un ejemplo de arquitectura española, es una soberbia edificación sólo equiparable en magnitud, a las construcciones faraónicas.
Siguiendo el estúpido criterio, podríamos luego emprenderla con El Escorial, que viene a ser, tan sólo, “el mausoleo de los Reyes Españoles”, ¿no? Y como estos falangistas de “pro”, son anti-monárquicos a rabiar, la coherencia os llama a emprenderla con eso otro…. Así que adelante, destruid las mejores construcciones de España, con el Cara al Sol de fondo.

Lo que hay que hacer, como templo religioso que es, evitar concertaciones de los que en su vida van a misa -más que el 20N-, y no creen más que en Franco o José Antonio, como si de divinidades se tratara. Es un problema de concienciación y cultura religiosa. Pero claro, a muchos les molesta juntarse con franquistas, rapados, o lo que toque… Pero eso no es problema del Valle de los Caídos, es problema de los fieles que no aclaran qué es y para qué sirve un templo religioso como ese. O quizás sea porque ni en misa aceptan codearse con otros que no son de su pureza ideológica… Vaya, quizás sean estas razones tan mundanas las que separan… hasta en la misa. A ver si primero somos buenos cristianos y luego ya, hablamos de política, quizás así sí, se diriman muchas de esas fracciones falangistas.
Ahora bien, si lo que se persigue es desmarcarse de esos “franquistablaspiñarista", lo llevan claro. A ver si se entiende que la palabra falangista, NUNCA va a ir asociada a lo políticamente correcto. Por mucho que FA se rebane los sesos por lograrlo.

Personalmente me alegro de que esté allí enterrado, porque al menos, frente al altar, alguno de los energúmenos que allí acude SÓLO por José Antonio, sin el más mínimo interés por lo más trascendente del lugar, se pueda coartar de emprenderla a gritos y hacer culto y apología de una persona que pedía en sus mítines, que no le aplaudieran, porque no lo iba a agradecer lo más mínimo.

31 Octubre 2007 | 10:38 PM

EUSEBIO

EUSEBIO dijo

Estimado Xaigón, en tu respuesta, partes de una premisa equivocada:

Que aqui se critica el continente, es decir el Templo Católico.

Nada más lejos de la realidad.

De todos es conocido la espiritualidad de Jose Antonio y sus profundas convicciones católicas, y es por ello por lo que tuvo más mérito en su vida política el esfuerzo constante en deslindar el poder de la Iglesia, del ámbito del poder del Estado.

Indudablemente que Jose Antonio estaría enterrado bajo una cruz, eso seguro, pero muchos de los que allí lo están seguro que no lo hubiesen querido. Esa cruz y ese templo NUNCA han sido, por culpa de Franco, el lugar de reconciliación que se pretendió, sin embargo si representó una forma de atar la ida Nacional-Sindicalista al destino de un régimen nacional-catolicista, eminentemente capitalista, elitista y profundamente conservador.

Vamos un compendio de la España rancia y derechista que Jose Antonio aborrecía.

Por eso, y si quieres, por un proceso de oportunidad política para agitar un poco su memoria en esta España de censura hacia su obra, es por lo que muchos pensamos que debe salir de allí pero ya, y significar ésto el comienzo de una nueva andadura, de un nuevo falangismo más moderno, y más presentable al resto de la sociedad que anhela ideologias alternativas al dualismo actual, con profundas raices patrióticas pero basadas en el respeto a la libertad individual.

Lo demás son trampas y excusas baratas.

5 Noviembre 2007 | 02:10 PM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

Yo, por mi parte, lo único que puedo añadir es que me da igual que muevan de sitio los restos de José Antonio o no. Quizás baste con que nos movamos nosotros.

5 Noviembre 2007 | 04:36 PM

José Martí

José Martí dijo

"Busca el obispo de España
pilares para su Altar;
¡En mi templo, en la montaña,
el álamo es el pilar.

Y la alfombra es puro helecho,
y los muros abedul,
y la luz viene del techo
del techo de cielo azul.

(...)

¡Díganle al obispo ciego,
al viejo obispo de España,
que venga, que venga luego,
a mi Templo, a la montaña"

5 Noviembre 2007 | 04:59 PM

xaigon

xaigon dijo

Estimado Eusebio, tanta animadversión hacia un periodo, quizás vivido, de la historia de España, creo te ha cegado el análisis. Te sigue impidiendo valorar un gran edificio religioso, como lo que es.
Como dije en la otra ocasión, esta valoración mía, no viene apoyada por criterios caprichosos, de unos cuantos resentidos, o como dices: trampas y excusas baratas. Se trata, por ejemplo, de la opinión de un Papa –con fama de bueno-, o multitud de religiosos que allí oran, día tras día, por el alma de los muertos en aquella guerra. Espero que la labor de esa gente, no te parezca también, despreciable. Tal vez a ti te pasen desapercibidos, pero a mi no. Y tan sólo por su labor, -porque soy cristiano-, me parece el Valle de los Caídos, más que justificado. Vaya luego quien vaya, eso no es problema del lugar, es de las personas.

Tampoco es inconveniente que la jerarquía eclesial participe en el poder, lo hace sin necesidad de residir en parlamento alguno, cada misa, cada homilía, es una forma de incidir en las conciencias: es su deber. La cuestión es si la Iglesia ha sabido en todo momento, cómo orientar a los fieles. Además, no me parece justo, valorar con criterios de hoy, circunstancias de entonces. No hay que olvidar que la iglesia la componemos todos los creyentes, no sólo los curas y religiosos, y que por eso mismo, esta formada por hombres, con la carga de errores que eso conlleva.
Ni que decir tiene, que una idea clara de lo que es el catolicismo, y un desarrollo humano de él, deja muy por detrás, y sin necesidad alguna de aplicación, a las ideas políticas, llámese nacional sindicalista o lo que salga, porque la religión es eterna y las ideologías temporales. Por eso, me preocupa mucho más, el entendimiento claro de lo que es una fe religiosa, que el de una ideología.

Por otro lado, caracterizar al régimen franquista como capitalista, elitista y profundamente conservador, me parece un tanto arriesgado. Primero capitalista, porque eso lo eran todos los países que se han podido salvar de la ruina comunista. Más, cuando aquel régimen, comparado con el de ahora, parece comunista: más funcionarios no cabían, más seguridad para el obrero, ni soñarlo ahora… Nada de trabajo temporal, nada de despidos masivos… Para qué hablar de elites… si un régimen se ha podido denominar mesocracia, es aquel. Conservadores han sido Gil Robles o Calvo Sotelo. Franco tan conservador no era, porque habría traido antes la monarquía... o a los líderes de aquellos partidos, en los que no se inpiró, precisamente.
Esta claro que Franco no realizó los deseos que muchos de los que nos consideramos falangistas, que usó su simbología…. De ahí, a que se suelten los disparates que se leen gratuitamente, es otro cantar.

José Antonio habla de una síntesis de izquierda y derecha, eso quiere decir que de ambas posiciones se pueden extraer aplicaciones positivas. Por eso, el término aborrecer, tremendamente negativo, que nada afirma, es mejor no adjudicárselo. Ahí el nada casual "Arriba España", a secas, una afirmación total, para evitar los “abajo”… que son negaciones.

Ni por asomo creo, que el traslado bochornoso de unos huesos, -70 años después-, hacía no sé dónde, suponga un nuevo comienzo para nada, menos político. Sólo será una humillación y un desprecio tremendo para los frailes que han custodiado, mejor que nadie, los restos de tantos muertos, como allí descansan.
De la familia de José Antonio, su voluntad, todo lo desconozco, pero sí he leído alguna entrevista de una sobrina –Rocío creo que se llama-, que escribió algo sobre los Primo de Rivera, y poco menos, se avergonzaba de resaltar a su tío, -lo consideraba “uno más”-, por eso, no creo que la proximidad sanguínea les autorice para nada. Hay personas que valen demasiado, para ser patrimonio de nadie.

El camino más moderno que sugieres, -en mi opinión-, pasa por la desintegración de todos los partidos falangistas. La recomposición doctrinal y la limpieza y/o marginación de sectores que nada tiene que ver con el falangismo. Entonces, tal vez, se pueda construir algo…
Lo de más sí: son trampas o excusas baratas.

