La Coctelera

GALLOS DE MARZO

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18 Abril 2007

Mañana se cumpliran 70 años del Decreto de unificación "el fin de la Falange fundacional"

Aun que Falange Española de las JONS nunca apoyó explícitamente desde su Jefatura Nacional (José Antonio Primo de Rivera) el levantamiento militar, es más, el propio José Antonio, desde la prisión, escribió un comunicado donde se decía:Falange Española de las JONS no apoyará ningún alzamiento desde ninguna de sus jefaturas y cualquier Jefe Territorial, Provincial o Local que apoye este levantamiento armado será expulsado de Falange, siendo divulgada esta expulsión por todos los medios que estén a nuestro alcance, tras el inminente peligro de una dictadura marxista al que, a su juicio, estaba expuesta la II República (desde algunos medios socialistas y comunistas se proclamaban lemas como "viva la URSS" y determinados dirigentes comunicaban abiertamente su deseo de que España fuera una "Dictadura del Proletariado"), en la Guerra Civil, los falangistas lucharon decididamente en el bando nacionalista, autodenominado nacional por los rebeldes, contra el ejército y resto de fuerzas fieles al gobierno de la República.

Primo de Rivera, es juzgado bajo la falsa acusación de inductor de la rebelión militar, siendo condenado a muerte y fusilado, sin esperar el enterado del Gobierno, en la prisión de Alicante el día 20 de noviembre de 1936.

Después de la toma del poder, Franco procedió, el 19 de abril de 1937 a la unificación por decreto de la Falange con el Carlismo, agrupado en aquellos días bajo la denominación de Comunión Tradicionalista, dando lugar a lo que sería Falange Española Tradicionalista y de las JONS (FET y de las JONS). Aquellos dirigentes falangistas o carlistas que se opusieron al Decreto de Unificación fueron destituidos de sus cargos y en bastantes casos encarcelados, y hasta condenados a muerte, tal y como ocurrió con el falangista Manuel Hedilla (elegido nuevo Jefe Nacional de FE de las JONS), finalmente desterrado a Canarias, o el carlista Manuel Fal Conde que hubo de exiliarse a Portugal.

Esta pseudoFalange del régimen de Franco jamás llevó a cabo sus puntos programáticos en sus aspectos más progresistas de reformas sociales (p.e. distribución de la tierra) y económicas (p.e. nacionalización de la banca), a los que se aludía con frecuencia por los jerarcas franco-falangistas como la Revolución pendiente. Por todo esto, desde el "mundo" falangista se considera al Caudillo verdugo de la Falange ya que no sólo la destruyó con una unificación imposible con los tradicionalistas y derechistas sino que también siguió usando sus símbolos, autoproclamándose Jefe Nacional. Grupos de estos disconformes protagonizaban protestas, reprimidas por la policía, en el acto conmemorativo anual de la fundación que se celebraba cada 29 de octubre en el Teatro de la Comedia de Madrid.

A partir del Decreto de Unificación muchos consideran que Falange Española de las JONS ha desaparecido y se gestarán desde la clandestinidad pequeños movimientos que afirmarán ser los auténticos poseedores de la ideología falangista, como FE-JONS Auténtica y Falange Española Independiente.

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27 comentarios · Escribe aquí tu comentario

julio lopez

julio lopez dijo

En los análisis históricos, aun cuando lo que se diga no sea falso, se puede distorsionar la visión de los hechos sucedidos cuando se ocultan o se desconocen datos muy significativos, y por estas razones a este tipo de análisis se les llama sesgados. En el análisis anterior se adolece de este defecto. Sin ánimo de ser exhaustivos, debemos consignar algunos hechos que en el mencionado análisis no aparecen: vg., el episodio de la reunión de la junta falangista en Gredos en 1935, en la que José Antonio propone la insurrección armada pues sabe con antelación que el frente popular ganará las elecciones que se convocarían pronto; también, los llamamientos de José Antonio a los militares españoles para que lideren una rebelión nacional; por otra parte, cuando los acontecimientos se aceleraron en la primavera de 1936, José Antonio apoyaba que los falangistas se sumasen al alzamiento mediante instrucciones que pasaba secretamente a aquellos que le visitaban y que iban dirigidas a los cuadros dirigentes de la organización (esas instrucciones no han desaparecido del todo y son documentos ya históricos). Por todo lo cual, los falangistas apoyaron sin ambagues el alzamiento, y no podía ser de otro modo puesto que las huestes del frente popular los estaban exterminando. En lo que respecta a la desafección o no respecto del régimen franquista, éste es un tema peliagudo y merece ser examinado detenidamente, pero sin obcecaciones sectarias ni manipulaciones, porque la realidad histórica no se debe someter o reducir a aquello que a nosotros nos convenga. Engañarnos a nosotros mismos no sirve de nada, además de ser un empobrecimiento cultural imperdonable, pero es que además a la verdad se pasa como al corcho en el agua: al final siempre aflora, y si no la respetamos, la principal víctima somos nosotros mismos.

19 Abril 2007 | 10:56 AM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

Un comentario notable, en la forma y en el fondo, que saludamos porque permite elevar el tono de las discusiones. Sin embargo, es también un comentario afectado por una grave falacia lógica: después de reprochar al texto original su carácter sesgado, Julio recae en el mismo defecto sesgando su reflexión al recurrir a datos igualmente parciales aunque de sentido contrario. Tesis, Antítesis... y a mí como tercero en discordia, me corresponde la Síntesis, convencido como estoy de que la verdad se halla repartida entre las dos afirmaciones.
Muchos autores han reprochado a José Antonio una sucesión de ambigüedades en su pensamiento (particularmente en su posición frente al Fascismo), que bien podrían extenderse al ámbito de su actuación en el mando. Si partimos de dos premisas irrenunciables cuales son la inteligencia y la buena voluntad del personaje, sólo podemos concluir que la contradicción aparente puede resultar: 1. de una evolución o maduración de su pensamiento (cambio de opinión), 2. de una falta de libertad a la hora de expresar su pensamiento (coacción), 3. de una adaptación de sus mensajes a diferentes auditorios o a diferentes circunstancias externas (prudencia). Eso, por lo que hace a José Antonio; por lo que a nosostros, sus intérpretes, sólo podemos establecer cuáles son los límites de nuestra objetividad, siendo plenamente conscientes de: 1. nuestra posición personal hacia el hecho que se trata (franquistas o antifranquistas), 2. nuestro conocimiento de la obra y las circunstancias del autor (formados o no formados) y 3. nuestro dominio "diacrónico" del sentido de las palabras (es decir, considerar la posibilidad de que el concepto "fascismo", por ejemplo, no signifique hoy lo mismo que en 1933-1936).
Concluyendo, que las grandes afirmaciones respecto al Jefe sólo deberían proceder de una muy meditada y profunda reflexión de las circunstancias en las que su pensamiento vino a expresarse. Un trabajo que aún está por hacer sin olvidar (lo lamento Julio) que no hay posibilidad de ciencia pura en lo que intentamos.

