“Hay una tierra en la que me han contado que las calles están cubiertas de oro y está justo al otro lado de la frontera.
Pero cuando llegue tu turno hay algo que debes saber,
y es que puedes perder más de lo que nunca podrás alcanzar
Porque cuando llegues a la tierra de las promesas rotas,
los sueños se escurrirán entre tus manos y será demasiado tarde para volver atrás
Habrás pagado el precio para llegar tan lejos y aferrarte al lugar en que te hallas y aun así, aun estarás al otro lado de la frontera”. (1)
---------------------------------------------
El desconocido inmigrante rumano que ahora yace en una unidad de quemados tras rociarse de gasolina y prenderse fuego ante la Delegación del Gobierno en Castellón, bien podría ser el protagonista de esta canción de Willie Nelson, que libremente traducimos.
Ovidiu, vamos a llamarle así, había viajado a España buscando la Tierra Prometida, y encontró la Tierra de las Promesas Rotas de la canción.
Ovidiu y su familia esperaban encontrar una tierra de acogida, vivienda digna, trabajo y dignidad. Él y su familia lo intentaron duramente. Son agricultores, pero no encontraron trabajo en un sector saturado por la excesiva oferta humana. Fueron expulsados de su mínima “solución habitacional”. Fueron estafados repetidas veces por contratadores sin escrúpulos y mafias importadas.
Ovidiu prefirió buscar la muerte gritando al cielo su desesperación que robar o prostituir a su hija, cuando desesperó de encontrar una vuelta atrás en la maraña insensible de la burocracia.
Ahora, si sobrevive, seguro que su heroica y radical acción encontrará la recompensa de un billete de vuelta a casa para él y su familia, desde un lugar en que como dice la canción nunca ha dejado de estar “al otro lado de la frontera”.
Ovidiu ha dado el campanazo de alerta. Zapateroland, ha dejado de ser la tierra de acogida para pasar a ser la Tierra de las Promesas Rotas. Muchos como él querrán volver atrás y no todos elegirán la vía del sacrificio optando por las de la rebelión.
La justicia social para cada ser humano, siempre portador de valores eternos y cuya dignidad no le viene dada como ser terrenal sino como creación de un ente superior, debe estar siempre en primera línea de exigencia de todo falangista.
Culpabilizar al inmigrante o a la inmigración como fenómeno vivo y legítimo en busca de esa justicia y dignidad, en lugar de cargar sobre unas hipócritas políticas de acogida que se desentienden de casos como el de Basilio, la explotación cercana a la esclavitud, o la indignidad, no es digno de estar en el afán de cualquiera que vista la camisa azul.
ROGER
(1) Willie Nelson – “Across The Border Line”
Juan Ramón dijo
En efecto, Roger: marcas las claves precisas de cuál ha de ser nuestra actitud ante el DRAMA de la inmigración. Qué, por otra parte, no se aleja en absoluto del resto de nuestros posicionamientos ante el resto de los retos de la sociedad (DIGNIDAD HUMANA Y JUSTICIA SOCIAL, aunque no necesariamente emanados del Altísimo, como sugieres).
El caso que ilustra tu reflexión expone con claridad cómo el actual flujo migratorio responde a la mentira y la manipulación de las personas, cómo los convierte en esclavos, cómo aniquila su dignidad y les veta cualquier posible salida. Nuestra misión no es la de aumentar esa penuria con nuestras violencias verbal o física contra los inmigrantes, sino la denuncia de la situación desde una posición inequívocamente humanista: la inmigración ha de ser controlada porque España no quiere convertirse en un lugar de explotación, abuso y denigración de los seres humanos.
Desde el punto de vista práctico, sabemos que el motor que anima a estas criaturas a aventurarse a dejar sus hogares es la falsa imagen que les llega a través de la televisión, el instrumento de adoctrinamiento predilecto de la sociedad occidental. Yo me pregunto si el Gobierno español no podría diseñar una camapaña de publicidad mostrando el drama de la inmigración para mostrarlo, vía satélite, a todos los países y pueblos productores de estos nuevos esclavos. La respuesta es, por supuesto, afirmativa pero no hay que llevarse a engaño. El DRAMA de la inmigración es aceptado, cuando no promovido, por los dos grandes partidos que se turnan en el poder y por idénticos motivos: obtener mano de obra barata y acostumbrada a vivir sin derechos. "Poderoso caballero es Don Dinero"
6 Septiembre 2007 | 09:48 AM