Proceso de José Antonio.Unos le mataron y otros lo usurparon y le dieron una buena muerte política (Parte 4)
27 Octubre 2009
25 Octubre 2009
24 Octubre 2009
31 Agosto 2009
22 Marzo 2009

Por EDUARDO LÓPEZ PASCUAL
Todos hemos podido leer o escuchar las declaraciones de importantes políticos de hoy mismo, no de los años treinta o cuarenta del siglo pasado, sino actuales, en las que se señalaba la conveniencia, por no decir necesidad, de que el Estado interviniera en las entidades bancarias, incluso con su nacionalización parcial o completa. Me gustaría señalar aquí la tremenda hipocresía de quienes hace muy poco tiempo se sentían prácticamente amenazados en su integridad, cuando los falangistas propugnaban, precisamente, la nacionalización de los bancos o, cuando menos, la del crédito. Hasta muy nombrados socialistas y otros devenidos en socialdemócratas, mostraban su temor y su asombro.
Ahora, sufriendo la situación que vivimos, ya no podrían calificar las propuestas de la Falange como proletarias o fuera de lugar, sino que algunos las exigen con prontitud aunque sea sólo para salvar sus maltrechas y especulativas economías capitalistas. Quiero recordarles unas palabras pronunciadas hace ya mucho tiempo, "Pero cabe transformación en el sentido de que ese manejo de los signos de crédito, en vez de ser negocio particular, de unos cuantos privilegiados, se convierta en misión de la comunidad económica entera, ejercida por su instrumento idóneo, que es el Estado. De modo que el capitalismo financiero se le puede desmontar sustituyéndolo por la nacionalización del servicio de crédito". Hasta aquí la cita.
Algunos podrán preguntarse a quién pertenece estas palabras tan atrevidas en un mundo capitalista de antes y de ahora, muy similar incluso al que se vive hoy mismo; pero aunque se lleven una sorpresa maliciosa, a los falangistas no las extrañan en absoluto, porque a pesar de que se las quiera ocultar, esas palabras corresponden al discurso pronunciado por José Antonio Primo de Rivera, y por tanto a la Falange, el 17 de noviembre de 1935 en el Cine Madrid, de la capital de España. Naturalmente y como se ve, esta aspiración falangista no es reciente ni se la puede acusar de oportunista, sino que forma parte del tronco principal de la doctrina fundacional. Por favor lean a José Antonio y no juzguen sin conocerlo.
No acierto a saber si alguna gente pretenderá negar esa declaración definitiva y convincente sobre la posición económica del nacionalsindicalismo, más evidentemente, el compromiso explicado no sólo en esa cita, pero también en otras numerosas ocasiones, el sentido transformador o si se quiere revolucionario - en el sentido de cambio profundo y continuo a que hacía referencia el profesor Aranguren-, resulta manifiestamente inolvidable. Y habría que explicitar esto, porque sin duda los falangistas están hartos de que se manipule su verdad o que se les someta a un reduccionismo tan injusto como inveraz. Recordemos entonces las palabras de José Antonio que hasta ahora no han sido de ninguna manera aparcada por sus seguidores, todo lo contrario- ven con mayor fuerza aquellas propuestas en razón del fracaso ético y material de un capitalismo inaceptable-, es cuando menos, de justicia.
15 Marzo 2009

"Pienso que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que ejércitos enteros listos para el combate. Si el pueblo americano permite un día que los bancos privados controlen su moneda, los bancos y todas las instituciones que florecerán en torno a los bancos, privarán a la gente de toda posesión, primero por medio de la inflacción, enseguida por la recesión, hasta el día en que sus hijos se despertarán sin casa y sin techo, sobre la tierra que sus padres conquistaron."
THOMAS JEFFERSON. 1802
24 Enero 2009

A mediados de los años 80 y empezando desde Burgos aparece un colectivo de antiguos miembros de FE JONS, SEU y Falanges Juveniles, los que editaban esta revista donde encontrareis verdaderas perlas que no queremos dejar pasar.
En muchos de sus pasajes encontrareis muchas similitudes con Gallos de Marzo.
Pincha dos veces sobre la revista para poder ver o descargar archivo.
28 Diciembre 2008
Parece que se va. Dicen que se va, pero ¿por fin se ira?
Cuando alguien se va aparece en nuestro interior un sentimiento de tristeza.
Tristeza: con él se ira una época que aunque nefasta no deja de ser nuestra época. Él no hay duda ha marcado una época en nuestra intrahistoria, una época caracterizada por la división, la ineptitud y la inoperancia. Como en el “Principio de Peter” pronto llegó a su “nivel de incompetencia”.
Se va como llegó: siendo una gran promesa, la eterna promesa. Nunca sirvió para nada, porque no vino a servir. Se rodeo de aduladores profesionales, ineptos políticos, de analfabetos funcionales y de los otros, además de toda fauna que hiciera posible su continuidad. Todo aquel que podía hacerle sombra o que osaba contradecir al “joven Cesar” era rápidamente depurado “de cualquier modo o manera”.
Es triste que se vaya sin darse cuenta de todo el mal que ha hecho, ¿cuantos jóvenes generosos que se nos acercaron, poco después se apartaban decepcionados, amargados o engañados? Hoy somos más los de fuera que los de dentro.
Dicen que se va, es una pena que no se hubiera ido hace 20 ó 30 años, hoy tendríamos la nostalgia de lo que hubiera podido ser: pero… se quedó, y por fin dice que se va.
Siguiendo el ejemplo y los pasos de su nefasto predecesor, se creyó como él “eternamente joven” y se creyó como él que “esto” era un cortijo de su propiedad. Pero…dice que se va.
Pero si se va… ¿Ahora qué? ¿A quién dejará, como “el otro”, heredero a titulo de rey? ¿Encontrará, como “el otro”, un idiota en el que poner la corona? Ha tenido tiempo para dejar una organización y no una mesnada, ha tenido tiempo para dejar un grupo preparado y no a los de siempre. Pero si se hubiera ocupado de dejar un grupo organizado, serio, trabajador y sobre todo preparado, haría ya mucho tiempo que le habrían dado una patada “allí en donde la espalda pierde su casto nombre”. ¡Es una pena!
Ahora que dice que se va aparecerán las plañideras de turno: aduladores y enchufados, que intuyendo su propia caída intentarán convencer al “eternamente joven” de que si se va detrás de él: el caos. Cuando él es el caos.
La única forma que le añoremos sería que como su nefasto predecesor dejará alguien más inepto que él (¡que ya es difícil!)
Dicen que se va. ¡Bien ido sea! Como en la canción: “que se vaya, se vaya, se vaya, que se vaya y no vuelva más”.
O. Cuadrado
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