5 Noviembre 2007 | 11:51 PM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

Querido Xaigón: me temo que tocas demasiados temas a la vez como para poder darte una opinión de conjunto. Además, entre una importante serie de disgresiones, pones sobre el tapete nada menos que la cuestión de la Iglesia Católica y desde una actitud abiertamente favorable. No voy a entrar en el debate de fondo, pero te indico que no comparto en absoluto tu apreciación de que "una idea clara de lo que es el catolicismo, y un desarrollo humano de él, deja muy por detrás, y sin necesidad alguna de aplicación, a las ideas políticas, llámese nacional sindicalista o lo que salga..." Creo sinceramente que quienes os sintáis inclinados a practicar Doctrina Social de la Iglesia o Nacional-catolicismo no os váis a sentir cómodos con las propuestas del nacional-sindicalismo que, en lo social, no solamente son diferentes a tal doctrina eclesiástica sino muy superiores. Por lo demás, me parece muy respetable tu fe religiosa y la confianza que pones o no, según los casos, en la jerarquía de tu Iglesia. Pero te llamo la atención respecto a que la revolución Nacional-sindicalista es para todos los españoles y que puede sentirse llamados a realizarla cualquiera que sienta al compás la pulsión patriótica y la pulsión social, con independencia de sus creencias o descreencias sobrenaturales. Aquí la religión ciertamente está de más: la tuya y la mía, ¿eh?, no vayas a entender que se oculta una crítica subrepticia a Roma en lo que acabo de escribir.
Existe una línea nítida entre catolicismo, Nacional-catolicismo y franquismo. Te animo de corazón a indagarla. Pero eso, querido Xaigón, no es Falange y considero mi deber no permitir que pase por tal.

6 Noviembre 2007 | 11:05 AM

xaigon

xaigon dijo

Estimado Juan Ramón,
Quiero suponer que estar “abiertamente favorable” a las creencias cristianas, no supone una provocación para ti, porque da sensación contraria… Ciertamente, el debate está de sobra cuando se convierte en hacer una comparativa entre creencia -donde se está o es- e ideología, -lo que se tiene. Tanto error, como equiparar el ojo –el órgano visual-, con lo que se ve.
Resulta, que el Templo de Jerusalén fue invadido por comerciantes y especuladores, y desatada la cólera de Dios, Jesús comenzó, sin contemplaciones, a fustigar a los blasfemos que habían perpetrado aquella conversión de lo sacro, a lo profano. Y he aquí, que ahora vemos convertido un templo religioso, en casa de políticos –que es lo más parecido a un burdel. Precisamente por eso intervine, porque quise desviar el debate sobre la concepción política que se daba a un templo religioso. Por eso, estaba de menos la religión, y ahí fue que quise ponerla a más. Entonces predominaba la frivolidad, el juicio pueril, las incongruencias y se olvidaba lo esencial. Sin embargo, no vi que nadie cayera en lo evidente, pues entonces, lo que estaba de más, era en análisis político de un edificio religioso.

Ahora se ha desviado a la siguiente etapa cuando no hay razones, la de lo prejuicioso, el análisis sobre si soy tal, o cual… De darme un salvoconducto de falangista de pedigrí, o sucedáneo… Pero por ahí no paso, lo siento mucho, no voy solicitando, para nada, aceptación o definición, de nadie. Mi participación ha versado sobre un tema, jamás he pretendido centrarlo en mí y tampoco voy a permitir esa deriva del juicio ideológico, a que se me asigne indirectamente tópicos, o simplificaciones que no me interesa ni conocer.

Parece, además, que me consideras un extraño caso de falangista que antepone creencias a ideología. Más bien al revés, esto es lo más habitual y lógico, empezando por el mismo fundador de la falange, quien consideraba el falangismo, tan sólo, un medio. Es evidente que el falangismo ha sido para muchos el soporte ideológico que mejor ha representado las creencias cristianas, aplicadas al terreno político. No es casual la total compatibilidad entre esta y aquel. Esta claro que la implicación no es doble, pero si, que una guía a la otra. Las creencias inspiran a las ideas, y no al revés. Cuando las creencias son de corte espiritual, como en José Antonio, surgen ideas más fuertes y definidas.
Sobre el nacional-catolicismo, sólo puedo decir que es una terrible contradicción etimológica. Es como ligar independencia de lo terrenal, con la universalidad de lo espiritual. Además, equiparar esto con lo que se llama “Doctrina social de la Iglesia”, ni idea… Doctrina social de la Iglesia entiendo como lo que llevan haciendo miles de misioneros durante siglos, por ejemplo. Evidentemente, ojalá, el falangismo pueda producir el orgullo que siente uno al pertenecer a una religión que ha creado, para mí, los mejores hombres de la historia, entre ellos, José Antonio, que es también fruto de esa Iglesia, que tan despectivamente tratas. El falangismo, por desgracia, está todavía en pañales y quienes los llevan, no sé por qué, de momento, acaban bastante pringados.
Por eso, mejor no hablemos de superioridades…

La jerarquía eclesial, estoy de acuerdo, no siempre ha ido de la mano de la doctrina de Cristo –como el falangismo del mensaje de JA o Ledesma Ramos-, es curioso el hecho de que en 1527, Carlos V tuviera que salvar al catolicismo de la “Iglesia de Roma”.
Es interesante el hincapié con que muchos falangistas hacen distinguir el falangismo, de lo que hacen algunos falangistas. Pues bien, es justo también, que no confundamos cristianismo con lo que hacen algunos que dicen considerarse cristianos. Por eso, yo te animo, a saber distinguir qué es catolicismo y lo que éste implica. No puedo consentir, como tu, que se tergiversen unas creencias que han sido el fundamento espiritual de toda la historia de España. Nacional catolicismo no es catolicismo, y considero mi deber no permitir que pase por tal.

Sobre esa “pulsión patriótica”, desconozco en qué pretendes fundamentarla. Pero confío en que no caigas en la trampa con que muchos han querido basar la formación de Europa. Sería interesante, no olvidar que España nace como la unión de reinos cristianos, y no de ideas, ni constituciones… Por eso, y termino, Don Marcelino Menéndez Pelayo, dijo la más conocida frase, sintetizadora y profética de lo que es, y justifica la existencia de España:
“España, evangelizadora de la mitad del orbe; España martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio...; esa es nuestra grandeza y nuestra unidad; no tenemos otra. El día en que acabe de perderse, España volverá al cantonalismo de los arévacos y de los vectores o de los reyes de taifas”.

6 Noviembre 2007 | 10:21 PM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

Mi querido Xaigón: no sé si el marco de un blog es el sitio adecuado para debatir contigo en el nivel que propones. Pero como atisbo una cierta contrariedad en tu última participación me voy a permitir responderte en extenso, con la esperanza de hallar entre ambos un punto sólido de acuerdo desde el que empezar a construir.

"Quiero suponer que estar 'abiertamente favorable' a las creencias cristianas, no supone una provocación para ti". Naturalmente que no. Lo que me molesta intelectual y espiritualmente es la doble moral de muchos de quienes se dicen cristianos. Los católicos coherentes con las exigencias de su fe me despiertan un sentimiento de admiración, por más que yo no comparta sus creencias en modo alguno.

"Y he aquí, que ahora vemos convertido un templo religioso, en casa de políticos –que es lo más parecido a un burdel. Precisamente por eso intervine, porque quise desviar el debate sobre la concepción política que se daba a un templo religioso". Pero es que la significación política del Valle de los Caídos ya es consustancial al monumento. Nadie ha cuestionado en absoluto la continuidad del Valle en su dimensión religiosa, pues es cosa que no compete a la reflexión política sino teológica. Nuestra preocupación radica en no dar continuidad a la ficción franquista acudiendo a las citas anuales de homenaje que se diseñaron durante el propio franquismo. Nada más.

"Por eso, estaba de menos la religión, y ahí fue que quise ponerla a más". Y te encontraste con mi oposición amistosa: a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César.

"De darme un salvoconducto de falangista de pedigrí, o sucedáneo". No se me ocurre qué podría alegar yo para expedir tales certificaciones, ya que mi propio falangismo es bastante heterodoxo. Pero, en cualquier caso, la visión que planteas se corresponde ciertamente con opciones políticas más a la derecha de la Falange, en el entorno del piñarismo, etc. No se en qué medida esto puede resultarte una descalificación personal pues, aunque yo no comparto esa línea, puedo reconocerle sin ninguna dificultad una respetabilidad teórica por más que me moleste enormemente que ésta se base en lo que yo considero una manipulación del pensamiento de José Antonio.

"Parece, además, que me consideras un extraño caso de falangista que antepone creencias a ideología". Nada más lejos de la realidad: lamento haberte transmitido esa sensación. La verdad es que yo no concibo esto de la Falange sin una referencia constante a lo espiritual. Mis dudas sólo se refieren a si la fe católica tiene el monopolio de lo espiritual o si se puede estar abierto al Espíritu, y por tanto a la Falange, sin necesidad de compartir los dogmas de la Iglesia y su doctrina moral, o de creer en la realidad histórica y sobrenatural de Jesucristo. Más bien se os puede reprochar a los católicos vuestra dificultad para aceptar que hay otras creencias y que sólo vosotros podáis estar ciertos de que vuestra fe es la única y verdadera.