20 Abril 2007 | 01:38 PM

Josefo

Josefo dijo

Bien por esa reflexión de que es absurdo engañarnos a nosotros mismos. Recuerdo a algún falangista "auténtico" que en los años ochenta paseaba la bandera tricolor por la calle Pez; eso es absurdo: la Falange llevaba ya tres años peleando en la calle y llamando, por "carta", al Ejército a cumplir con su ineludible deber de salvar la integridad nacional. Falange participó activa y claramente en la contienda en uno de los bandos (¿esta de más recordar que en una guerra solo hay dos bandos?) y la Historia y los acontecimientos le jugaron una mala pasada. Yo soy de los que piensan (sin prueba alguna, claro está) que José Antonio hubiera chocado frontalmente con Franco y que eran irremediablemente incompatibles. Un militar espartano, básico e ignorante y alguien a quien Unamuno describió como "cerebro prometedor", un brillante jurista de refinada cultura y educación europea, influenciado por su aristocrática cuna.
Pero la realidad es otra. Falange idealizada vs Falange realizada. Hay historiadores que piensan que, si no hubiera sido por el franquismo, la Falange hubiera muerto con José Antonio. Sobrevivió adulterada, pero no neguemos que los falangistas y familiares de José Antonio que se "apuntaron" al Régimen (pienso que con pleno derecho: no olvidemos que para eso lucharon y ganaron), también hicieron su labor. Franco ni escuchó a José Antonio, ni tuvo porqué escucharlo. Y los que sí debían de hacerlo, como Raimundo Fdez-Cuesta, Girón o Serrano Suñer (qué gran señor, añado)
hicieron lo que pudieron en ese marco. ¿Traición? Puede ser, pero yo no sería tan radical. La premisa orteguiana de que yo soy, y también mi circunstancia, hay que ponerla en conexión con la realidad de que José Antonio había sido asesinado (por los republicanos, no lo olvidemos) y que probablemente solo él sabía lo que era y hasta dónde podía llegar el movimiento -o partido- que había fundado.

20 Abril 2007 | 10:34 PM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

Lo que se discute aquí no es el colaboracionismo falangista con el franquismo ni la actitud de los falangistas en el conflicto civil. El tema es escalerecer cuál fue la postura personal de José Antonio. Insisto en que la cuestión aún no está cerrada porque existe documentación contradictoria. Creo que deberían ser los historiadores falangistas quienes nos aportaran un poco de luz sobre el asunto, porque es del mayor interés.
José Antonio siempre negó su vinculación con el Alzamiento; intentó negociar con la República su mediación con Franco, dejando a su familia como garantía de la bondad de sus intenciones. Él pretendía la formación de un Gobierno de unidad nacional con todas las fuerzas politicas (salvo los radicales de izquierda) precisamente para evitar un conflicto que ya se hacía evidente. Estoy seguro de que no deseaba la guerra entre españoles, lo he leído en su testamento. Sin embargo, están esas instrucciones y esos planes de actuación en sentido contrario.
Con todo, es muy loable el sentimiento de mala conciencia que nos asalta a muchos de nosotros porque la Falange acabara participando de manera tan activa en el conflicto. Después de tantos años, sólo podemos decir en nuestro descargo que la confrontación era inevitable y que no hubo otro remedio que elegir un bando. Es más: los asesinatos de falangistas en la preguerra eligieron por nosotros. Pero no hay que sentirse demasiado orgullosos de ello: bonita manera de acabar con la división entre los hombres, las clases y las tierras de España que disparando a una de sus dos mitades.

21 Abril 2007 | 01:08 AM

Josefo

Josefo dijo

Perdona, amigo Juan Ramón, pero la discusión es básicamente sobre lo mismo. Cuál fue la postura de José Antonio en la confrontación debe de quedarnos meridianamente claro si somos consecuentes ,no nos cerramos a la verdad de los hechos históricos y también si reflexionamos sobre la idea de que el camino que tomaron sus familiares, amigos e íntimos colaboradores no fue exclusivamente por intereses personales; ¿apoyaba o no un levantamiento militar para salvaguarda de una España llamada a convertirse en otro satélite de la Unión Soviética? No fueron solamente los asesinatos de los falangistas, como dices, los que empujaron a la Falange a uno de los bandos.Por encima de todo estaba, como siempre, la subsistencia de España.
La Falange no solo es que participara de forma activa en la contienda, sino que como he dicho antes, ya llevaba tres años antes gritando en la calle. Nadie, me imagino, quería una guerra civil, y menos aún alguien de su talla intelectual, pero de ahí a afirmar que a los falangistas les asalta mala conciencia por participar, va un abismo. A José Antonio le asesinaron los republicanos y ante un Tribunal Popular afirmó, en términos de defensa, que no tenía vinculación con el alzamiento. Probablemente no de forma directa, es decir, no existieran contactos personales con Mola o Franco, pero no deduzcamos de ahí ninguna ambiguedad que haga parecer que con la Falange no iba el problema, que estaba por encima del bien y del mal o que las concomitancias políticas con la izquierda de la época eran mayores de lo que realmente fueron.

22 Abril 2007 | 05:23 PM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

Josefo: yo no pretendo polemizar estérilmente, pero soy de la opinión que lo único que tenía claro la Falange es que quería hacer la Revolución. Creo que el apoyo de los cuadros y los militantes de primera hora a Franco fue con el convencimiento de que Franco haría la Revolución; y creo que la actitud contradictoria o ambigua de José Antonio se debía a que, a diferencia de los demás, él no tenía ninguna fe en el personaje. Luego, cuando desembarcaron en la Falange tantos miles de españoles completamente ajenos a lo que era su Revolución surgió eso de lo que tu hablas: la salvación de España, la amenaza roja, la destrucción de la religión, etc. Por eso yo estoy seguro que ese discurso justificatorio no era el discurso falangista, así como creo (a toro pasado) que la guerra nunca tuvo la menor oportunidad de convertirse en la Revolución. Esta valoración es idénticamente aplicable al caso Hedilla. Políticamente, los falangistas se vieron embracados en una lucha que en realidad no les competía en cuanto falangistas, sino en cuanto anti-comunistas, si prefieres verlo así. Intelectualmente, José Antonio se vio confrontado a una guerra fraticida que lo horrorizaba y que, estoy seguro porque lo he leído en su testamento (como ya te decía), no deseaba en modo alguno. Es perfectamente normal que se dé esa mala conciencia en algunos falangistas, pues hay más evidencias de rechazo que de respaldo en el Jefe Nacional. No creas que si hoy preguntas por ahí sobre qué actitud tomaría cada uno en el caso de verse mágicamente trasladado al verano de 1936, esa actitud sería monoliticamente a favor del levantamiento de Franco:

"Falange Española de las JONS no apoyará ningún alzamiento desde ninguna de sus jefaturas y cualquier Jefe Territorial, Provincial o Local que apoye este levantamiento armado será expulsado de Falange, siendo divulgada esta expulsión por todos los medios que estén a nuestro alcance".

