Categoría: DESEMPOLVANDO LAS MENINGES
13 Febrero 2012

Si se dan diferentes formas de entender el Nacional-Sindicalismo, los Gallos de Marzo siempre han apostado por hacerlo con la vista hacia delante. Por eso, pedimos que cuando se etiquete o se escriba algo en nuestro muro o nuestro blog se recuerde nuestra aversión hacia los anacronismos, las fechas históricas, el fascismo, el franquismo, el estrambote paramilitar y esa moda ultracatólica que hace furor en el mundillo azul. Nada de eso tiene la menor cabida en nuestro espíritu, y desdoran nuestras humildes publicaciones en Internet.
Desde el íntimo respeto a nuestros caídos y tradiciones -y reteniendo el impulso para establecer cuáles nos pertenecen-, optamos hace tiempo por romper este circulo infernal, autocomplaciente, que nos presenta a la sociedad como gente inadaptada o acomplejada que juega todavía a los soldaditos. Cada momento en la historia requiere una estrategia distinta, y no por mucho uniformarse volverá a servir aquella que se puso en práctica en los años treinta. Ochenta años nos separan de todo aquello, y un cambio de Siglo.
"De la entraña del pasado nace mi revolución" reza la vieja canción. Para nuestra impaciencia, la gran mayoría de los nuestros solo ve pasado, pasado y más pasado. De Revolución, nada. Y esta actitud parece crear escuela: "no somos de izquierdas ni de derechas… pero, sobre todo, ni de izquierdas, ni de izquierdas, ni de izquierdas”.
Bajo el franquismo corría un chascarrillo por los medios falangistas. Hacía referencia a las dos entradas de unos céntricos grandes almacenes de Madrid (Almacenes Sepu) para hacer un ocurrente juego de palabras: “La Falange es como Sepu: se entra por José Antonio y se sale por desengaño"
Antes de que la maldición se cumpla una vez más, démosle mármol al falangismo del “día de la marmota” y busquemos con premura a su poeta.
servido por gallos-de-marzo
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22 Noviembre 2010
3 Diciembre 2009
(la última venganza de Zapatero)
Por Eduardo López Pascual
Hay regímenes, o gobiernos, que necesitan levantar muros de separación con los demás para justificar su autodefensa y no hace falta recordar el famoso y horrible muro comunista de Berlín o, cuando más, como ocurre en el caso de España, para crear sentimientos de enfrentamientos, de odios entre hermanos. Los socialistas españoles - sería mejor decir los políticos socialistas españoles -, han levantado el Muro del Crucifijo, aprobando su retirada de los colegios, con lo que los sectarios del presidente socialista Zapatero, quieren legalizar un frentepopulismo anticristiano por medio de un verdadero golpe de Estado, vía parlamento, despreciando primero a los artículos 16 y 27 de nuestra Constitución y después y no menos importante, que el 85 % de los padres y el 75 % de los alumnos, han optado por la religión católica y, naturalmente de sus símbolos, entre ellos el Crucifijo. Pero es que además, con ello se abre un clima gubernamental contrario a la mejor convivencia nacional y que va en contra de la cultura histórica de España. Por esa razón, podría llegarse a la prohibicion de las Navidades, o la Semana Santa, o los domingos trataran de cerrar las iglesias. O sea, una política laicista, que no aconfesional, hecha sólo para criminalizar a los cristianos, a los católicos, inspirada en una sentencia particular del Tribunal de Estrasburgo, que no obliga a los Estados. Nosotros jamás negaríamos nigún signo religioso, cualquiera que sea y desde luego, nunca asaltaríamos la religiosidad de nadie.
Falange Auténtica, tiene muy clara su idea de separación de Iglesia y Estado en las relaciones normales de ambas instituciones, y por tanto no defenderá privilegios de nadie, pero este gravísimo belicismo contra las tradiciones morales de la mayor parte de nuestra sociedad española, va a generar primero desencuentros, segundos recelos, y por desgracia, quizá odios irreprimibles. Falange Auténtica, democrática, y solidaria con la historia de los españoles, denuncia tamaño sectarismo socialista que demuestra una vez más su terrible resentimiento. Y su desvarío. Ahora creo, que todos cuantos interpretamos este proyecto de Ley como una ofensa gravísima a todos los cristianos, y claro es, a los católicos, y mostrar sin rubor ni vergüenza nuestra radical oposición a esa norma dictada desde la intolerancia más repugnante. Nosotros, como falangistas, que sabemos diferenciar muy bien su presencia en la sociedad de hoy, no podemos ocultar nuestra denuncia ante este nuevo paso hacia una nueva división artificial de los españoles. De todos nosotros, se sea creyente o no, pero que asumíamos con naturalidad nuestras raíces como pueblo y como nación, y como Estado.
Nada más que una mirada oblicua, resentida, pueda ser la que caminara indiferente ante esta estafa social y política con que nos ahoga el presidente socialista Zapatero, y sus palmeros de la izquierda radical. Claro que uno desde su modestia, activaré todos los resortes para que en mi país no se caiga en ese hondo e insondable pozo, donde no cuenten los mínimos principios de reconocimiento propio, de nuestra secular historia, de nuestra esencia como país.
Es lo menos que podríamos decir.
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Por Miguel de Unamuno
"La presencia del Crucifijo en las escuelas no ofende a ningún sentimiento ni aún al de los racionalistas y ateos; y el quitarlo ofende al sentimiento popular hasta el de los que carecen de creencias confesionales. ¿Qué se va a poner donde estaba el tradicional Cristo agonizante? ¿Una hoz y un martillo? ¿Un compás y una escuadra? O ¿qué otro emblema confesional? Porque hay que decirlo claro y de ello tendremos que ocuparnos: la campaña es de origen confesional. Claro que de confesión anticatólica y anticristiana. Porque lo de la neutralidad es una engañifa."
servido por gallos-de-marzo
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4 Junio 2009
Un grupo de científicos encerró cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un racimo de plátanos.
Cuando un mono subía la escalera para coger los plátanos, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo.

Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros le agredían.
Pasado algún tiempo más, ningún mono subía la escalera, a pesar de la tentación de las bananas.
Entonces, sustituyeron uno de los monos. Lo primero que hizo fue intentar subir la escalera, lo que le costó una tremenda paliza por parte de los veteranos.

Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no intentó subir más la escalera, aunque nunca supo el porqué de tal vapuleo.
Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato. Un tercero fue cambiado, y se repitió el hecho, lo volvieron a golpear. El cuarto y, finalmente, el quinto de los veteranos fueron sustituidos.
Quedó, entonces, un grupo de cinco monos que, aún cuando nunca habían recibido una ducha fría, continuaban golpeando a aquel que intentase llegar a los plátanos.
Si fuese posible preguntar a algunos de ellos por qué pegaban a quien intentaba subir la escalera, con toda certeza la respuesta sería:
"No sé, aquí las cosas siempre se han hecho así."
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¡¿Te suena este "razonamiento"?!
No pierdas la oportunidad de pasar esta historia a tus camaradas, para que, de una o de otra forma, se pregunten por qué seguimos "golpeando" al que intenta salirse del redil siendo innovador, y por qué estamos haciendo las cosas de una manera, si tal vez las podríamos hacer de otra.
servido por gallos-de-marzo
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21 Abril 2009
OS PROPONEMOS UN EJERCICIO DE ANÁLISIS: ¿Dentro de que corriente política encuadraríais este artículo?. ¿Pros?. ¿Contras?.
" [...] pocas cosas hay tan antidemocráticas como el sistema de clases sociales, ya sea de derecha o de izquierda. Y si bien podemos asumir que las formaciones de clases en cualquier sociedad es un hecho humano e inevitable -según el estadista María Sanguinetti-, no veo razón alguna para defender una ideología que estimule un fenómeno antidemocrático en lugar de combatirlo. Ésta es otra prueba, entiendo yo, de que en ocasiones la utopía es más constructiva que el pragmatismo. De igual forma, entendemos que el crimen y la violencia son inherentes a la raza humana, y no por ello debemos hacer una apología de esas desgracias que todos podemos llevar dentro. ¿Qué es la moral sino la represión de los instintos propios en beneficio de esa novedad que es la sociedad? Sin sociedad no existe ningún tipo de moral; sin el otro no existe el espíritu humano, en el entendido de que éste es, en sí, esa relación.
Cualquier orden es siempre una variación arbitraria del desorden. Mi orden es el desorden del otro, y cuando lo impongo me convierto en un ser autoritario y sólo libre en términos liberalistas. El liberalismo da libertad efectiva a los más poderosos y una promesa imposible de liberar a los más débiles. Su orden social es, necesariamente, vertical.
En el modelo de sociedad neoliberalista no hay individuos, como se presume, sino mercenarios sociales. Liberalismo es libertad del poder, legitimación de la autoridad del comercio, sumisión del hombre ante el símbolo. El símbolo es el dinero (hoy ya ni siquiera con la presencia concreta del cobre o del oro) que relaciona, de forma abstracta y sin cuestionamientos, al opresor con el oprimido. Lo simbólico del liberalismo es la libertad. Pero la libertad de una sociedad es otra cosa: es la madura y serena desobediencia -la sociedad esférica."
Leer más en: "Libertad y liberalismo" - Jorge Majfud (Montevideo - junio de 2003)
servido por gallos-de-marzo
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