"Sobre el nacional-catolicismo, sólo puedo decir que es una terrible contradicción etimológica". En efecto. Pero no lo he cometido yo. Es un neologismo de la politología para referirse a los partidos o regímenes que basan sus políticas en la inspiración directa de la autoridad eclesiástica. Antes se le llamaba “clericalismo”.

"(…) el orgullo que siente uno al pertenecer a una religión que ha creado, para mí, los mejores hombres de la historia, entre ellos, José Antonio". Y también los peores, entre ellos Hitler (católico no practicante) o Stalin (exseminarista, para más señas). Tu párrafo encierra un planteamiento falaz en el que se toma la parte por el todo. Por favor, no me hagas insistir sobre mis posiciones críticas hacia la religión y la Iglesia Católica. Eso no conduce sino a la división.

"Nacional catolicismo no es catolicismo, y considero mi deber no permitir que pase por tal". Te animo con entusiasmo a cultivar ese deber, porque es precisamente lo que yo intentaba transmitir en mi respuesta anterior. Se puede ser católico y falangista, pero no se puede ser nacional-católico y falangista. Son términos excluyentes.

"Sobre esa 'pulsión patriótica', desconozco en qué pretendes fundamentarla". Pues… en un proyecto colectivo de vida en común que pueda ser abrazado por todos y cada uno de los españoles sin distinción de ninguna clase y, especialmente, sin distinción por motivos religiosos o ideológicos.

"España nace como la unión de reinos cristianos, y no de ideas, ni constituciones… " Y se desarrolla y eclosiona en Imperio Solar haciendo la guerra a los reinos cristianos de toda Europa. Otra vez la parte por el todo.

“España, evangelizadora de la mitad del orbe; España martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio...; esa es nuestra grandeza y nuestra unidad; no tenemos otra. El día en que acabe de perderse, España volverá al cantonalismo de los arévacos y de los vectores o de los reyes de taifas”. No sé si este proyecto “retro”, si es que lo planteas como tal, será capaz de entusiasmar a muchos españoles para seguir unidos en el decurso de la historia. Por lo demás, sí que tenemos otra grandeza y unidad: la promesa de la Revolución Nacional-sindicalista. “Cuando España encuentre un proyecto colectivo capaz de superar todas estas divisiones [hombres, clases y tierras], España volverá a ser grande como en sus mejores tiempos” (José Antonio, citado de memoria, igual cambia alguna palabra).

Un fuerte abrazo, Xaigón. Y que tu Dios y mis dioses te bendigan.

7 Noviembre 2007 | 11:00 AM

EUSEBIO

EUSEBIO dijo

No te líes, Xaigon, que nadie quiere derribar ningún templo, se trata sólo de trasladar los restos del Ausente hacia otro lugar para , si quieres, manejar éste gesto en favor de una nueva orientación política. E

s más fácil que todo lo que tu expones con tu retórica clericalista. Que no, hombre que no, y más parquedad, por favor, ya sabes cual es nuestro estilo.

Un abrazo sincero

A.E.

7 Noviembre 2007 | 08:45 PM

xaigon

xaigon dijo

Amigo Juan Ramón,
Completamente de acuerdo, no es este el ámbito donde desarrollar argumentos de tanto calado, pero la rigurosidad ha hecho que me anteponga al formalismo. Mejor que sobre, a que falte. Tal vez así, se cumpla tu deseo de hallar puntos comunes. No obstante, se logra seguro, un ejercicio del pensamiento y un ejemplo de camaradería, aún en la controversia, cuando la hubiere.
Me sobra constancia de ese recelo que en ti se agita por la “doble moral” de los que llamándose cristianos, no cumplen las expectativas que les asignas, o debieran. Sensación similar se produce en mí, cuando me he topado en algún foro, o fuera de él, con falangistas que se comportan y opinan sin la más mínima coherencia con lo que teóricamente es el falangismo. Precisamente por eso, ayer resaltaba la importancia de distinguir entre lo que dice una doctrina, con lo que entienden o asumen de ella, sus seguidores. Te aseguro que si yo tuviera que definirme en función de lo que veo en las personas, no seria nada de nada. De aquí -decía Ortega- que no debamos valorar a nuestros prójimos por lo que hacen. En el mejor caso, cada cual hace lo que puede, lo que el destino le tolera. Nuestra estima o desestima de cada hombre de cada mujer debe fijarse no en lo que hace sino en lo que aspira, no en el logro sino en el deseo.

Y sigues: “Pero es que la significación política del Valle de los Caídos ya es consustancial al monumento”. Insisto en ello: esa consustancialidad es el error de concepto. Y es un error que debemos romper, por lo pronto, los cristianos. Porque los templos religiosos NO TIENEN, NI ENTIENDEN, de ideologías. Faltaría más, que para entrar en el Valle de los Caídos se pidiera carné de afiliación política, o se preguntase por la simpatía ideológica. Añadiría, además, del error que tienen algunos otros que conciben las edificaciones religiosas, como museo a tiempo parcial. Tanto en un caso como en otro, se debería atajar drásticamente.

Me niego a que lo que hacen una panda de energúmenos un día al año –entre ellos, muchos falangistas, de esos a los que quizás si tengas por tales, y no por “blaspiñaritas”-, eclipse la labor, que por ser silenciosa –como debe-, realizan los frailes allí residentes, con sus misas y rezos diarios, durante todo el año. Repito, para muchos pasará desapercibida, o será despreciable, pero no a mi. Esos son los cristianos coherentes que tanto admiras, -yo también-, y por eso les defiendo y los menciono cuantas veces sea oportuno con tal de que no se les olvide del análisis.

A Dios lo que es de Dios, y a César lo que es del César. Eso es, que todo lo que haya de Iglesia para adentro, sea de Dios, y sobretodo, los muertos.
Pues deberías revisar cuán heterodoxo es ese falangismo tuyo, no vaya a suceder que sea tanto, -pero en sentido contrario-, a los que llamas “blaspiñaristas”, “nacional-católicos”…
Creo que cometes un grave error al citar a Stalin y Hitler, como frutos del catolicismo. Más bien al contrario: son renegados, que es lo peor que se puede ser. De lo contrario, Lutero, también sería fruto del catolicismo –y no de su negación-, y así, hasta mi vecino de abajo, que está loco, pero se crió en mi colegio, que era de dominicos. Por Dios, no endosemos al catolicismo la responsabilidad de cualquier tarado, por el mero hecho de haber pisado una Iglesia.
Hitler despreciaba al catolicismo, como su admirado Nietzsche y como todos los nazis, que crearon una religión fundamentada en la mitología germánica y el esoterismo. Stalin era un vulgar ateo, forzado pro su madre a ir al seminario de jesuitas. Pero el era un convencido comunista, y como tal, se comportó. A ver si ahora, un rapado con camisa azul mahón remangada, apalea a un moro, y luego dicen que es culpa del falangismo y de JA. Bueno, ya sucede, y nos repatea a todos que lo identifiquen con lo que no es.

Si José Antonio dijo que ser español es una de las pocas cosas serías que se puede ser en la vida, seguro que pensaba, que la otra, es ser cristiano. Ser cristiano es una elevada promesa rara vez cumplida.

España no hizo la guerra a nadie, le hicieron la guerra, cosa bien distinta. A lo sumo, trató de conservar la unidad religiosa en todo su dominio. Acertadamente, porque los frutos del protestantismo son a todas luces una de las mayores calamidades que han pasado sobre la tierra, casi tanto como el Islam o el comunismo.
España se forma como reunión de reinos cristianos, no protestantes, musulmanes, o demócratas. Eso es así, pese a quien pese ahora. Quizás ese singular origen, sea el fundamento de que muchos no se sientan identificados con ella. El re-bautismo de España, -fundamentarlo en otras cosas-, es cosa difícil de realizar, querido amigo. Recuerdo, muy acertadamente, cuando recriminabas a las gentes de FA que eliminar el proceso revolucionario, someter la falange a caminos interiores al sistema, era como dejar de ser falange.
A esto se refería Marcelino Menéndez Pelayo, profundo conocedor, como nadie, de la esencia e historia de España. Por eso, habrá que plantearse si cambiar el enfoque de lo que ha sido y representado España, no consiste más bien, en ser otra cosa, pero no España.

Ese discurso “retro”, es la pura realidad de lo que España ha representado y ejecutado en lo más grande de su historia. No sé si una alianza de creencias, o “de civilizaciones”, va a entusiasmar a alguien, a mi desde luego, nada. Decir que uno promueve lo espiritual, pero sin definir esa esencia espiritual, así en abstracto, es defender otra creencia, como decir que promueve la New Age, o la teosofía.