22 Abril 2007 | 07:15 PM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

(Dispulpa, pero un pequeño corte en la red ha hecho que dejara el comentario anterior sin acabar)

¿Cómo se explican estas claras directrices del Jefe Nacional si tan deseosa estaba la Falange de entrar en combate? ¿Hacemos como si no existieran? ¿Y qué otros docmentos se puedan presentar en sentido contrario? Hay elementos de certeza para valorar que los preparativos armados de la Falange de Gredos en 1935 no se referían al eventual apoyo a un levantamiento militar (que cuando se produjo cogió por sorpresa a todo el mundo), sino a un intento por llevar a término una escalada de la tensión revolucionaria falangista. La Falange había aceptado el reto de comunistas y socialistas en la calle, pero en absoluto creo que el objetivo fuera provocar al ejército para que se produjera la fractura total que supuso la guerra.
Finalmente: me niego a valorar las actitudes de José Antonio en función de las de sus familiares y amigos. Creo que no hay forma de hacerlo.

22 Abril 2007 | 07:37 PM

Julián

Julián dijo

En respuesta al primer mensaje enviado por Julio , decimos que lo único que se ha hecho es recuperar frases de José Antonio ; que si no fuera que los republicanos liberaron a la persona equivocada ( Raimundo ) , José Antonio no hubiera permitido bajo ningún concepto esa burda pantomima de la falange en que la convirtió la unificación , aceptada luego por muchos falangistas , pero hay que tener en cuenta que la gran mayoría , no sabían ni si quiera , lo que era la falange . Siguiendo sobre la posibilidad de que José Antonio hubiera estado en Burgos en la nefasta unificación , probablemente hubiera acabado en la cárcel como Hedilla .
La cuestión es que esto pertenece al pasado y no se puede alterar , ¿ que hacemos los falangistas de ahora entonces ? .
¿ Seguimos aceptando la vía heroica , panfletista , carente de toda justicia social , que propuso la unificación ?....
La respuesta a esto esta clara " muerto el perro se acabo la rabia " . Por mucho que los falangistas quisiéramos volver a retomar la vía del movimiento franquista , no seria viable porque solo había una cosa , que era la figura del invicto caudillo , felizmente fenecido .
" Después de Franco , las instituciones " , frase que se uso hasta la saciedad durante los años anteriores a su muerte . Lo que esta claro es que sin Franco no hay franquismo .

¿ No es mas sensato volver a las fuentes de la falange fundacional , ver la evolución de Ramiro y José Antonio , precursores del Nacional Sindicalismo , y buscar la verdadera patria con esa gran carga de contenido , de justicia social , solidaria entre las tierras , pueblos y hombres de España ? .
Esta claro que si , y eso es lo que tenemos que buscar en este momento , el pasado no tiene mayor importancia , si no fuera porque ha dejado dos maneras de entender la falange totalmente distintas :
1ª ) La ESPAÑA alegre y faldicorta que nos proponía José Antonio .

2ª ) La ESPAÑA rancia y faldilarga que nos propuso el invicto caudillo .

Yo lo tengo claro .. ¿ y tu , Julio cual eliges ...?.

Julián.

22 Abril 2007 | 09:11 PM

julio lpez

julio lpez dijo

En la primera intervención yo me refería a la necesidad de no engañarnos a nosotros mismos a la vez que nos vemos obligados a desarrollar las consabidas piruetas tácticas por imperativo de lo políticamente correcto. Desde luego que en el plano de la táctica política debemos marcar distancias con el franquismo, insistiendo en nuestra desvinculación absoluta con dicho régimen, culpable entre otras cosas de la desaparición de la verdadera falange como consecuencia del decreto de unificación de 1937. No hacerlo así sería una insensatez mayúscula, y ningún grupo político en su sano juicio puede pretender cosa distinta. Pero el plano de lo táctico no debe confundirse con el de lo científico -digamoslo así-, y el conocimiento de nuestra realidad histórica, por muy compleja que pueda ser, es un deber de los falangistas que no podemos eludir. Pero sí lo eludimos cuando tanto insistimos en simplificar los hechos. Nunca podremos saber lo que hubiera hecho José Antonio, quizás hubiese acabado en la cárcel o quizás en un arranque de pragmatismo hubiese aceptado ser ministro -con la sana intención quizás de contribuir a hacer más mejorable el nuevo régimen. Cualquier cábala en torno a ese asunto no pasa de ser una interesante fantasía. Pero lo que sí sabemos es lo que ocurrió con la Falange y los falangistas en la crisis que llevó a la guerra civil, en los sucesos acontecidos en torno a la unificación y en el trabajo desarrollado después de la guerra. La unificación es uno de los puntos centrales que más discusión suscita y acerca del cual a mí me parece que se tiende a un tipo de simplificación acaso interesada, probablemente porque en este tema se yuxtaponen el plano de lo táctico y el de lo científico-histórico y nos confundimos de perspectiva: queremos desmarcarnos tanto que situamos aquí el origen de la rebeldía contra el franquismo, pero es un hecho que, aparte de Hedilla y pocos, tal rebeldía no se generalizó y que casi todos los falangistas aceptaron más o menos a regañadientes el decreto unificador, el cual sancionaba un proceso de fusión de dos entidades polìticas (de modo que no hubo ninguna disolución orgánica de la Falange) y en esa fusión -y con mucha diferencia- acabaron imponiéndose las estructuras, los mensajes y los símbolos falangistas, hasta el punto que a la FET se la conoció como la Falange sin más. Si planteamos la cuestión de si hubo vida falangista fuera de la FET, al menos en los primeros años del régimen, no se a qué conclusión podríamos llegar, pero lo cierto es que sí hubo mucha actividad falangista que se desarrolló en y a partir de las estructuras oficiales: la FET, la Sección Femenina, el SEU, Auxilio Social, los sindicatos, las organizaciones juveniles, la División Azul, etc, etc. Y no sería justo olvidar la tremenda labor que los militantes y cuadros falangistas, incluyendo muchos de los ministros nombrados por Franco, desarrollaron para construir una España donde por primera vez en la historia se hicieron realidad bastantes postulados de la justicia social. No hubo revolución nacionalsindicalista, es verdad, pero se creó la Seguridad Social, las Magistraturas de Trabajo, hubo elecciones sindicales desde principios de los años 40, con sus enlaces sindicales y comités de empresa, se intervino gubernativamente la producción y distribución de los productos alimenticios más necesarios hasta 1951, se crearon nuevas poblaciones agrarias, se extendió el regadío a lugares casi inverosímiles de la geografía española, se consiguió que se gratificasen las fiestas oficiales no trabajadas -que eran muchas más que ahora-, las vacaciones pagadas, los subsidios por baja laboral, se construyeron varios millones de viviendas de protecciòn oficial (todavía hay gente valiente que conserva en sus fachadas la vieja placa del ministerio de la vivienda con el yugo y las flechas), etc, etc. Probablemente la historia del trabajo positivo y tenaz que los falangistas realizaron bajo el régimen de Franco en ese afán de regenerar las estructuras económicas y sociales del país es una de las historias más dignas de ser estudiadas y conocidas, pero que lamentablemente suscitan pocos entusiasmos porque los imperativos de la corrección política lo impiden, incluso entre sus mismos herederos.

