Mañana se cumpliran 70 años del Decreto de unificación "el fin de la Falange fundacional"
Aun que Falange Española de las JONS nunca apoyó explícitamente desde su Jefatura Nacional (José Antonio Primo de Rivera) el levantamiento militar, es más, el propio José Antonio, desde la prisión, escribió un comunicado donde se decía:Falange Española de las JONS no apoyará ningún alzamiento desde ninguna de sus jefaturas y cualquier Jefe Territorial, Provincial o Local que apoye este levantamiento armado será expulsado de Falange, siendo divulgada esta expulsión por todos los medios que estén a nuestro alcance, tras el inminente peligro de una dictadura marxista al que, a su juicio, estaba expuesta la II República (desde algunos medios socialistas y comunistas se proclamaban lemas como "viva la URSS" y determinados dirigentes comunicaban abiertamente su deseo de que España fuera una "Dictadura del Proletariado"), en la Guerra Civil, los falangistas lucharon decididamente en el bando nacionalista, autodenominado nacional por los rebeldes, contra el ejército y resto de fuerzas fieles al gobierno de la República.
Primo de Rivera, es juzgado bajo la falsa acusación de inductor de la rebelión militar, siendo condenado a muerte y fusilado, sin esperar el enterado del Gobierno, en la prisión de Alicante el día 20 de noviembre de 1936.
Después de la toma del poder, Franco procedió, el 19 de abril de 1937 a la unificación por decreto de la Falange con el Carlismo, agrupado en aquellos días bajo la denominación de Comunión Tradicionalista, dando lugar a lo que sería Falange Española Tradicionalista y de las JONS (FET y de las JONS). Aquellos dirigentes falangistas o carlistas que se opusieron al Decreto de Unificación fueron destituidos de sus cargos y en bastantes casos encarcelados, y hasta condenados a muerte, tal y como ocurrió con el falangista Manuel Hedilla (elegido nuevo Jefe Nacional de FE de las JONS), finalmente desterrado a Canarias, o el carlista Manuel Fal Conde que hubo de exiliarse a Portugal.
Esta pseudoFalange del régimen de Franco jamás llevó a cabo sus puntos programáticos en sus aspectos más progresistas de reformas sociales (p.e. distribución de la tierra) y económicas (p.e. nacionalización de la banca), a los que se aludía con frecuencia por los jerarcas franco-falangistas como la Revolución pendiente. Por todo esto, desde el "mundo" falangista se considera al Caudillo verdugo de la Falange ya que no sólo la destruyó con una unificación imposible con los tradicionalistas y derechistas sino que también siguió usando sus símbolos, autoproclamándose Jefe Nacional. Grupos de estos disconformes protagonizaban protestas, reprimidas por la policía, en el acto conmemorativo anual de la fundación que se celebraba cada 29 de octubre en el Teatro de la Comedia de Madrid.
A partir del Decreto de Unificación muchos consideran que Falange Española de las JONS ha desaparecido y se gestarán desde la clandestinidad pequeños movimientos que afirmarán ser los auténticos poseedores de la ideología falangista, como FE-JONS Auténtica y Falange Española Independiente.





julio lopez dijo
En los análisis históricos, aun cuando lo que se diga no sea falso, se puede distorsionar la visión de los hechos sucedidos cuando se ocultan o se desconocen datos muy significativos, y por estas razones a este tipo de análisis se les llama sesgados. En el análisis anterior se adolece de este defecto. Sin ánimo de ser exhaustivos, debemos consignar algunos hechos que en el mencionado análisis no aparecen: vg., el episodio de la reunión de la junta falangista en Gredos en 1935, en la que José Antonio propone la insurrección armada pues sabe con antelación que el frente popular ganará las elecciones que se convocarían pronto; también, los llamamientos de José Antonio a los militares españoles para que lideren una rebelión nacional; por otra parte, cuando los acontecimientos se aceleraron en la primavera de 1936, José Antonio apoyaba que los falangistas se sumasen al alzamiento mediante instrucciones que pasaba secretamente a aquellos que le visitaban y que iban dirigidas a los cuadros dirigentes de la organización (esas instrucciones no han desaparecido del todo y son documentos ya históricos). Por todo lo cual, los falangistas apoyaron sin ambagues el alzamiento, y no podía ser de otro modo puesto que las huestes del frente popular los estaban exterminando. En lo que respecta a la desafección o no respecto del régimen franquista, éste es un tema peliagudo y merece ser examinado detenidamente, pero sin obcecaciones sectarias ni manipulaciones, porque la realidad histórica no se debe someter o reducir a aquello que a nosotros nos convenga. Engañarnos a nosotros mismos no sirve de nada, además de ser un empobrecimiento cultural imperdonable, pero es que además a la verdad se pasa como al corcho en el agua: al final siempre aflora, y si no la respetamos, la principal víctima somos nosotros mismos.
19 Abril 2007 | 10:56 AM