Te aseguro que la frase de Marcelino Menéndez Pelayo, tiene para un cristiano, menos de “retro”, que el término revolución, aún cuando esa palabra es más reciente que la famosa de Marcelino. Y verás además, como es profética.

Un fuerte abrazo y que Dios te bendiga a ti también.

7 Noviembre 2007 | 11:05 PM

xaigon

xaigon dijo

Creeme Eusebio, yo soy el primero en enfadarme conmigo al no poder resumir más lo que quiero decir. Lo hice para ver si con ello lograba el entendimiento, porque me cansa bastante reiterarme. Pero fíjate cuanta frustración, que ni con esas he conseguido que tu te enteres de lo más mínimo que he defendido. Que no es defensa para la no destrucción del Valle de los Caídos, -faltaría más-, sino de su tergiversación conceptual y de las consecuencias que tal significación produce.
Si con alejar a JA de la tumba de Franco, se simboliza la separación de ideologías, puede que a un pobre pensador le surja un efecto mágico, pero ni con esas… A un creyente le parece una tomadura de pelo y un humillante acto de intento de congratulación con el “sistema”, sacrificando además para ello, la reputación de una obra sacra, una de las más grandiosas que hay en España. Porque sirve para dar razón a los que conciben aquello como un monumento franquista: la izquierda y los resentidos con el régimen de Franco. Gente que ve y analiza todo en términos políticos, hasta un documental de la dos sobre libélulas. Ortega ya criticaba la actitud y existencia del hombre político –de esa única dimensión-, uno de los más nocivos de cuantos hay.

Además, te pediría, no excusarte en la parquedad para justificar la brevedad, simpleza y mal resumen de tu análisis sobre mis opiniones. No hay cosa que más me fastidie que el que va de listillo y tira el trabajo ajeno con dos frases sin sentido al caso. Porque ofende a mi esfuerzo y a mi inteligencia, tener que responder a cosas que no he insinuado, ni dicho. Como ahora.

Mejor, antes que justificarse con frases como a “nuestro estilo”, te sea, nos sea más útil, repetir aquellas frases que JA dijera en su testamento, cuando observaba los rostros iluminados de la gente que escuchaba sus razones, en el juicio de Alicante: "¡Si hubiésemos sabido que era esto, no estaríamos aquí!". Pues eso... Que en la falta de comprensión radican la mayoría de los problemas, sino todos.
No repitamos, como Sancho Panza, frases en momento inoportuno. Que nuestro estilo sea el de la rigurosidad y pulcritud de ideas, -como JA vio en Ortega-, no la simpleza o la frivolización, que para eso ya esta la izquierda. Si para lograrlo uno debe extenderse al infinito, adelante….

Recibe un fuerte abrazo. Álvaro

8 Noviembre 2007 | 12:02 AM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

Xaigón: he leído con atención tu respuesta y da mucho que pensar.

La Iglesia Católica despliega con toda lógica un discurso interno y otro externo. Por lo que hace al interno, no tengo nada que opinar pues su visión del mundo sustentada en una privilegiada relación con Dios a través de la revelación y el providencialismo es algo en lo que no creo ni me llama la atención, más allá de la curiosidad etnológica o psicológica.

El discurso externo, como en parte se dirige también a mí (y como tengo la costumbre de escuchar a todo el que repara en mi presencia), me interesa algo más (poco más, lo reconozco). Básicamente consiste en hacerme recomendaciones sobre cómo debo vivir mi vida para que Dios esté contento o para que yo lo esté en la vida eterna. Pero para eso yo ya tengo la filosofía y el naturalismo espiritual o religioso, por lo que tampoco puedo prestarle mayor atención de la debida. Además, desconfío del discurso fragmentario de los católicos: puedes encontrar siempre a mano un autor católico para defender una postura o su contraria. He leído católicos fascistas y comunistas, tolerantes e inquisitoriales, de CiU o PNV y de Fuerza Nueva o PP, favorables al uso del condón y detractores. Hasta Papas que escriben laudos a Mussolini o a la Democracia liberal-capitalista (Juan Pablo II, cabeza visible de la institución más jerárquica y no democrática de la tierra). Guste o no, Hitler fue un católico “light” hasta el final de sus días (lo del esoterismo era cosa del chalado de Himmler), como Sabino Arana (el antiespañol) fue un católico “hard”. Por eso me da la sensación de que la esencia del catolicismo “de puertas afuera” es un permanente “agiornamento” con la situación política del momento, un “llevarse bien” con todo el mundo, un cultivar todos los huertos para en caso de necesidad poder afirmar: “¡Eh!: que en Alemania tengo un teólogo fascista y en Polonia un sacerdote activista de la resistencia, que además será el futuro Papa”. Hay algo que me repele en toda esta insinceridad y siempre que veo un Obispo en televisión tengo la sensación de que se está riendo de mí.

Finalmente están los discursos que me vinculan necesariamente al catolicismo por el hecho de ser español y, en mayor grado, por ser un patriota español. Y mientras la cosa ha sido voluntaria no he tenido ningún problema en escuchar; pero cuando se me quiere imponer “de manera natural” un sistema de idea, pues la cosa “naturalmente” cambia.

Es cierto que los conceptos de España y catolicidad están unidos desde el principio de la Nación española. Es nuestro mito fundacional. No hace falta incurrir en las simplezas providencialistas de Menéndez y Pelayo para reconocerlo. Pero España es una nación en decadencia, y el origen de esa decadencia sólo puede corresponderse con la propia decadencia de ese primer mito original. No es una cuestión de ahora. La resistencia de la Iglesia a verse desplazada del poder temporal y espiritual ejercido sobre España (y otros países) se plasmó inicialmente en la Inquisición, instrumento para silenciar la disidencia interna revestida del petulante título de “error” (ellos poseen la verdad, los demás están equivocados). Y culminó en las tres guerras civiles habidas en el XIX y la Guerra Civil de 1936 (que no sé yo si no deberíamos considerarla como una última carlistada).

El problema reside en que el proyecto inicial que aunaba catolicidad y españolidad hace mucho tiempo que dejó de ser vinculante para un sector de la población, que yo incluso me atrevería a considerar como mayoritario. En consecuencia, hay un gran número de españoles que se sitúan simbólicamente fuera de España y otros que, con todo derecho, buscan un proyecto diferente. La colisión entre estas nuevas propuestas y la resistencia del catolicismo a abandonar el proyecto inicial para ser sustituido por otro ha traído, pues, la decadencia de España y el enfrentamiento entre sus hombres, sus clases y sus tierras. Y precisamente contra eso nos advierte José Antonio, que sentía pese a lo que se diga muy poquita simpatía por nuestro pasado y era hombre de mirada hacia el futuro.
En consecuencia, ¿cuál es nuestro deber como falangistas? ¿Declaramos otra guerra civil y acabamos con la disidencia “a mayor Gloria de Dios”? ¿Y qué hacer cuando incluso en el seno de la Falange hay católicos tibios o, directamente, los no-católicos? No. Nuestro trabajo ha de ser hallar un proyecto colectivo capaz de recabar la participación de TODOS los españoles: unidad entre los hombres, las clases y las tierras de España.

El proyecto o mito fundacional que la Falange propone se basa en cuatro puntos: Dignidad Humana, Justicia Social, Patria y Revolución. Los católicos tienen muchísimo que aportar en esos cuatro ámbitos; como los socialistas, los masones, los homosexuales y hasta los ingenieros agrónomos colegiados. Considero falangista a quien profesa y defiende estos cuatro principios, y me da exactamente igual que haya llegado a ellos leyendo a Santo Tomás de Aquino, a Goethe (masón), a Nietzsche (ateo), a Heidegger (espiritualista difuso) o a Carlos Marx. Lo importante son los principios, no la génesis de los mismos. Pero el liderazgo del proyecto debe corresponder a un grupo que no se identifique colectivamente con ninguna de estas opciones, y ese grupo es la propia Falange. De ahí la necesidad de mantener su escrupulosa independencia de la Iglesia y especialmente de aquellos católicos que se distinguen por su intolerancia y su dogmatismo. Así, el falangista podrá actuar como católico en el ámbito privado, pero en el ámbito público su deber es establecer acuerdos con todas las sensibilidades profesadas por los españoles para definir Dignidad humana, Justicia social, Patria y Revolución de un modo capaz de vincular a todo el mundo. Lo demás son banderías e intereses particulares que en nada contribuyen a la grandeza de nuestra Nación.

En esto consiste el falangismo heterodoxo, por laico, que yo profeso. El caso es que soy asiduo a la lectura de José Antonio y de Ramiro y no encuentro contradicciones con demasiada facilidad a lo expuesto.