25 Abril 2007 | 10:11 PM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

Yo, sin embargo, creo que la extrapolación del pensamiento de José Antonio a los acontecimientos que él ya no tuvo ocasión de vivir no sólo es posible sino deseable. Creo que el horizonte que se dibujaba entonces era el mismo que había previsto Ramiro. En España se iba a producir una Revolución y ésta debía ser liderada bien por la izquierda radical, bien por los falangistas. El combate debería haberse producido sólo entre estos dos frentes, sólo entre revolucionarios. José Antonio no deseaba que el conflicto se extendiera a todo el pueblo ni que el proceso supusiera un millón de muertos. Mantener lo contrario es contradictorio con los hechos y con el pensamiento del Jefe: o nos mentía descaradamente o sus convicciones no resistían el menor envite. Yo mantengo, pese a todo, mi sólida fe en su bonhomía.
La cuestión de la participación de la Falange en el régimen del 18 de julio estimo que es un problema indisoluble. Hubo auténticos falangistas a favor, en contra y en la tibieza respecto a ese periodo. Pero los primeros y terceros actuaron como individuos particulares, y en modo alguno en representación de la Falange cuyo II Jefe Nacional estaba encarcelado. Creo que esa es la clave para interpretar la cuestión. La gran impostura sobrevino cuando a alguien se le ocurrió aquello de la "Revolución pendiente": desde mi punto de vista ese hallazgo semántico marcó el preciso momento en que se perpetró la gran traición. Los simpatizantes y partidarios abiertos de Franco quedaron entonces cubiertos por la ignominia; los resistentes conquistaron para siempre los laureles de la heroicidad falangista: Hedilla, Tarduchi, Perales, Patricio G. de Canales y tantos otros.

26 Abril 2007 | 09:29 AM

Josefo

Josefo dijo

Creo, Julio, que con tu magnífica intervención has dado en el clavo. Desde mi punto de vista, has encontrado con esa reflexión lo que debe de ser un imprescindible punto común de encuentro entre todos los que se consideran herederos del pensamiento falangista en el año 2007. Nadie debe de considerarse portador de verdad absoluta alguna, nadie es más falangista que nadie. Y todos los que respetamos y creemos en las posibilidades reales de la tercera vía que "apuntó" José Antonio, debemos de tener claro que también se realizó parte de ese proyecto, y esto lo digo desde mi más profundo "antifranquismo", en tanto que, paradójicamente, también éste simboliza la destrucción de la Falange y es directamente responsable de la aversión que provoca en la gente, hoy día, toda su simbología. Una cosa es lo que sucedió y otra lo que nos hubiese gustado que sucediese, pero creo que no debe de existir duda de que la unión de la familia falangista, la deseada Falange Unica, no unificada, (cada vez me gustan más esas siglas) se ha de dar entre los que "intuyen" la esencia y se detienen en ella sin reparar en los accidentes históricos, si se pueden llamar así. Si existiese consenso general en reflexiones de este tipo, que considero brillante y objetiva, tal vez fuese posible la unión.

26 Abril 2007 | 03:14 PM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

Bueno, pues parece que habéis llegado a un acuerdo. Me alegro mucho:

a. El ideario falangista se cumplió parcialmente en el franquismo merced a sus avances sociales.
b. La democracia ofrece avances sociales.
c. Luego el ideario falangista se cumple parcialmente en la democracia merced a sus avances sociales.

Oye, ¿consideramos también falangista a Esperanza Aguirre porque inaugura hospitales, residencias de ancianos y parques públicos? ¿O a Simancas porque promete multiplicar el número de viviendas de VPO? ¿Es eso lo que queréis decir?

Desde la perspectiva histórica, en 1946 todos los países de Europa desarrollaron idénticas campañas sociales a las que mencionáis, fue el signo de una época postbélica: ¿pertenecen Churchil o De Gaulle a esa Falange objetiva de la que habláis o lo que en Europa era simple moderación capitalista (por excedente de oferta de trabajo) se convierte en España en parte del ideario falangista cumplido? Por favor, ¿podéis explicarme las diferencias? Porque o bien la Falange extendió su influencia por todo el continente o fueron los vientos del continente los que trajeron a España esa falsa conciencia social, a la que os referís, que apenas duró lo necesario para que la oferta de trabajo quedara por debajo de su demanda.

Insisto: hay que considerar todas las variables en presencia. No es cuestión de hacernos "trampas en el solitario". Es bueno comenzar a construir, pero no vayamos a hacerlo sobre terreno inseguro.

26 Abril 2007 | 04:39 PM

julio lópez

julio lópez dijo

Con las especulaciones ocurre igual que con los árboles cuando no nos dejan ver el bosque, pero en el caso que nos ocupa lo que pasa es que nos impiden ver los hechos como son o como fueron. Es igual de especulativo proyectar a un José Antonio imposible (porque murió asesinado en noviembre del 36) sobre un futuro que nunca pudo ser, como pretender contextualizar unas realizaciones históricas porque así se atempera su valor y se nos facilita un juicio más a nuestro gusto. Pero a pesar de todo los hechos son rotundos, y su significado muchas veces es no sólo claro sino clarificador. Los falangistas españoles estuvieron detrás de todas las grandes reformas que transformaron decisivamente la situación del cuerpo social de nuestro país, reformas que cambiaron radicalmente la vida de los españoles. No desmerece su valor que otros países de Europa anduvieran su propio camino en pos del estado del bienestar (con un jugoso plan Marshall y la ventaja de ser potencias vencedoras en la guerra mundial o estratégicas en la guerra fría, y todas con la patente plenamente democrática). Para los historiadores no obcecadamente antifranquistas el reconocimiento del llamado milagro español resulta ineludible; así por ejemplo Stanley G. Payne lo explica: "... el observador encuentra un país que ha alcanzado el más alto nivel de prosperidad de su historia, convertido en la novena potencia industrial del mundo (...), con la solidaridad orgánica de la gran mayoría de su población ampliada, y una sociedad sorprendentemente bien preparada para la coexistencia pacífica, y un proyecto nuevo de democracia descentralizada." Sabemos que los falangistas contribuyeron a esos logros, y la historia de su trabajo tenaz, muchas veces oscuro y anónimo, es una historia que considero merece rescatarse, y, al margen de lo táctico y lo conveniente, acaso es algo que debemos hacer en el plano de lo moral.

26 Abril 2007 | 11:17 PM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

Debo insistir en que las proyecciones del pensamiento de los fundadores resultan necesarias; de no hacerlo así, careceríamos de respuesta a los nuevos temas que han surgido a lo largo de los años y que ellos no conocieron. Precisamente ese apego a lo escrito y esa incapacidad para derivar consecuencias nuevas de los principios ha imposibilitado que la Falange se pronuncie a tiempo sobre cuestiones elementales de la actualidad política (el ejemplo más esclarecedor se produjo respecto a su postura ante el ingreso en la OTAN; como OTAN es un término que no aparece en las Obras Completas, muchos prefirieron "no pronunciarse").
En mi anterior comentario creo haber mostrado la contradicción que se comete al defender que el ideario falangista se cumplió parcialmente bajo el mandato de Franco. Lo mismo podría afirmarse respecto a la época actual. Los avances sociales del franquismo fueron coyunturales, se dieron sin excepción en toda Europa y respondieron a la necesidad de recuperar la fuerza demográfica tras un periódo bélico. Es decir, que los franquistas no inventaron nada: se limitaron a aplicar la lógica capitalista más elemental, como en el resto de países capitalistas del entorno. Que esas políticas recayeran en individuos pretendidamente adscitos a la Falange, como en su día también serían considerados pajarracos como Barrionuevo, Fraga, Martín Villa o Suárez, no es más que un intento por apuntalar la farsa.
La Falange es un movimiento revolucionario y no ha lugar su aplicación parcial. Lo que Josefo y tú admiráis son los mecanismos de compensación del capitalismo, sus avances y concesiones sociales. En puridad, eso es Socialismo, aunque ya estamos a costumbrados a que se nos confunda con él. Por contra, la Falange no quiere hacer que la sociedad sea más justa, sino instaurar una sociedad radicalmente justa (atención al matiz). No se trata de ayudar a los desfavorecidos, se trata de que dejen de serlo a través de una diseño económico que haga recaer la propiedad de los medios de producción sobre los sindicatos de trabajadores.
Los mecanismos sociales de compensación son un fraude (por muy espectaculares que resulten, y te doy la razón al menos en que bajo el régimen de Franco lo fueron). Una impostura que conduce al conformismo porque, al menos, "hoy se vive mejor que ayer". Una especie de "caridad" social que funciona a modo de narcósis de los nobles instintos que hacen desear la Justicia Social.
En conclusión: nuestra Revolución ataca las causas de la injusticia social, no sus efectos (como pretende el socialismo y las versiones más débiles del capitalismo). Quienes actuaron en el régimen de Franco contraviniendo cnscientemente esta premisa fueron unos traidores; quienes la contravinieron por ignorancia nunca fueron falangistas. Ergo... es erróneo considerar "parcialmente falangista" al régimen franquista.
(Por cierto: yo no soy un antifranquista visceral, ni tan siquiera un antifranquista).
Tu turno.

27 Abril 2007 | 09:25 AM

julio lópez

julio lópez dijo

Está cada vez más claro que igual que José Antonio se vuelve una figura poliédrica que permite escoger el lado que más nos gusta, lo mismo pasa con el falangismo, y ello es causa y también síntoma de su profunda crisis de identidad. Será necesario hacer algún día la exégesis de la doctrina y quizás convocar un concilio unificador de la misma, porque aquí cada cual interpreta lo que quiere. Me reafirmo en lo que decía acerca dela especulación teórica, quizás ahora con más motivos, porque si se acaba menospreciando lo bueno y decididamente transformador que se realizó porque no se corresponde con el ideal radical que se supone sostenemos (se supone, porque el referente no es unívoco e n absoluto), realmente es que estamos atrapados en el determinismo de lo teórico. Preguntémosle a la gente que vivió aquella transformación a ver qué le parecieron los avances, ellos son los mejores jueces. No defiendo el franquismo, pero a diferencia de las otras dictaduras desarrollistas de la Europa del siglo XX, en España se alcalzaron unos objetivos que ni de lejos soñaron otros muchos países europeos de nuestro entorno que no contaron con el beneficio de la patente democrática. Francamente, los árboles de lo teórico a veces no nos deja ver el bosque claro de la realidad.

27 Abril 2007 | 10:36 AM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

Es que yo creo honestamente que la única interpretación posible de los fundadores de la Falange es desde la óptica revolucionaria. No es un empecinamiento personal ni un intento por adaptarlos a mis intereses ideológicos. Es el resultado de años de reflexión sobre las figuras de Ramiro y José Antonio. Podemas ensayar la exégesis a la que apuntas, pero el punto de partida y de llegada será siempre el mismo: la Revolución. No hay posibilidad de error ni de crisis de identidad si nos atenemos a los principios fundamentales. Eso, el error, es fruto de la mistificación y de las interpretaciones acomodaticias de las que el franquismo hizo un uso ejemplar.
Insisto en afirmar que los grandes logros sociales del franquismo no son falangistas sino capitalistas y no están basados en el principio de la dignidad humana sino en los de la efectividad económica. Puedes preguntar igualmente a cualquier otro europeo del oeste sobre la bondad de las transformaciones habidas después de la guerra mundial: el veredicto será idéntico. Que en España los resultados fueran más limitados que en Francia es algo lógico, por los motivos además que tú mismo alegas; como también es lógico que los resultados españoles fueran mejores que los de la Europa del Este por un sólo motivo: porque el capitalismo funciona mejor que el comunismo. Nada más.
No creo que se nos pueda reprochar vivir un poco en el dominio de lo teórico, ya que la Falange es una cosa absolutamente inédita (no parcialmente aplicada en tiempos de Franco) y, por ello, ubicada en el plano de lo ideal. Pero es lo que es, por radical que te parezca.
Hoy el debate se centra en otras coordenadas: qué podemos hacer mientras se establecen las condiciones objetivas para desplegar el proceso revolucionario. Algunos (entre los que dolorosamente me encuentro yo) creen que ese proceso ni siquiera va a producirse. Mi opinión es que podemos hacer cualquier cosa menos falsificar la Falange, adapatarla a las circunstancias, confraternizar con las ideologías opuestas, como se hizo en el franquismo. "¿Democrática y social?"... es mejor hibernarla o enterrarla, para no incurrir en los errores del pasado.