8 Noviembre 2007 | 01:04 PM

pedro ignacio

pedro ignacio dijo

puntualizando a Juan Ramon ... " ... Considero falangista a quien profesa y defiende estos cuatro principios, y me da exactamente igual que haya llegado a ellos leyendo a Santo Tomás de Aquino, a Goethe (masón), a Nietzsche (ateo), a Heidegger (espiritualista difuso) o a Carlos Marx ..... ".

Algunos hemos llegado leyendo a Mortadelo y Filemon a los cuales hay que dignificar y defender ante tanto Manga

Pongamos un poco de humor en nuestras vidas, por lo demas, completamente de acuerdo con todo lo que expones

8 Noviembre 2007 | 01:50 PM

EUSEBIO

EUSEBIO dijo

Estimado Camarada Xaigón, va por delante mi mano abierta en señal de amistad y en sentido exculpatorio si mi tono ha sido ofensivo en algún momento hacia tu persona o tus posturas

Mi intención nunca ha sido ofenderte y si así a sido, te reitero mis disculpas.Quizás mi procedencia agrícola y mi estilo limitado y rústico me impida expresame con la soltura y profundidad que merece tu réplica. Solamente te argumentaré con la imagen que, si Dios quiere y Zp no lo impide, verás el próximo 20-N en ésa casa de oración y recogimiento que es el Valle.

Quizás ante el espectaculo que se puede montar allí, entre los camaradas de Andrino, los de FEJONS, los de Blas PIñar, Ynestrillas, Fachas sin fronteras etc, entenderás lo que mi pobre y torpe verbo no han sabido explicar.

Te reitero mi saludo y mi admiración en la disidencia más cordial. Si encima que somos pocos estamos mal avenidos...

A.E.

8 Noviembre 2007 | 06:08 PM

xaigon

xaigon dijo

Amigo Juan Ramón: son tus creencias y poco puedo decir, más que las respeto. Me da la sensación de que nuevamente se desvía el tema hacia cuestiones que no he puesto en duda. En ninguna ocasión insinúo la obligatoriedad de la creencia cristiana católica, para nadie, tenga tal o cual ideología. Precisamente he tratado lo contrario: establecer una separación clara entre ideas y creencias. Justamente, el haber forzado en el pasado a falsos creyentes a que se reconocieran por tales, ha propiciado que gente como tu, les reconozca esa condición falaz. Afortunadamente, ahora a nadie se le fuerza y podemos estar los que somos, o queremos serlo. No me preocupa lo más mínimo que en la actualidad sea o no mayoritaria esta fe católica, quizás siempre ha sido ínfima en su aplicación y comprensión. Sabrás que durante el reinado de Felipe IV, cuando España estaba “tibetanizada” a más no poder, la mayoría de los frailes eran analfabetos y no sabían de la Biblia más que cuatro frases sueltas, canturrear salmos…. De su comprensión mejor ni hablar. Dos mil años de historia cristiana dan sobrada prueba de que esta elevada promesa, rara vez ha sido cumplida. Quizás por eso Nietzsche, decía que cristianos sólo hubo uno, y ese murió en la cruz.
Supongo que todos sabemos distinguir qué actos vienen avalados por las creencias cristianas, y cuales no. Hitler o S. Arana precisamente, no han sido reconocidos por la Iglesia como ejemplos, ni “light”, ni “hard”, de la Doctrina de Cristo: “Por sus frutos los conoceréis”, se dijo... Tendrás que buscar, por ejemplo, entre la lista de canonizados o beatificados, a personas que seguramente si hayan sido influenciadas por el cristianismo. Además es fácil advertir, cómo en el perfil de los deseos de estas dos personas que citas, -Hitler y S. Arana-, en la jerarquía en ellos dibujada, no se encuentran precisamente, valores cristianos. Sí, el egocentrismo o el resentimiento, anti-cristianos a más no poder.

Me alegro de que el pésimo ejemplo que muchos partidos falangistas, -o falangistas a secas- han dado, no te hayan separado de tus convicciones por él. Del mismo modo, entenderás que la fe no se sustenta, sencillamente, en la historia o vida de los cristianos. Para rechazar al cristianismo, basta con decir: no creo en lo que dice el Evangelio, sin recurrir a remotas teorías, o revisiones históricas a posteriori.

Y es curioso, porque leyendo tus razones, donde ponía católico, sustituía por falangista, y me cuadraba hasta más... Así, me salían falangistas “light, hard”… Otros que cara al exterior no se llaman falangistas, más revolucionarios o activistas, más católicos, fascistas, comunistas pro-Che Guevara, tolerantes e inquisitoriales, favorables al uso del condón y detractores. Algunos incluso escriben laudos a Mussolini o a la Democracia liberal-capitalista…
Es muy propio de la natura humana, coger algo de relevancia y usarlo para barrer pa´ casa.

“La Iglesia es la institución más jerárquica y no democrática de la tierra” –dices-… Lo de no democrática podría matizarlo, pero no es lugar. Se te olvida además, que es la más longeva y de las que más poder de influencia tienen. Deberías hacerte replantear si no es este un mecanismo acertado. Además, se pueden apoyar para tal posición. Jesucristo no aplicó NUNCA criterios democráticos, lo siento, tampoco los defendió, ni los mencionó. Sin embargo, es sabido que nombró a Pedro, a dedo, sin consulta ni nada… No era tan “progre” como somos ahora.

Como lees mucho a José Antonio, conocerás sus dudas sobre la democracia aplicada a todo ámbito, en especial al religioso –discurso fundacional. Por eso, no debería extrañarte que la Iglesia no funcione de semejante forma. El protestantismo, con su bochornoso y caótico popurrí, demuestra por qué en el ámbito religioso se necesitan otros cauces más exigentes. Perdona si la comparativa es desacertada, -es una apreciación personal-, pero el falangismo fundacional me sugiere que funcionaba más como la Iglesia Católica, que el falangismo de ahora, que se me asemeja al protestantismo: sin fuerza, diseminado, con más facciones que falangistas y sin doctrina común.
Tienes una curiosa interpretación de esa supuesta lucha de la Iglesia por controlar el poder…. Porque hay que ver, qué mal se le da… al final siempre salen como los malos de la peli. Tranquilo que la Iglesia no aspira a ser como la masonería, tiene problemas y ocupaciones más grandes. Yo conozco a muchos que se pasan la mitad del día rezando, y dudo que les quede rato para confabular.

“Y precisamente contra eso nos advierte José Antonio, que sentía pese a lo que se diga muy poquita simpatía por nuestro pasado y era hombre de mirada hacia el futuro.” Anteayer, parafraseaste, de la famosa grabación, lo que decía José Antonio:
“Cuando España encuentre un proyecto colectivo capaz de superar todas estas divisiones, España volverá a ser grande como en sus mejores tiempos”.
Entonces es que consideraba que tuvimos tiempos mejores, que admiraba, y a un estado similar quería llegar.
Ese proyecto tuyo, difuso como la espiritualidad de tu admirado Heidegger, que incluye a todo aquel colectivo, -el que sea, hasta los pederastas si se atreven a alzar la voz, como en Holanda-, que tenga reclamaciones que hacer, justas o injustas… Lo encuentro como aquello de quien mucho abarca… Me parece excesivo, primero, porque no es la satisfacción de múltiples caprichos lo que debe construir un proyecto, sino el sacrificio de muchos en virtud de una idea de orden superior.
Por eso, no hay que aspirar a contentar a nadie, sino de tratar de alcanzar la justicia, -no cualquiera-, y convencer de que eso es necesario. Del mismo modo, las buenas intenciones, que todos en principio tenemos, se sustentan en algo, en última instancia, la dignidad del hombre que tanto reclamaba JA, por ejemplo, es de inspiración cristiana. Con esto, y para terminar, enlazo con algo que me dejó impresionado, porque es un reclamo típico de la izquierda atea, que cree que uno puede dejar sus creencias en casa, antes de salir, como quien se deja el corazón, es decir: encarcelar la fe. Vamos, que si la ley de la mitad más uno mañana dice, adelante el aborto, nosotros calladitos y aceptando. Y si como en 1936: católicos al paredón… Dócilmente a poner la nuca.
Dignidad humana, Justicia social, Patria y Revolución… Y además, para evitar la amnesia selectiva tuya y del lector de Mortadelo, os recomiendo el Punto 8 de los Puntos Iniciales, que dice:
Lo espiritual ha sido y es el resorte decisivo en la vida de los hombres y de los pueblos.
Pues a salvar eso y a definir en qué consiste la dignidad humana, en qué se fundamenta la justicia social y ver si eso es compatible con las aspiraciones de la cantidad de grupos que has citado, y pretendes contentar.

Por cierto, lo de las banderías, intereses y demás… es consustancial al género humano. De hecho, tú mismo lo has demostrado. Defiendes un falangismo, el tuyo, heterodoxo, como el prototipo a realizar ahora… ¿No es eso barrer para tu lado?