27 Abril 2007 | 11:59 AM

julio  lopez

julio lopez dijo

Entiendo perfectamente tu posición teórica y no me parece mal, pero quisiera de una manera más complementaria que contradictoria con tus planteamientos, defender la honestidad de un posibilismo que empezó salvando muchas vidas cuando las organizaciones falangistas y los ministerios competentes se hicieron cargo de la población hambrienta de la zona del frente popular y durante doce a ños tuvieron intervenida la producción y y distribución de los productos alimenticios básicos, y después desplegaron una actividad política que en los terrenos sindical y social cosechó unos frutos insospechados. Que las conquistas sociales fueron en gran medida obra de los falangistas no cabe duda, como en otros países se debió a la acción de otras fuerzas sociopolíticas. El capitalismo por si sólo no concede mayores beneficios que una capacidad de consumo interno que es condición de supervivencia del propio sistema y sólo a una parte de la población, pero en Europa los movimientos sociales y sindicales de izquierda y también cristianos forjaron las bases del llamado estado del bienestar, y esa tarea en la España del régimen franquista correspondió a los falangistas principalmente. No fue la revolución teóricamente formulada, no se forjó el estado nacionalsindicalista, pero España se convirtiò en el país del mundo en el que la propiedad inmobiliaria está más repartida, y durante los últimos 30 años la lucha sindical básicamente ha consistido en resistirse a la progresiva pérdida de los derechos laborales antes garantizados. De hecho, el empresariado español fue el principal artífice de la voladura inmediata de la organización sindical, y a partir de ahí la desrregulación progresiva de las relaciones laborales han sido un empeño constante de todas las patronales. En fin, que entendiendo tu loable posición, permíteme que valore a los centenares o miles de camaradas que hicieron lo que pudieron por mejorar las condiciones de vida y los derechos de sus compatriotas. Yo viví mi infancia en la época de aquel desarrollo y aquel progreso, y honradamente les agradezco lo que hicieron.

27 Abril 2007 | 12:55 PM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

Yo viví las postrimerías del franquismo en un pueblo de la sierra de Sevilla y puedo asegurarte que son muchas las cosas que hoy recuperaría de aquella época. Ya advertí que no era un antifranquista, por lo que no tengo reparos en reconocer la evolución de la sociedad española durante el régimen de Franco. Nuestro punto de divergencia está en decidir a quién corresponde ese mérito. Yo sigo viendo que es a los mecanismos compensatorios del capitalismo. Hay un factor adicional: en los años 30 el capitalismo comprendió que o bien hacía concesiones a la sociedad y ponía límites a la acción depredadora del libre mercado o podían surgir nuevas doctrinas politicas, como ya ocuriera con el fascismo y el comunismo, capaces de discutirle su posición hegemónica en occidente. Bajo esa amenaza, el capitalismo se tornó amable y permitió que fuerzas inocuas (no revolucionarias) como el socialismo o los movimientos cristianos participaran en su lavado de imagen. Si repasamos la Europa de la postguerra vemos, en efecto, que no se da un capitalismo salvaje y en España acontece lo mismo. Sólo cuando el peligro fascista se aplastó en el campo de batalla y el comunista pereció "víctima de sus propias contradicciones", el capitalismo recuperó su antigua energía y se transformó en neoliberalismo, situación en la que vivimos hoy y que de alguna manera fue prevista por Karl Marx. Las diferencias que tú aprecias entre franquismo y postfranquismo no responden sino a esta evolución interna del capitalismo. La particularidad española respecto al resto de Europa obviamente se debió al carácter autoritario del régimen.
No obstante lo dicho, me has ayudado a reflexionar sobre el tema y creo que puedo hacerte una concesión: Franco tuvo suerte de contar entre sus adeptos a gentes cuyo sentido social se había desarrollado antes de la guerra en la Falange. Gracias a estas individualidades España aprovechó la etapa de bondad del capitalismo para lograr un auténtico progreso social que sólo un afán malintencionado puede negar. Lo lamento pero por pura honestidad intelectual no puedo ir más allá.
Por razones que no son al caso me ausentaré de este blog durante unos días. Espero reencontrarme contigo a la vuelta. Hay mucho por hacer. Seguimos...

27 Abril 2007 | 02:07 PM

Josefo

Josefo dijo

Lo siento, pero como cada uno parece que hace una Falange a su medida, me permito la licencia de asimilar su viabilidad actual a un movimiento "democrático y social" porque no me parecen términos peyorativos, sobre todo si se comparan con los antitéticos y caducados de "totalitario" o "liberal". Como ya hemos debatido en otros hilos, me encuentro muy lejos del modelo social de "justicia y dignidad" que lideran ciertos personajes de la América Latina. Y en un atrevimiento que solo alguien podrá juzgar excesivo si prescinde del dato de que quien lo dijo en su día tenía una indudable envergadura intelectual, pero se encontraba atrapado en un contexto histórico de radicalismos, no haría una piedra angular de la célebre frase sobre "el más noble destino de las urnas". Definitivamente, no creo que alguien pueda creerse en el ejercicio legítimo de un derecho divino o humano para gobernar una Nación hasta que se muera, al viejo estilo de Franco o al más moderno de Castro. Tampoco creo que los "mecanimos correctores" del capitalismo, lo que se ha venido a denominar Estado Social, sea algo desdeñable porque las mejoras vengan de la mano de una Esperanza Aguirre (por cierto, a lo mejor sí es falangista pero no lo sabe); trasladar íntegramente los esquemas de los años 30 a la actualidad no se puede hacer sin que se aprecien las deficiencias correspondientes: cuando José Antonio hablaba radicalmente de "desmontar el capitalismo", me permito entender que se refería al heredero, todavía cruel, de la revolución industrial.Pero si la teoría y práctica liberal capitalista han evolucionado, si el modelo marxista se encuentra reconocidamente fracasado, si las desigualdades sociales ya no son tan profundas (quizás por la creación de la clase media en el franquismo con la aportación de algún falangista no auténtico) y los derechos sociales se encuentran garantizados en mayor medida... ¿ por qué hay que obviar todo esto y remitirse continuamente a las Obras Completas? Creo que, en mi opinión, eso no sería falsificar la Falange, sino hacerla factible.

27 Abril 2007 | 02:08 PM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

Querido Josefo: planteas cuestiones del mayor interés. En estos mismos instantes salgo de viaje, pero me reintegraré al debate en cuanto regrese. Un abrazo.