Un abrazo

9 Noviembre 2007 | 12:13 AM

xaigon

xaigon dijo

Camarada Eusebio, gracias por tu respuesta noble, al más puro estilo falangista, como poco he visto, a pesar de que aún soy joven.
La procedencia agrícola y ese estilo rústico, lejos de constituir una limitación, dada la calidad ética de tu contestación, me parecen una virtud. Como mi replica tampoco fue correcta, te presento mis disculpas.
Espero en Dios –porque en Zp nada-, que este 20 N no se tenga que convertir aquello en una reunión de energúmenos. A ver si por fin se hace noticia por eso. Por suerte no he presenciado actos de esa naturaleza, ni espero hacerlo… me daría vergüenza.

No, mal avenidos por mi parte al menos, ni hablar. Con tanto rollo como he soltado, si ahora viniera con recelos por cosas así, poco valdría mi opinión.

Recibe un fuerte abrazo y mi felicitación por la ejemplar actitud. Ojalá todos los falangistas reaccionáramos así.

9 Noviembre 2007 | 01:14 AM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

Xaigón: me queda la sensación de que la aplicación del “por sus obras los conoceréis” es bastante relativa, bastante contextual. Un buen católico se define siempre a posteriori, según la evolución de los acontecimientos. No me supone una garantía. VOX TEMPORI, VOX DEI. Tengo la sensación de que si en 1945 los alemanes hubiesen ganado la guerra la historia de la Iglesia en la segunda mitad del siglo XXI hubiese sido muy diferente. Creo que no merece insistir en este punto. Sí me gustaría transcribirte tan sólo una frase (tengo recopiladas algunas más) del Obispo alemán Burger, de 1933: “Los objetivos del gobierno del Reich son los que desde hace ya tiempo persiguió también la Iglesia Católica”. Fascinante.

En efecto, el carácter desordenado del discurso católico se reproduce igualmente en la Falange. No puedo alegar nada en ese sentido, pues te asiste toda la razón.

Respecto a la democracia, te diría que el Estado Nacional-sindicalista es esencialmente democrático, si bien la voluntad popular se expresa a través de lo que considera los canales naturales de participación: familia, municipio y sindicato. En estos dos últimos las decisiones se toman por mayoría, es decir, democráticamente. La crítica de José Antonio se dirige a la democracia liberal… que es precisamente la que ensalza Juan Pablo II, cayendo en la contradicción reseñada: “Yo, máxima autoridad de una institución no democrática declaro que la democracia es la forma política que mejor corresponde a la naturaleza humana”. De nuevo: fascinante.

Lo lamento, pero las querellas entre católico y protestantes es algo que corresponde al ámbito interno de los cristianos, sobre lo que no tengo nada que opinar. Y discrepo de la beatífica imagen que ofreces de una Iglesia desentendida del poder político. Me parece negar la evidencia.

Respecto a la postura intelectual de José Antonio en relación al pasado, naturalmente descubre en él momentos de enorme brillantez que se afana en emular. Pero existen textos reveladores sobre su posición crítica ante esa misma historia (que pongo a tu disposición en el momento en que desees) y, sobre todo, declara que ama a España porque no le gusta, no porque haya dejado de gustarle. El matiz es importante.

Curiosa tu referencia a los pederastas. Me evitaré la falta de estilo de mencionar hasta qué punto está extendida esa práctica en el clero católico. Sin embargo, tu referencia denota que no has atendido mis argumentos. ¿Qué puede aportar un pederasta a la lucha por la Dignidad Humana? ¿En qué basaría su derecho a tomar la palabra para hablar de cosas que desprecia con su actuación inmoral y degradatoria del hecho humano? Me desalienta que hayas concluido que en nuestra tarea (la Revolución) “todo vale”, cuando en realidad nos encontramos ante un quehacer ético destinado a elevar la condición no sólo material sino moral de los españoles.

Y tampoco se trata de contentar a nadie sino de plantear los objetivos revolucionarios (Dignidad Humana, Justicia Social, Patria y Revolución) del modo más inclusivo posible, para que pueda convertirse en tarea de todos, no de unos pocos o de una secta. Ese es el objetivo y la promesa del diálogo: vivir en sociedad. Lo demás es “guerracivilismo”, la más grave contradicción con el pensamiento joseantoniano.

¿Amnesia respecto a la dimensión espiritual del ser humano? Pero, ¿de qué otra forma se podría reclamar la tarea de hacer una Revolución al servicio de la Dignidad Humana? Ésta es un valor de orden espiritual, trascendente a la simple animalidad del hombre. Los cuatro valores a los que me vengo refiriendo son de naturaleza espiritual; incluso, para algunos, sagrada. La velada acusación de materialismo que elevas me parece infundada, la verdad. Por cierto, ¿en qué te basas para afirmar que el concepto de Dignidad Humana es de origen cristiano? Me consta que amas la Filosofía: ¿puedo recomendarte que repases la ética estoica?

Por lo demás, cuando me refiero a que la gente deba dejar sus creencias en el ámbito privado no quería referirme a las creencias en sí, lo cual es sencillamente imposible salvo para el ateo –como bien discriminas- sino a la expresión e imposición no dialogante de esas creencias. Retomando tu ejemplo, las personas que sean contrarias al aborto deben buscar espacios de diálogo para CONVENCER de sus posturas en contra, no para imponerlas como “palabra de Dios”. Por un motivo de orden práctico: de nada sirve prohibir el aborto en España, por citar tu ejemplo, cuando se puede practicar en Portugal, a tres horas y media de coche de Madrid. Al igual que bajo el franquismo se practicaba en Londres, si bien sólo por las mujeres que podían pagarse el viaje. Hay que ir al fondo de los problemas. Los católicos soportan hoy en día una grave crisis de credibilidad que necesitan resolver para alcanzar el corazón de la gente, que es el lugar donde se toman las decisiones. Tienen que CONVENCER de la maldad intrínseca que se esconde detrás del aborto, por ejemplo. Pero nada les da derecho a forzar las leyes de un país mientras buscan ese modo de convencer para que se haga lo que ellos consideran correcto. Mi ideal, por cierto, no es un país donde el aborto esté condenado, sino un país donde las clínicas abortistas tengan que cerrar por falta de clientela. Si de verdad el 80% de la población española fuera católica, el número de abortos en España sería residual y se podría plantear la penalización de esta práctica. Pero es que las muchachas católicas de España abortan con una alegría y naturalidad que da vértigo. ¿Qué les enseñan en las catequesis, me pregunto? Es un caso similar al “síndrome de Irlanda”: el país más católico de Europa registra la tasa más elevada de venta de preservativos de todo el continente, a pesar de la condena moral de todos los Papas a la contracepción. Fascinante, por tercera vez.

El diálogo que yo propongo les da a los católicos sinceros la oportunidad de CONVENCER con sus argumentos. ¿Por qué despreciar esa oportunidad? ¿Acaso tenía Nietzsche razón y en el fondo han aceptado ya que “Dios ha muerto”? ¿O acaso se han quedado sin argumentos? ¿Qué motiva ese miedo a debatir? Y, ¿por qué están siempre de tan mal humor? Escribes: “Vamos, que si la ley de la mitad más uno mañana dice, adelante el aborto, nosotros calladitos y aceptando”. Pues sí: eso se llama democracia. Claro que también puedes tocar a rebato y liarte a tiros. Pero considera que estarías haciendo “guerracivilismo” (sobre el cuál ya me he expresado) y que posiblemente no te secundaría la mayoría de esos a los que te refieres como “nosotros”, a pesar de alcanzar al parecer el 80% de la población. Si la ley puede dictarse “con la mitad más uno”: ¿no sería el objetivo lógico intentar conseguir esa proporción?

Finalmente, lo que yo hago es ciertamente una propuesta abierta, no una imposición. Me limito a expresar una idea, no a levantar una bandera ni una partida. Es un ejercicio teórico que no hace sino invitar a la reflexión, no a la disgregación. Si te convenzo me sentiré contento, como contento me siento porque hayamos tenido ocasión para debatir.

Tu turno.

9 Noviembre 2007 | 11:30 AM

DEMASIADO

DEMASIADO dijo

Se tratan tantos temas con tantas ganas de profundizar que éste resulta un medio del todo inadecuado.
Pero se parte de varios apriorismos erroneos. Uno de ellos que la actual FA no tiene NADA QUE VER con la histórica FE DE LAS JONS (AUT.) de la Transición y no digamos ya con la Falange Auténtica de la guerra e inmediata posguerra.