27 Abril 2007 | 02:12 PM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

Lo prometido es deuda y si todavía estoy a tiempo me gustaría responder a tu último comentario.
1. Cuando hablo de extrapolar el pensamiento de los fundadores al momento actual no estoy defendiendo que cada cuál se corte una Falange a la medida; todas las interpretaciones son posibles, pero sólo las que se realicen de manera rigurosa y coherente con los valores originales tienen validez, a mi modo de ver.
2. Entre esos valores originales destaca de manera muy prominente la crítica al liberalismo, el capitalismo y la democracia parlamentaria. Todo lo que se pretenda construir sobre tales bases será cualquier cosa menos falangismo.
3. El problema del capitalismo y de la democracia liberal es que son ideologías generadoras de injusticia social por naturaleza. La crítica desde dentro del sistema es la que tú propones: corregir los efectos perversos desde la aceptación de sus principios fundamentales. Pero la Falange no se fundó para corregir los efectos, sino para atajar las causas (este es el punto fundmentental de mi exposición). El problema reside en la propia naturaleza de unas ideologías basadas en el individualismo y el egoísmo personal o de clase como medios para la maximación de las ganancias. La ideología que propugna compensar los efectos perversos del capitalismo es el socialismo (igualmente capitalista, liberal y burgués), pero no la Falange. Frente al individualismo la Falange propone el concepto de Nación (o de Estado); frente al egoísmo, la propiedad de los medios de producción para los Gremios o Sindicatos.
4. La doctrina falangista es tan radical que sólo puede establecerse a través de medios revolucionarios. De ahí el interés con que algunos seguimos la evolución del chavismo en Venezuela. El problema es que en España y en la actualidad (a diferencia de lo acontecido en 1936) no se dan circunstancias objetivas para desencadenar un proceso de ese tipo. Y entonces surge la pregunta leninista: ¿qué hacer?
5. Las soluciones son enormemente dispares sólo en apariencia, ya que todos los grupos falangistas sueñan con dotarse de concejales, diputados, etc. En realidad todo se resume en volver a declarar "pendiente" a nuestra Revolución y participar en alguna medida de las mieles del juego.
6. Como táctica electoral, mantener mínimamente la adscripción falangista es algo suicida. En fin, los camaradas que militan en las distintas Falanges-partido sabrán por qué lo hacen. Mi postura personal es que el precio a pagar es inasumible, pues implica el falseamiento de los valores originales a los que me he referido. Creo que el peor destino para Falange es el del MSI de Fini (ahora AN): muchos diputados, muchos alcaldes, incluso ministros a la sombra de Berlusconi... pero una ruptura absoluta con los ideales y la identidad que le dio sentido tras la Guerra Mundial.
¿Es eso lo que queremos? Pues para ese viaje no hacían falta tales alforjas.
7. Por último, una necesaria precisión: el Estado Nacional-Sindicalista no es dictatorial ni tiránico, sino orgánico y representativo. Mucho más "democrático" (a veces parece casi anarquista) que el defendido por los oligarcas de los partidos políticos.

5 Mayo 2007 | 09:58 PM

Josefo

Josefo dijo

Amigo Juan Ramón: gracias por recordarme de manera tan sintética y expresiva lo que es la Falange, pero esa poesía en estado puro no se me había olvidado, te lo aseguro. Si te fijas, yo teorizaba, de manera prosaica y con una artificial licencia, sobre cómo asimilar su viabilidad a la España del siglo XXI, haciendo un esfuerzo de, sin despegar los pies de la tierra, no renunciar a lo que yo intuyo como básico en la Falange. Me parece entrever en tu exposición que tú todavía crees en la viabilidad de la Revolución Pendiente con otros medios (cuáles, me pregunto) que no sea participar en el sistema de representación parlamentaria a través del partido político. Me parece muy respetable, creeme, pero como no eres tonto, sino todo lo contrario, tú mismo haces un esfuerzo por encontrar la puesta en práctica de algo parecido y parece que desesperamente lo encuentras en la Venezuela de Chaves o en la Cuba de Castro, cayendo en la contradicción inmediata de que con ello apuestas por un Estado "orgánico y representativo". Un abrazo.

7 Mayo 2007 | 11:15 AM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

No hay contradicción, Josefo. Mi interés por Hugo Chávez exclusivamente radica en que está a punto de demostrar que las alternativas al pensamiento y la política únicos son posibles. Nada más. Por nada del mundo quisiera yo para España el Socialismo ese del Siglo XXI. Pero como revolucionario me entusiasmo con la posibilidad de que se rompa el espejismo y la gente comprenda que si se acierta con los medios, la Revolución es posible.
Mi desazón viene dada, pues, por mi imposibilidad para encontrar dichos medios (aquí no hay petróleo). Y con ella mi fe en la Revolución se debilita. La Falange es lo mejor que podría sucederle a España, pero hay enormes indicios de que su proyecto no tendrá lugar, por nuestra incompetencia revolucionaria.
Y entonces, ¿qué hacemos? Esa es la clave de toda la cuestión. Como decíamos hace ya varios meses, tendríamos que esclarecer si todavía somos capaces de trabajar juntos en algún proyecto. Pero es que, además, hay que diseñar el propio proyecto, ya que nada nos autoriza a utilizar el nombre ni la imagen de la Falange si no es para hacer la Revolución "de un tirón". (Además, electoralemente es un instrumento absolutamente inservible como estamos a punto de constatar una vez más a la vuelta de algunas semanas, a pesar de los intentos formidables de renovación de gente magnífica de FE-JONS y de FA).
¿Qué hacemos? Esa es la grave decisión que nos corresponde tomar y asumir. Mi posición ya se ha hecho pública en este blog: pasar a la clandestinidad y mermar los cimientos del sistema desde dentro. Esa es la estrategia; en cuanto a las tácticas, hay que sentarse en el tablero a dibujar.Contamos contigo. Un abrazo, camarada.

7 Mayo 2007 | 01:51 PM

cuco

cuco dijo

´Dentro del todo pensamiento escrito hay varias acepciones.Aquellas que se ciñen al texto integro de un autor o pensador,sin posibilidad de matización,es la postura ortodoxa.Está bien cuando el pensador está vivo y puede aclarar algunas de las posturas que quizás no puedan ser bien interpretadas o entendidas por el resto de los observadores.Otra postura es la de la libre interpretación de los textos,una vez publicado el pensamiento se admite la posibilidad de interpretarlo de una u otra manera por el observador.En el caso de Jose Antonio,a pesar de lo corto de su período político,el legado escrito es grande,pero no siempre lineal ni exento de contradicciones,por eso si nos acogemos a la postura ortodoxa deberíamos citar varios textos que se contradicen entre sí.

Nadie tiene la posesión absoluta de la verdad en el pensamiento o la filosofía,si así fuera éstos dejarían de existir para dar paso a una aplicación práctica de esa verdad absoluta.

Sobre la libre interpretación de los textos,que es lo que se viene haciendo
pues ya nadie puede preguntar al autor sobre las dudas que surgen de la lectura de los mismos,no cabe más que la especulación histórica y el debate filosófico.

Lo que no es discutible son ya los hechos históricos,sí la interpretación de los mismos,pero no el hecho en sí.

Hay que recordar a los camaradas que creen que Jose Antonio y el anarquismo estaban cercanos,que el chavismo y el nacionalsindicalismo está próximo,que la revolución era lo "unico" que tenía claro la Falange,varias cosas

Jose Antonio fue elegido diputado a Cortes por Accion Ciudadana,partido de derechas monárquico por la provincia de Cadiz en la Segunda República.Hecho histórico incontestable.Nunca hubo en la Segunda República ni en la llamada Transición un sólo diputado falangista en Cortes.
Hecho histórico incontestable.