9 Noviembre 2007 | 10:12 PM

xaigon

xaigon dijo

He notado que algunos puntos tratados vuelven reformulados. En especial aquellos referentes a la Iglesia. La intensidad del análisis crítico que sobre ella recae, y cómo la aplicación de éstos mismos criterios, aplicados al falangismo, apenas tienen el mismo efecto.
Difícilmente se puede definir algo tan contingente como el hombre a priori, ¿no crees? Demasiado difícil se lo pones no sólo al catolicismo, sino a la filosofía en general. Ortega decía: La vida es cambio; se está en cada nuevo instante siendo algo distinto del que se era, por tanto sin ser nunca definitivamente sí mismo. Imagínate lo que se pude complicar el asunto, si atendemos esa definición.
La historia no te avala la teoría del intento de la Iglesia por congratularse con el poder temporal. Sin irme lejos, la II República o la Ilustración, produjeron un choque frontal entre ambos poderes y la Iglesia no se congració con nadie, cosa que pagó bien caro.
Sobre las opiniones personales de tal o cual Obispo, no sólo tú, sino yo también, tengo mucho que objetar. La “Iglesia vasca” ofrece muchos ejemplos de incongruencia doctrinal. No por ello soy yo quien sobra de la Iglesia, sino ellos.
No obstante, el año 1933, no es el año 1945. Por eso, si somos rigurosos, podríamos inculpar de esos mismos delitos a R. Ledesma Ramos, que fue sincero admirador de las revoluciones nacionalsocialista y soviética. A mi me fascina que no hayas caído en esta similitud, mucho más cercana que la del Obispo del Reich.
No hay ninguna contradicción en lo que dijo Juan Pablo II, como expresé en mi anterior participación, la vida espiritual no se rige como la vida pública o política. Por tanto, los criterios aplicados a una no tienen, ni deben, regirse por los mismos principios. Y puse ejemplos del desbarajuste producido al confundirlos –iglesia protestante. Pero esto no sólo sucede en el ámbito religioso, sino en el profesional: el obrero no dice al arquitecto que materiales son más útiles para tal o cual estructura, o aquel no somete a votación, cómo edificar una casa.
Yo discrepo de la imagen tan maléfica, y como de logia, que das de la Iglesia Católica. Sinceramente, son muchos más los que contribuyen a un mundo mejor, que al revés. Y no sólo ahora, sino desde hace dos mil años. España ha contribuido en mucho, a algunas de las mejores páginas de esta Iglesia bimilenaria.
José Antonio, cuando dice que ama a España porque no le gusta, es evidente que lo expresa referido al momento que vive, no a su historia íntegra. Son notables las veces que menciona en sus discursos episodios de la época imperial.
Lo que vengo a decir es que en un proyecto político, no se puede incluir la reivindicación de cualquier minoría o mayoría para hacerlo sugestivo. Lo ideal, lo importante, es que todos esos grupos sientan necesario el sacrificio de muchos de sus intereses. Por ejemplo, omito el de los pederastas por extremista, pero si el de los transexuales, que reclaman el pago de su cambio de lo que sea, y la legalización de la prostitución…
Con dignidad humana me refería a que le falangismo lo basó al concepto que tiene el cristianismo, no a cualquiera, como el citado estoicismo, muy interesante también, usado por el ilustre y admirado Ganivet.
Como Julián Marías, soy de los que piensa que la aceptación social del aborto es, sin excepción, lo más grave que ha acontecido en el siglo XX y este que acaba de comenzar. Incluyendo TODO. No se trata de convencer por la Palabra de Dios, sino por aplicación sencilla de los derechos humanos, concretamente el más básico: el de la vida. Por cierto, esos derechos están basados en la moral Kantiana, a su vez basados en la moral cristiana. Yo empezaría por prohibir, y luego ya… convencer. Imagínate si tuvieran que haber convencido a los nazis de que matar judíos era malo para que dejasen de hacerlo… Terrible, ahora no habría judíos.
Tus premisas adolecen del terrible idealismo que aplicado a la realidad ha dado en ocasiones los resultados más terribles. Por ejemplo: la lucha contra la droga en España. Se han dado décadas de campañas de información contra ella…. Resultado: España primera consumidora de coca del mundo… de marihuana poco nos quedará.
Te tengo que dar la razón, el 80% de la población española no es católica, ni es nada de nada: es indiferente.
Al igual que hay que propiciar el debate, hay que saber definir qué cosas son debatibles y qué cosas no.
Y dime, si la ley de la mitad más uno hace como el 36, ¿vista gorda a la persecución religiosa? ¿Calladitos…? Me temo que algunos hacéis de la democracia una nueva religión, la de los laicos, que esta por encima de todo y de todos. Se debería repasar los éxitos de las democracias, como la entronización de Hitler. No veo en la democracia la panacea a todos los males ni la fuente de legitimidad absoluta. Y como yo, muchos falangistas y no falangistas. Lógicamente, ante los desmanes de la tiranía de los mediocres, en que con demasiada frecuencia se convierte la democracia, muchos no renunciamos a tener que defendernos por cauces “no democráticos”. El falangismo hizo eso en el pasado, precisamente. Y por supuesto, no es guerracivilismo.

Queda claro que haces una propuesta abierta, con muchos aciertos además. La reflexión está hecha y la disgregación excluida. Alegría compartida por la interesante discusión realizada, aún en lo inoportuno del medio. Valga la excusa de ser por un ejercicio teórico y un repaso a cuestiones siempre pujantes.

Un saludo de camarada.

11 Noviembre 2007 | 10:13 PM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

En este cambio de impresiones que mantenemos me encuentro en una posición paradójica. La postura crítica que mantengo frente a la Iglesia Católica no implica en modo alguno que niegue a los católicos su derecho a expresar su opinión y a argumentar en favor de ella. Lo que me extraña es que los católicos, y especialmente los dirigentes políticos que se declaran como tales, no expongan con mayor claridad y capacidad de convicción sus posiciones. El caso del aborto resulta a este respecto paradigmático. La única explicación que hallo es la que ofreces en tu mensaje: los católicos de verdad sois, en efecto, una minoría (por más que heroica).

Entrando ya en materia. Sobre la definición del hecho humano, ciertamente creo que resulta más práctico no insistir. Como comprobarás, tampoco lo he hecho hasta ahora con demasiada fruición. Podemos dejarlo ahí, si te parece.

Por lo que se refiere al interés de la Iglesia por la política, me sigue pareciendo evidente. Toda su historia se basa en esa relación, y ha reaccionado siempre violentamente cuando se ha intentado marginarla de ese dominio. La Guerra Civil de 1936 mereció la consideración nada menos que de “Cruzada” por parte de esa misma Iglesia que, a decir de muchos, fue la auténtica vencedora en aquel conflicto, inaugurando un periodo de ejercicio prácticamente directo del poder durante 40 años de dictadura. Se sabe ya que la última “discusión” entre Franco y la jerarquía católica por los fusilamientos de 1975 precipitaron la muerte de éste. La Iglesia lleva décadas presumiendo de que su intervención colaboró a la caída del Comunismo en el Este, pero olvida reconocer que gracias al suicidio del partido alemán de centro, que ella misma había promovido en Weimar, se allanó el camino de Hitler hacia la Cancillería. Y así, etc., etc, etc. (tengo más datos, por si quieres seguir debatiendo sobre ello).

Respecto a Ramiro, es cierto que al igual que el muy católico Onésimo admiraba la revolución Nacional-socialista, a diferencia de José Antonio, a quien le iba más la romana. Pero tú mismo te ofreces la respuesta. Al ponderar igualmente la soviética, Ramiro afirma su fe en el proceso revolucionario en sí, como medio de recuperar el pulso de las naciones. No es que deseara copiar ninguna de estas experiencias en su propia casa, es que creía en la necesidad y en las bondades de una revolución. Por eso, los autodenominados “ramiristas” han visto con simpatías los comienzos de la revolución bolivariana (entusiasmo que yo mismo compartí hasta hace muy poco y que me ha supuesto una enorme decepción). La admiración de estas tres personalidades falangistas por los diversos tipos de fascismo es, por otra parte, innegable (“nosotros no recatamos ninguna verdad”).

Por lo que respecta a la longevidad de la Iglesia, eso mismo debería darte que pensar. Yo no creo que se pueda durar tanto en este mundo (cuyo “príncipe” es Satanás) si no es aplicando elevadas dosis de ignominia. Pero es mi particular parecer. Por lo de tu alusión a las logias, es curioso: por segunda vez recibo este reproche en la última semana. Pero no hay que complicarse. Mi actitud crítica hacia la Iglesia procede de dos fuentes diferentes: una, mi seguridad en torno a su vinculación con el entramado económico-financiero que conocemos genéricamente como “Sistema”. Dos. Mi antigua vinculación con el GRECE francés y la corriente de pensamiento mal llamada “Nueva Derecha”, que me permitió entender muchas de las cosas acontecidas desde 1945 en adelante.