A Jose Antonio le fusiló el Gobierno del Frente Popular,en el cúal en 1936,noviembre,había comunistas y anarquistas.Se le fusiló en una prision estatal,no en un camino.Hecho histórico innegable.Por lo tanto el asesinato no estuvo hecho ni a espaldas del Gobierno ni de sus lacayos.Es difícil creer que esa proximidad
de Jose Antonio al anarquismo fuera real,pues la gente próxima no se fusila.

Jose Antonio tuvo contacto directo con Mola,por mediación de Garcerán y su apoyo al Alzamiento era total en julio de 1936,consultar Bravo,Arrarás,comunicados Obras Completas.Hecho histórico innegable.

La revolución,no es el fin,es el medio.Y no el único medio.

A la hora de interpretar estos hechos históricos no sé si es correcto mantener que Chaves y Jose Antonio puedan tener siquiera fines comunes.Se me escapa de mi pobre entendimiento.

7 Mayo 2007 | 11:56 PM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

Hay una insistente intención de obviar en absoluto la figura, la obra y el pensamiento del auténtico "inventor" del Nacional-Sindicalismo, que fue Ramiro Ledesma. La parte doctrinal de tu comentario se contradice, simplemente, con los números de La Conquista del Estado. Todo lo que en ese ámbito te resulta negativamente "incontestable" lo encontrarás allí punto por punto: simpatía hacia el carácter revolucionario del comunismo, semejanzas profundas con el diseño económico del anarco-sindicalismo, tratamiento directo como "camaradas" a los miembros de la CNT... además de la admiración personal hacia el masón Ramón Franco o hacia el socialista Indalecio Prieto. Hay que insistir: no es intelectualmente aceptable seleccionar sólo los textos o los hechos que mejor se adapten a nuestros intereses particulares, sino elaborar un relato coherente que permita considerarlos a todos por igual.
Respecto a la actuación parlamentaria de José Antonio, es un hecho ciertamente contradictorio. Tanto que está en el mismo género de razones que llevaron a la ruptura con Ramiro. A mí, como antiguo militante falangista, siempre me resultó muy chocante. Lo único que puedo alegar es que los discursos de José Antonio en Las Cortes no responden en absoluto al ideario de un partido de derechas; en realidad, dijo allí lo que le pareció en cada momento, sin respetar ninguna disciplina de partido. Yo creo que en el fondo se trató de un pacto tácito: José Antonio atraería votos para Acción Ciudadana y a cambio ésta le dejaría hacer filosofía política en las Cortes. Lamentablemente, el efecto de ese esfuerzo resultó nulo para el avance d ela Revolución.
Insisto en que la Revolución era lo único claro que tenía la Falange. Respecto a la ausencia de diputados falangistas en la Transición y en la Democracia, ya estoy verdaderamente confundido: ¿No eran Suárez, Fraga, Martín Villa, etc. los "falangistas del Régimen? ¿No detentaron posteriormente el poder? ¿En qué quedamos?

8 Mayo 2007 | 09:22 AM

Josefo

Josefo dijo

Creo que las diferencias entre Ramiro y José Antonio iban más allá de lo personal y que el falangismo joseantoniano también difiere en muchos aspectos del nacionalsindicalismo de Ramiro, que era fascismo en estado puro. Ledesma nunca dijo ni hubiera podido decir aquello de que, por su parte, "serviría para cualquier cosa menos para caudillo fascista". No quiero establecer antagonismos o contradicciones entre ambos, pero creo que no son corrientes idénticas y que, en cierta medida, Jose Antonio "supera" las tesis fascistas de Ramiro probablemente por su mayor confianza en el humanismo cristiano, que se traduce en apostar por más sociedad y menos Estado.

8 Mayo 2007 | 12:53 PM

Juan Ramón

Juan Ramón dijo

Todo el discurso económico y social de la Falange procede de las JONS y de la mente excepcional y brillante de Ramiro. El trabajo teórico de José Antonio se centró en el modelo orgánico de Estado, bastante más inconcluso que el primero. Mantener que existen diferencias entre José Antonio y Ramiro es romper la baraja. Los planteamientos teóricos de uno y otro se complementan dando origen a la síntesis falangista: teoría económica y teoría del Estado. Sin José Antonio, efectivamente Ramiro es un fascista. Pero sin Ramiro, José Antonio es un derechista, aunque mucho más cercano al denostado fascismo que al liberalismo burgués o democrático (se siente). Por tal motivo muchos derechistas "vestidos de azul" han atacado hasta el paroxismo a Ramiro Ledesma, para destacar el perfil más débil de José Antonio. Es una impostura ideológica, pues José Antonio se empapó literalmente del pensamiento social de Ramiro y lo hizo suyo.
Con todo, hay quien se pregunta qué quedaría de José Antonio si elimináramos su componente Nacional-Sindicalista revolucionaria. Lo hacen porque eso, imaginan, podría suponer una rehabilitación de su pensamiento y su posterior homologación por el sistema democrático. Yo dudo mucho que a José Antonio se lo pueda recuperar democráticamente. Sin embargo, eso de imaginar una Falange sin Jonsismo, sin Nacional-Sindicalismo, es una idea. Por supuesto, no sería la Falange sino otra cosa: el ala izquierda del PP o derecha del PSOE, tal vez.
Si de eso se trata, como finalmente sospecho, ¿por qué arrastrar a tan dignos personajes, José Antonio y Ramiro, en nuestra caída? ¿Por qué no asumir sencillamente, sin mixtificaciones, la derrota del ideal falangista?
Yo sólo me muestro contrario a una cosa: a falsificar la Falange, ya sea con añadidos o con extirpaciones de su verdadera naturaleza e identidad. El concepto de una Falange sin Nacional-Sindicalismo plantea una insalvable contradición en los términos: o todo o nada.

8 Mayo 2007 | 05:12 PM

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Somos muchos los que creemos que se pueden hacer las cosas de otra manera. Tuvimos como enlace común las Falanges Juveniles de España. Pero ahora nos sentimos falangistas sin falange y muchos que no estuvieron con nosotros al principio, comparten hoy nuestras inquietudes.Reconocemos la dimensión religiosa del hombre y la realidad social de España mayoritariamente católica. No somos una corriente de pensamiento confesional, aunque nos inspiramos en una concepción cristiana de la vida.

Quisisteis ser el ascua en otro cerco

que enciendan acampadas venideras

en pos de ese sueño... siempre terco

atisbado en románticas quimeras

No quisisteis jamás dejar de serlo

a pesar de ver arriadas sus banderas

...no se deja de estar por no entreverlo

... no se deja de ser, por quedar fuera

Cinco flechas en distintas direcciones

apuntan, soportando el mismo yugo

buscando así atinar blanco seguro

Cinco mil distintas opiniones

vivifican y atemperan al verdugo

que quisiera ejecutar... Nuestro futuro

(Sancies)

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