Haces mención a la postura intelectual de José Antonio respecto al pasado histórico. Te insisto en que se han publicado datos muy reveladores al respecto, y además bajo el franquismo, lo que a mi entender les aporta un cierto halo de credibilidad. (Puedo transcribirte alguno, si lo requieres). Pero con independencia de la posición de J.A. respecto a la historia de España, lo evidente es que alza una bandera nueva que nada tiene que ver con soluciones del pasado y que no busca en el pasado sino aquello que puede ser objeto de emulación. Su vinculación con el pensamiento del 98 a mí me lo presenta desde una óptica, además, evidentemente crítica. Para practicar el catolicismo político o la santa tradición J.A. se podría haber afiliado al Partido Carlista. En cambio, le dio por fundar la Falange y juntarse con tipos tan poco recomendables como Ramiro Ledesma.

Respecto a las minorías, tienes dos opciones: o las “gaseas” o les concedes la palabra como a cualquier otro ciudadano. Proclamo mi abierta disposición a dejarme convencer por las reivindicaciones de las prostitutas o los transexuales, aunque en este último caso me temo que van a tener que emplearse a fondo. Otra cosa es que rechacemos que actúen como un “lobby”, presionando ilegítimamente al poder político. En eso estoy de acuerdo. Pero esa es la base de mi crítica a la Iglesia Católica, también. ¿Dónde radica la equidad si no acepto una drástica diferenciación entre “buenos y malos”?

Desde luego, el concepto de Dignidad Humana en J.A. es de inspiración inequívocamente católica, aún cuando no recuerdo que haya hecho ninguna apreciación de tipo dogmático en sus argumentaciones. Una vez más, lo importante son los valores, no la génesis de esos valores; lo importante es afirmar la Dignidad de las personas, no el medio por el que se alcanza esa conclusión. En la Falange, desde mi punto de vista, tiene cabida todo aquel que proclame sinceramente los cuatro postulados básicos a los que me vengo refiriendo. No tenemos vocación de convertirnos en una secta, sino en una propuesta capaz de ilusionar y vincular a TODOS los españoles en el proyecto de un proyecto común.

Entre los “valores eternos”, J.A. proclama el de la libertad. Y por libertad entiendo la posibilidad de participar y decidir cómo quiero que transcurra mi propia vida; ese recorrido se verá marcado por los principios morales que asumo como propios (además de por las posibilidades económicas, etc.) No hay término medio: o creo en la libertad o no creo en ella. Y yo la proclamo, aunque se que en el ejercicio de su libertad mucha gente va a hacer cosas que yo tengo por terribles y moralmente inaceptables. ¿Qué hacemos, sabiendo además que las restricciones a la libertad sólo funcionan bien en regímenes dictatoriales? Pero es que yo no quiero vivir en una dictadura. En tu ejemplo sobre los judíos: lo ocurrido fue que los nazis convencieron de la necesidad de masacrarlos y nadie pudo oponer un razonamiento suficientemente sólido para desplazar esa nueva enseñanza de la mente de la gente. En tu ejemplo de la droga en España, eres demasiado joven para haber vivido el clima de estúpida permisividad que padecimos a mediados de los 70, en los que hasta Felipe González reconocía que fumaba algún porro que otro. Es desgraciadamente lo mismo que está pasando con el “aborto industrial” que padecemos. Pero, insisto: ¿qué hacemos? Quizás mi solución peque ciertamente de cierto idealismo, pero es que la alternativa es mandar a la cárcel a media España y, más que idealista, esa otra solución me resulta “surrealista”.

Yo insisto en que una cosa es la democracia y otra muy diferente, la partitocracia o democracia liberal. Las personas tienen derecho a decidir sobre la vida que les toca vivir y el acierto de la Falange radica en que les concede la palabra en los ámbitos donde esa vida se hace más visible, no en el de las grandes disgresiones teóricas o filosóficas. La historia de la democracia liberal es efectivamente una larga sucesión de fracasos; es por eso que la rechazamos de plano. Nosotros nos ubicamos a medio camino entre la anarquía liberal-democrática y la dictadura, por muy bendecida que esté por la Iglesia, como en el caso de Franco o de Pinochet. Pero, claro, los valores de libertad y dignidad humana son para todos, por lo que ante una situación como la que planteas, de persecución como en 1936, se ha de tener muy claro que nuestra posición ha de ser a favor de quienes padecen injusticia: ya sea un cura perseguido por su fe, un homosexual marginado por su forma de entender la afectividad, una mujer explotada por su condición sexual o un honesto extranjero exclavizado por el afán de riqueza de nuestra sociedad. ¿Calladitos? No. Créeme.

Un abrazo.

12 Noviembre 2007 | 01:34 PM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

¡Horror! No sé cómo he podido escribir "esclavizado" con semejante falta de ortografía (con x). ¡A mí la legión!

12 Noviembre 2007 | 05:59 PM

EULEON

EULEON dijo

Queridos camaradas Xaigón y Juan Ramon, siento de corazón haberme salido con la mía....

..."Mi intención nunca ha sido ofenderte y si así a sido, te reitero mis disculpas.Quizás mi procedencia agrícola y mi estilo limitado y rústico me impida expresame con la soltura y profundidad que merece tu réplica. Solamente te argumentaré con la imagen que, si Dios quiere y Zp no lo impide, verás el próximo 20-N en ésa casa de oración y recogimiento que es el Valle.

Quizás ante el espectaculo que se puede montar allí, entre los camaradas de Andrino, los de FEJONS, los de Blas PIñar, Ynestrillas, Fachas sin fronteras etc, entenderás lo que mi pobre y torpe verbo no han sabido explicar"...

¿Habeis visto la que ha armado Interior organizando una revuelta entre nazis y comunistas en visperas del 20-N?

Hoy todos los medios se despachan con las hipotesis de qué va a pasar con la manifestación de los Falangistas de Andrino que ya anuncian bulla.

De mientras los ex-funcionarios del Movimiento (Plataforma 2003), ha montado un homenaje a Franco con la excusa de ir a ver a Jose Antonio, me imagino que será obligatorio chaqueta blanca, corbata negra y boina roja, y una nómina de Sindicatos en la mano....

¡Cuanta clarividencia los que han apostado por los actos en Alicante!

¿Alguien puede seguir pensando que tiene sentido que Jose Antonio esté enmedio de ésta merdé de fachas, rojos, franquistas recalcitrantes, justificadores de la ley de Memos históricos etc?

Qúe pena me ha dado hoy cuando la prensa, sobre todo la radio, ha hecho un revuelto con Franco, Jose Antonio, Hitler, Nazis, 20-N, Chávez, Navajas, Andrinos, etc....

Triste martes y trece, para nuestras limpias ideas....y nuestro Jefe siempre preso...

Eusebio

A.E.

13 Noviembre 2007 | 09:55 AM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

Querido Xaigón: como me restan dudas sobre si habré defendido adecuadamente mi posición respecto a tu acusación de idealismo, te remito un breve texto de Heleno Saña, gran experto en José Antonio (por más que anarquista) y uno de los filósofos españoles vivos más interesantes, que define mucho mejor mi propia posición:

“En realidad, y empezando por el propio idealismo platónico, la cosmovisión helénica contiene un fondo inconfundible de pesimismo. De ahí que parta en general del supuesto de que la mayoría de mortales no reúnen las condiciones necesarias para obrar en consonancia con las altas metas prescritas por la teoría. Esta es también la razón de que concedan tanta importancia a la ‘paideia’ o educación, cuya misión es precisamente la de corregir la imperfección original del hombre. Este realismo no le impedirá proclamar una y otra vez la superioridad del alma sobre el cuerpo, del espíritu sobre la materia y del bien sobre el mal”.

Por lo que dice Eusebio, no podría estar más de acuerdo ni sentirme, como él, más decepcionado.

13 Noviembre 2007 | 12:22 PM

EULEON

EULEON dijo

"España sin equilibrio", de Heleno Saña, mi libro de cabecera durante muchísimos años. Lo tengo desgastado, con las pastas rotas de tanto releerlo y consultarlo.

Será anarquista pero tiene mucha culpa de haberme llevado hasta Joseantonio.

Eusebio

A.E.

13 Noviembre 2007 | 03:36 PM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

Bueno: es algo así como un anarca aristocrático, y eso lo asemeja mucho a nuestra forma de entender el mundo. Publica una doble página semanal en La Clave y, desde luego, no pierde facultades con los años.

13 Noviembre 2007 | 04:07 PM

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Somos muchos los que creemos que se pueden hacer las cosas de otra manera. Tuvimos como enlace común las Falanges Juveniles de España. Pero ahora nos sentimos falangistas sin falange y muchos que no estuvieron con nosotros al principio, comparten hoy nuestras inquietudes

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